Iglesia Bautista Sublime Gracia

Iglesia Bautista Sublime Gracia Iglesia Bautista Reformada Sublime Gracia, en las Delicias, Moche, Trujillo, Perú. Confesión Bautista 1689

Buscamos ante todo glorificar a Dios a través de nuestras vidas, siguiendo Su Palabra en el amor, gracia y misericordia de nuestro Dios.

Dios ha establecido que el padre sea la cabeza del hogar, llamado a guiar a su familia no solo en lo material, sino prin...
04/01/2026

Dios ha establecido que el padre sea la cabeza del hogar, llamado a guiar a su familia no solo en lo material, sino principalmente en lo espiritual. Esto implica encabezar con convicción la vida congregacional, llevando a su casa al culto público junto a la iglesia local. Sin embargo, es una tristeza profunda ver cuántos hombres hoy han abandonado este llamado, afanados en las cosas de este mundo, ocupados en lo pasajero y descuidados de lo eterno. Hogares enteros sufren cuando falta un varón que ame la casa de Dios y tiemble ante Su Palabra.

Congregarse no es una opción ni una costumbre más, es una responsabilidad santa delante del Señor. “Pero yo y mi casa serviremos a Jehová” (Josué 24:15). Cuando el padre no es creyente o rehúsa asumir su llamado, el Señor, en Su misericordia, concede a la esposa la responsabilidad y el privilegio de guiar espiritualmente a su hogar, perseverando en la comunión de la iglesia. Que Dios despierte a hombres de convicción, libres del afán de este mundo, y levante hogares que amen Su casa y vivan para Su gloria.

¿Le damos más prioridad al área académica que al aprendizaje espiritual de nuestros hijos?“Y estas palabras que yo te ma...
18/12/2025

¿Le damos más prioridad al área académica que al aprendizaje espiritual de nuestros hijos?

“Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos…”
— Deuteronomio 6:6–7

Vivimos en una época donde la excelencia académica se ha convertido en una meta central para muchas familias. Nos preocupamos y con razón por el colegio, las tareas, las notas, los idiomas, las carreras universitarias y el futuro profesional de nuestros hijos. Sin embargo, en medio de esa legítima preocupación, surge una pregunta necesaria y confrontadora: ¿estamos dedicando el mismo esfuerzo, tiempo y celo al aprendizaje espiritual de nuestros hijos?

La Escritura no minimiza el valor del conocimiento, pero sí establece prioridades claras. Dios no encomendó primeramente a los padres formar profesionales exitosos, sino formar corazones que le conozcan, le teman y le amen. En Deuteronomio 6, el mandato es intencional y constante: enseñar la Palabra “cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes”. Es decir, la formación espiritual no es un evento ocasional, sino una disciplina diaria.

El peligro no está en la educación académica, sino en permitir que esta desplace lo eterno. Un hijo puede obtener los mejores títulos y, aun así, estar espiritualmente vacío. Jesús mismo nos advierte: “¿De qué le aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?” (Marcos 8:36). La pregunta es válida también para nuestros hijos.

Además, la formación espiritual no puede delegarse por completo a la iglesia, la escuela dominical o un ministerio infantil. Estos son apoyos valiosos, pero la responsabilidad principal recae en el hogar. Los hijos aprenden más de lo que ven que de lo que oyen. Si observan padres que priorizan la Palabra, la oración, la comunión con la iglesia y una vida piadosa, ese ejemplo marcará profundamente sus corazones.

¿Oramos por las notas de nuestros hijos más de lo que oramos por su santidad?
¿Celebramos más un logro académico que una evidencia de gracia en su carácter?
¿Tenemos horarios estrictos para estudios, pero inconstantes para la Palabra de Dios?

Pidamos al Señor sabiduría para ordenar bien nuestras prioridades. Que busquemos la excelencia académica, sí, pero nunca a costa del crecimiento espiritual. Educar la mente es importante; formar el alma es urgente y eterno.

30/11/2025

𝗥𝗲𝗰𝗼𝗿𝗱𝗮𝗺𝗼𝘀 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮 𝗵𝗲𝗿𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗿𝗲𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮𝗱𝗮
Hoy compartimos un himno sobre las 5 Solas de la Reforma: la Escritura, la fe, la gracia, Cristo y la gloria de Dios. Que cada nota nos devuelva al fundamento puro del evangelio y nos anime a vivir únicamente para Su gloria.

En cuanto la luz del evangelio de Cristo empieza a brillar, el corazón humano comienza a levantar muros. En vez de recib...
30/11/2025

En cuanto la luz del evangelio de Cristo empieza a brillar, el corazón humano comienza a levantar muros. En vez de recibir la invitación del Hijo de Dios, los hombres buscan argumentos para evadirla. Desde el principio de la historia bíblica, el ser humano ha intentado justificar su incredulidad (Génesis 3:12-13). Las excusas se convierten en el refugio engañoso donde el pecador pretende esconder su responsabilidad.

La Escritura enseña que “todos a una se hicieron inútiles” (Romanos 3:12) y que “el corazón es engañoso más que todas las cosas” (Jeremías 17:9). Por eso, cuando el evangelio llama, muchos procuran razones para no obedecer. Como en la parábola de la gran cena, cada uno “comenzó a excusarse” (Lucas 14:18-20). Estas excusas no son inocentes; son el arrullo con el que el enemigo adormece las conciencias, haciéndoles creer que tienen tiempo, argumentos o motivos para rechazar al Salvador.

Pero la verdad es que “Dios manda a todos los hombres en todo lugar que se arrepientan” (Hechos 17:30). Y ninguna excusa podrá justificarnos delante de Su presencia. El evangelio no admite postergaciones ni evasiones; exige rendición, fe y arrepentimiento hoy (Hebreos 3:7-8).

📲 𝗖𝗼𝗻𝘁𝗮́𝗰𝘁𝗮𝗻𝗼𝘀 𝗮𝗹 𝟵𝟲𝟯 𝟴𝟲𝟳 𝟭𝟵𝟲🙏 Buscamos ante todo glorificar a Dios a través de nuestras vidas, siguiendo Su Palabra en ...
30/11/2025

📲 𝗖𝗼𝗻𝘁𝗮́𝗰𝘁𝗮𝗻𝗼𝘀 𝗮𝗹 𝟵𝟲𝟯 𝟴𝟲𝟳 𝟭𝟵𝟲
🙏 Buscamos ante todo glorificar a Dios a través de nuestras vidas, siguiendo Su Palabra en el amor, gracia y misericordia de nuestro Dios, predicando el precioso evangelio de Cristo.
📖 𝗖𝗼𝗻𝗳𝗲𝘀𝗶𝗼́𝗻 𝗕𝗮𝘂𝘁𝗶𝘀𝘁𝗮 𝟭𝟲𝟴𝟵

18/11/2025

La pureza no se pierde en un instante; se erosiona en la primera concesión, cuando permitimos que nuestros ojos se alimenten de aquello que mancha el alma. Cada escena inmoral, cada programa donde la desnudez se trata como entretenimiento inocente, va dejando una huella silenciosa pero real. Lo que contemplamos sin resistencia termina moldeando lo que deseamos, y lo que deseamos termina gobernando cómo vivimos. Nadie se vuelve impuro de golpe; el corazón se enfría poco a poco cuando bajamos la guardia y dejamos entrar lo que Dios llama pecado.

Seamos sinceros delante del Señor: lo que vemos en secreto revela a quién queremos agradar realmente. ¿Es posible anhelar una vida santa mientras alimentamos nuestra mente con inmundicia? ¿Es posible clamar por más de Cristo mientras nos exponemos voluntariamente a aquello que lo ofende? No nos engañemos. El ojo que se acostumbra a la impureza pronto tendrá un corazón tibio y una conciencia debilitada. Allí comienza la pérdida de poder espiritual, de gozo y de sensibilidad a la voz de Dios.

La pureza no se preserva con deseos vagos, sino con decisiones firmes. Si algo ensucia tu alma, apártalo sin excusas. Si una serie, una película, un espectáculo o cualquier contenido despierta la lujuria o normaliza la inmoralidad y la desnudez del cuerpo, córtalo de raíz. Más vale renunciar a un entretenimiento pasajero que apagar la comunión con Dios. Cristo no derramó su sangre para que juguemos con aquello que lo llevó a la cruz.

La pregunta que debemos hacernos, con valentía y honestidad, es esta: *¿Estoy guardando mis ojos como alguien que ama a Cristo, o como alguien que ama al mundo?* Nuestra mirada debe ser vigilante, nuestra mente disciplinada y nuestro corazón consciente de que fuimos comprados con un precio infinito. El creyente que cuida lo que ve es el creyente que camina con claridad, con poder y con gozo. Que el Señor nos dé la determinación de cerrar sin demora cada puerta por donde el pecado busca entrar, y la convicción firme de decir: *prefiero perder cualquier programa antes que perder sensibilidad hacia mi Salvador.*

Ser parte de una iglesia local es de gran importancia para la vida cristiana. El Señor no nos salvó para caminar solos, ...
05/10/2025

Ser parte de una iglesia local es de gran importancia para la vida cristiana. El Señor no nos salvó para caminar solos, sino para ser parte de un cuerpo, donde Cristo es la cabeza y cada miembro cumple una función necesaria. En la iglesia local recibimos instrucción fiel de la Palabra bajo el cuidado pastoral, somos edificados mutuamente con la compañía y corrección de otros hermanos, y aprendemos a vivir la fe de manera práctica en amor, obediencia y servicio.

La vida cristiana no se trata solo de asistir a reuniones, sino de comprometernos en comunión, en oración, en discipulado y en servicio activo, reconociendo que Dios nos ha dado dones para edificación de los demás. Es allí, en la iglesia local, donde crecemos en santidad, aprendemos a cargar las cargas unos de otros, y donde el Señor nos guarda de la soledad y del engaño del pecado.

Por eso, ser parte fiel de una iglesia local y servir en ella bajo la supervisión de los pastores y junto a otros miembros no es un detalle secundario, sino una expresión de obediencia al plan de Dios para su pueblo. Allí Cristo es glorificado, la iglesia es fortalecida y cada creyente encuentra el lugar que Dios le asignó en su familia espiritual.

¿𝐐𝐮𝐞́ 𝐬𝐢𝐠𝐧𝐢𝐟𝐢𝐜𝐚 𝐬𝐞𝐫 𝐜𝐨𝐧𝐟𝐞𝐬𝐢𝐨𝐧𝐚𝐥?Ser confesional significa que, como iglesia y como creyentes, no vivimos nuestra fe de m...
28/09/2025

¿𝐐𝐮𝐞́ 𝐬𝐢𝐠𝐧𝐢𝐟𝐢𝐜𝐚 𝐬𝐞𝐫 𝐜𝐨𝐧𝐟𝐞𝐬𝐢𝐨𝐧𝐚𝐥?
Ser confesional significa que, como iglesia y como creyentes, no vivimos nuestra fe de manera aislada ni improvisada, sino que expresamos públicamente lo que creemos acerca de Dios, de la salvación y de la vida cristiana.

Una confesión de fe es un documento que resume y ordena lo que la Biblia enseña en las áreas más importantes de la doctrina. No reemplaza a la Escritura, pero nos ayuda a decir con claridad: “Esto es lo que creemos, porque esto es lo que la Palabra de Dios enseña”.

El apóstol Pablo escribió: “Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste” (2 Timoteo 1:13). Eso es precisamente ser confesional: retener, guardar y expresar de manera fiel esas “sanas palabras”.

En resumen, ser confesional significa:
• Afirmar la verdad bíblica juntos como iglesia, en unidad.
• Proteger la fe de errores y falsas doctrinas.
• Transmisión fiel de lo que creemos a nuestros hijos y a las generaciones que vienen.
• Humildad histórica, reconociendo que no somos los primeros ni los únicos creyentes, sino parte de un pueblo que a lo largo de la historia ha confesado la misma fe.
• Apuntar siempre a Cristo, pues toda confesión verdadera tiene como centro el evangelio.

Así, ser confesional no es cargar un peso, sino un privilegio: decir con gozo y sencillez que creemos en el Dios de la Biblia, en Cristo como único Salvador, en la gracia como fundamento de nuestra salvación, y en la gloria de Dios como nuestro propósito final.

El cristiano no está llamado a la pereza ni a la indiferencia, sino a reflejar en cada área de su vida la gloria de Dios...
21/09/2025

El cristiano no está llamado a la pereza ni a la indiferencia, sino a reflejar en cada área de su vida la gloria de Dios. La Palabra nos enseña que “todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres” (Colosenses 3:23). Esta verdad nos recuerda que no existe separación entre lo “espiritual” y lo “secular”, porque cada labor, por sencilla o grande que sea, se convierte en servicio de adoración cuando se realiza con un corazón agradecido y obediente al Señor. El creyente que trabaja con diligencia, que cumple con responsabilidad sus deberes en el hogar, en el estudio o en el trabajo, está manifestando que Cristo es su Señor y que vive bajo Su autoridad. El esfuerzo constante y el ser útiles en nuestras manos y talentos no es para la exaltación propia, sino para dar testimonio del evangelio con la vida. La pereza, la negligencia o la indiferencia contradicen el carácter de aquel que fue redimido por la gracia de Dios y llamado a buenas obras, las cuales fueron preparadas de antemano para que anduviéramos en ellas (Efesios 2:10). El mundo puede buscar reconocimiento, dinero o prestigio, pero el cristiano tiene una motivación más alta: agradar a su Padre celestial y mostrar la belleza de Cristo en su fidelidad cotidiana. Así, lavar un plato, cumplir con un encargo, preparar una lección o trabajar en el campo o en la oficina se convierten en actos de servicio que honran al Señor. Nuestra vida, entonces, no es nuestra, sino de Aquel que nos compró con Su sangre; por lo tanto, todo debe ser para Su gloria. Que cada día recordemos que hemos sido llamados a ser útiles en las manos del Maestro, siendo instrumentos que reflejen diligencia, responsabilidad y amor, porque servir al Señor en todo es la más alta vocación que puede tener el hombre redimido.

25/05/2025

¡𝗦𝗮𝗻𝘁𝗼, 𝗠𝗮𝗴𝗻𝗼, 𝗗𝗶𝗴𝗻𝗼!
“¡Santo, santo, santo!” Ángeles te ensalzan.
Cantan con gran humildad, de tu excelsa majestad.
Sólo Tú eres santo en todo el universo.
¡Haznos ser más como Tú: santo, santo, santo!

“¡Magno, magno, magno!” La creación en coro,
Canta de tu potestad, alabando tu deidad.
Sólo Tú eres magno, Creador de todo.
Haznos ver tu gran poder. Magno, magno, magno.

“¡Digno, digno, digno!” Santos te exaltan.
El Cordero que murió, es el Rey y Salvador.
Sólo Tú eres digno, te agradó crearnos.
Haznos ante ti cantar, “¡Digno, digno, digno!”

“¡Gloria, gloria, gloria!” Honra da tu Iglesia.
Dios por gracia, la llamó; galardón del Redentor.
Gloria a ti te damos, ante ti postrados,
Padre, Hijo, Espíritu: ¡Gloria, gloria, gloria!

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Frente Al Colegio Newton, Moche, Trujillo
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