03/05/2026
Si aceptamos el mensaje de la justificación por la fe de las iglesias populares guardadoras del domingo (“cristianismo evangélico”), ¿no bastará eso como sustituto al mensaje de 1888?
Dado que el mensaje de 1888 es “el mensaje del tercer ángel en verdad”, es evidente la imposibilidad de que los conceptos evangélicos puedan sustituirlo, ya que las iglesias populares guardadoras del domingo no están proclamando el mensaje del sello de Dios y la marca de la bestia, sino la falsificación del mismo. De hecho, el mensaje de la genuina justificación por la fe dado en 1888 “se manifiesta en la obediencia a todos los mandamientos de Dios” (TM 91.2; granate 92). ¡Eso debe incluir la observancia del cuarto mandamiento! Sin embargo, las iglesias evangélicas se han opuesto categóricamente a las verdades del sábado y del santuario durante toda la existencia de la Iglesia adventista. Algo no encaja.
Hay verdades fundamentales de la expiación, la cruz, el significado del amor y de la fe genuinos, la motivación a la obediencia, que en la “justificación por la fe” de los evangélicos están, o bien ausentes, o seriamente distorsionadas. Las mentes más capaces y profundas entre los evangélicos están actualmente ocupadas en el estudio del problema real de la expiación. ¿Por qué han pasado 2000 años de historia desde que tuvo lugar el gran acontecimiento de la cruz, que según la comprensión de ellos significaba la demostración y victoria final? Fuera de la predeterminación calvinista son incapaces de dar respuesta al interrogante planteado por la prolongada demora.
El antiguo Israel fue tentado y seducido continuamente por las falsas doctrinas de sus vecinos. Aquellas ideas paganas eran aparentemente similares. Una de ellas consistía en la adoración a Baal. Si el Señor ha confiado el mensaje del tercer ángel a los adventistas del séptimo día, hemos de esperar que haya tentaciones similares a confundirlo con una falsificación del mismo. A partir de la cruz de Cristo, de alguna forma tiene que emerger una verdad más clara que la presentada por las iglesias guardadoras del domingo.