07/11/2024
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HOY JESÚS TE HABLA DEL PERDÓN:
Lectio Divina de San Lucas 15, 1-10
Introducción
El pasaje de San Lucas 15, 1-10, nos presenta tres parábolas que ilustran la inmensa misericordia y el amor incondicional de Dios por los pecadores. A través de la oveja perdida, la moneda perdida y el hijo pródigo, Jesús nos enseña la alegría que siente Dios cuando un pecador se arrepiente y regresa a Él. En esta Lectio Divina, exploraremos el significado de este texto, reflexionaremos sobre el mensaje de Dios para nosotros, y nos comprometemos a vivir con una actitud de misericordia y amor hacia los demás.
1. Que dice el texto. Personajes y lugar.
El texto comienza con Jesús rodeado de publicanos y pecadores, mientras los fariseos y escribas lo critican por su compañía. Jesús, en respuesta a sus críticas, narra tres parábolas:[3]
- La oveja perdida: Un pastor tiene cien ovejas, pero una se pierde. Él deja las noventa y nueve restantes para buscar la que se ha extraviado. Cuando la encuentra, se llena de alegría y la lleva de regreso al redil[5].
- La moneda perdida: Una mujer tiene diez monedas, pero pierde una. Busca por toda la casa hasta que la encuentra. Entonces, se llena de alegría y reúne a sus amigas para celebrar[5].
- El hijo pródigo: Un hombre tiene dos hijos. El hijo menor pide su herencia y se va a un país lejano, donde la desperdicia en una vida desenfrenada. Cuando se queda sin nada, regresa a su casa arrepentido y su padre lo recibe con alegría, organizando una gran fiesta[5].
En estas parábolas, Jesús no especifica un lugar concreto, pero el contexto sugiere que se encuentra en un lugar donde se reúnen los pecadores y los publicanos. Los personajes principales son el pastor, la mujer, el padre y los dos hijos.
2. Que me dice el Señor.
A través de estas parábolas, el Señor nos está diciendo que:
- Dios se alegra profundamente cuando un pecador se arrepiente y regresa a Él. La alegría del pastor al encontrar la oveja perdida, la alegría de la mujer al encontrar la moneda perdida y la alegría del padre al recibir al hijo pródigo representan la alegría de Dios por cada alma que se convierte[5].
- Dios es un padre misericordioso que siempre está dispuesto a perdonar y recibir a sus hijos. El padre del hijo pródigo no lo rechaza, sino que lo abraza con amor y le ofrece una segunda oportunidad[5].
- Dios nos busca incansablemente, incluso cuando nos hemos alejado de Él. El pastor busca la oveja perdida, la mujer busca la moneda perdida y el padre espera el regreso del hijo pródigo. Dios no nos abandona, sino que nos busca con amor y paciencia[5].
3. Que le digo al Señor.
En respuesta al mensaje de Dios, podemos decirle:
- Señor, gracias por tu infinita misericordia y tu amor incondicional. Gracias por buscarme y recibirme con alegría, incluso cuando me he alejado de ti[5].
- Señor, ayúdame a ser un instrumento de tu misericordia en el mundo. Ayúdame a buscar a los perdidos, a ofrecer perdón y a recibir a todos con amor, como tú lo haces conmigo[5].
4. Mi compromiso.
Como respuesta a la Lectio Divina, me comprometo a:
- Vivir con una actitud de misericordia y amor hacia los demás. Buscar a los perdidos, ofrecer perdón y recibir a todos con alegría, como Dios lo hace conmigo[5].
- Ser un testimonio del amor y la misericordia de Dios en el mundo. Mostrar a los demás la alegría y la esperanza que se encuentran en el Evangelio[5].
Conclusión
Las parábolas de la oveja perdida, la moneda perdida y el hijo pródigo son una invitación a la esperanza y a la alegría. Dios nos busca, nos ama xy nos ofrece una segunda oportunidad. Al vivir con misericordia y amor, podemos ser instrumentos de su gracia en el mundo.
Tu Servidor A.F.Pillaca