20/04/2026
¡Señor, bendíceme! ¡Bendice también a toda la humanidad, Señor! ¡Bendice mi vida para que sepa dar sin calcular! ¡Bendice mi vida, Señor, para que salga de mi mismo y con tu bendición te conviertas en mi fuerza, en mi roca, mi consuelo, mi apoyo y mi esperanza! ¡Bendíceme, Señor, porque aunque me olvido tantas veces de Ti con tu bendición me guardarás de todo mal! ¡Bendíceme, Señor, día y noche para que tu bendición se convierta en un manantial de ternura, de amor, de compasión y de misericordia! ¡Bendíceme, Señor, para que cada día al levantarme lo haga lleno de confianza en Ti, con serenidad, con nuevas ilusiones; para que sea capaz de que mis labios te den gracias y alabanza y que mi corazón te sienta cercano, que mis palabras y mis gestos, mis actitudes y mis hechos, por muy pequeños que estos sean, proclamen al mundo entero tu grandeza, tus dones y tus maravillas! ¡Bendíceme, Señor, para que mi espíritu esté siempre abierto a Ti para aceptar todo aquello que me quieres entregar en cada momento, para que mi oración se convierta en un tiempo de cercanía, de amor y de vida, de docilidad a Tu Palabra y a Tu voluntad, para que siempre en mi corazón anide la serenidad interior para no temer ante las situaciones de la vida, para aplacar mis inquietudes y para crecer como persona y como cristiano! ¡Por todo ello, bendíceme Señor! ¡Bendíceme, Señor, para que cada instante de mi vida sea semilla que germina, levadura evangélica, fruto que llena a los demás! ¡Para que sea, Señor, capaz de fermentar en tu Nombre, para transformar el mundo y hacerlo más tuyo! ¡Quiero amarte, Señor, con todo mi corazón, con toda mi alma, con toda mi mente! ¡Te necesito, Señor, porque sin Ti no soy nada! ¡Bendíceme, Señor, para que tu luz brille siempre sobre mí, para que seas la estela de mi caminar, para que siempre haga tu santa voluntad y no me deje vencer por las tentaciones del demonio! ¡Bendíceme, Señor, y lléname con tu Espíritu Santo! ¡Bendíceme y santifícame, Señor y conviérteme también en una bendición para todos aquellos con los que me cruce en el día de hoy y siempre sientan con mi sonrisa, mi mirada, mis palabras, mi presencia o mi acogida que Tú estás presente entre nosotros! ¡Bendice, Señor, mi corazón para que sea un templo vivo de tu santo Espíritu y sea siempre un ser generoso, fiel, entregado, caritativo, abierto al perdón y la comprensión, alegre y dadivoso, compartiendo el dolor y la felicidad y hacerlo todo con un gran amor! ¡Dios mío, dispón de mi con toda mi pequeñez, con lo poco que tengo, para convertirme en un instrumento de tu amor!