08/02/2020
ayuno es un regalo de Dios para nuestras vidas en esta era. Es una manera de poder detener nuestras atareadas vidas, y enfocarnos en el alimento espiritual: el conocimiento de Dios (Juan 17:3). El ayuno no obliga a Dios a hacer cosas; al contrario, nos ayuda a nosotros a alinear nuestro corazón con lo que Dios ya quiere darnos, y sobre todo, nos abre el entendimiento en el conocimiento de quién es el Padre, Jesús y el Espíritu Santo.