Morococha En El Olvido

Morococha  En El Olvido Morococha o Nueva Morococha es una ciudad y distrito peruano de la Provincia de Yauli, ubicado en el Departamento de Junín, perteneciente a la Región Junín

Denuncian ante la JNJ a juez que favoreció a Chinalco y ordenó desalojo de familias de MorocochaLa denuncia sostiene que...
29/10/2025

Denuncian ante la JNJ a juez que favoreció a Chinalco y ordenó desalojo de familias de Morococha
La denuncia sostiene que el juez civil de La Oroya, Jesús Santana, vulneró el debido proceso y favoreció a la minera Chinalco sin tener competencia en el caso, al ordenar el desalojo de familias que aún esperan ser reasentadas en condiciones justas.
Juez civil de La Oroya, Jesús Santana Socualaya, denunciado ante la JNJ
Una denuncia disciplinaria formal fue presentada el 9 de octubre ante la Junta Nacional de Justicia (JNJ) contra el juez Jesús Santana Socualaya, titular del Juzgado Civil de La Oroya, por presuntamente haber incurrido en siete faltas muy graves y graves en un proceso que, según los denunciantes, benefició a la minera Chinalco Perú S.A.. La acción pide la suspensión preventiva del magistrado mientras dure la investigación.
La denuncia sostiene que el juez se extralimitó en sus funciones y actuó con dolo funcional al subordinar la función judicial al interés privado de la empresa minera. Las resoluciones cuestionadas dispusieron el desalojo anticipado de las últimas diez familias que resistían en la antigua Morococha, pese a que este territorio fue reconocido por el Estado como Zona de Alto Riesgo No Mitigable (ZRNM).
Los pobladores afectados —que aseguran haber vivido en el lugar mucho antes de la llegada de la minera— perdieron la posesión de sus predios y vieron destruidas sus viviendas por Chinalco, a pesar de que la resolución del propio juez ordenaba preservar los inmuebles hasta nuevo mandato judicial.
El predio en disputa se ubica en la antigua ciudad de Morococha, en La Oroya, reconocida oficialmente como Zona de Alto Riesgo No Mitigable mediante la Resolución Jefatural N.º 024-2018-CENEPRED/J.
La denuncia argumenta que el juez conocía expresamente los impedimentos legales establecidos por la Ley N.º 30680, que prohíbe iniciar acciones judiciales civiles sobre posesiones en zonas de riesgo. Pese a ello, Santana Socualaya devolvió la posesión a Chinalco, asumiendo una competencia que la ley le vedaba expresamente.
Las siete faltas imputadas
La denuncia atribuye al juez siete faltas graves y muy graves, que se resumen así:
1. Actuar en proceso legalmente impedido: asumió competencia para restituir la posesión de un predio en ZRNM, contraviniendo la Ley 30680 y el principio de primacía de la norma especial.
2. Dictar una medida cautelar improcedente: ordenó un desalojo anticipado sin demanda previa, pese a estar impedido de hacerlo por afectar derechos de interés público (reasentamiento) y tratarse de una medida irreversible.
3. Usurpación de competencias estatales: dispuso el desalojo de familias con derecho de reasentamiento poblacional, materia reservada a entidades como la SBN, el Ministerio de Vivienda, CENEPRED y la PCM.
4. Falta de motivación judicial: sus resoluciones presentan motivación aparente o inexistente. La denuncia señala que el juez razonó “a conveniencia de su decisión previa”, simulando una justificación vacía para legitimar un acto irregular.
5. Inobservancia de deberes judiciales (delegación indebida): delegó la ejecución del desalojo a la minera “bajo su cuenta y riesgo”, y se ausentó del operativo. Los bienes de las familias fueron trasladados en camiones con las placas cubiertas, sin inventario ni custodia judicial.
6. Distorsión deliberada de la ley: reinterpretó de forma sesgada la Ley 30230 para extender a Chinalco privilegios reservados al Estado, falseando la naturaleza jurídica de las partes y legitimando un desalojo prohibido por ley.
7. Tolerancia ante la destrucción de inmuebles: aunque su propia resolución ordenaba no destruir las viviendas desalojadas, el juez no adoptó ninguna medida de control ni sanción cuando Chinalco procedió a demolerlas.

Desalojo cuestionado
El 19 de septiembre, personal policial y judicial, con apoyo logístico de Chinalco, ejecutó el desalojo de las últimas familias que resistían en Morococha Antigua, dejando viviendas derrumbadas y pertenencias esparcidas entre los escombros. Las familias denunciaron que el juez no dispuso ninguna medida humanitaria ni coordinación con las autoridades locales.
Sus bienes fueron trasladadas en camiones con las placas cubiertas.
El caso de Morococha es uno de los conflictos sociales más emblemáticos del país. Desde 2012, más de 5 mil pobladores fueron reubicados en la Nueva Morococha para dar paso a la ampliación del proyecto minero Toromocho, pero varias familias permanecieron en la zona original reclamando un reasentamiento digno y completo.

La Junta Nacional de Justicia deberá decidir en los próximos días si admite la denuncia. Si lo hace, el juez Santana Socualaya podría ser investigado por falta muy grave, lo que podría derivar en su suspensión o destitución del cargo.
FUENTE:
Huanca York Times

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El Juzgado Civil de La Oroya ordenó el desalojo de las familias que aún permanecen en la antigua ciudad de Morococha, en...
20/08/2025

El Juzgado Civil de La Oroya ordenó el desalojo de las familias que aún permanecen en la antigua ciudad de Morococha, en La Oroya, quienes llevan 13 años de resistencia contra la minera Chinalco, que los presiona para desplazarse. El juez Jesús Santana Socualaya concedió a la empresa una medida cautelar que fija un plazo de seis días para ejecutar el lanzamiento, bajo apercibimiento de uso de la fuerza pública.
La minera busca liberar los terrenos donde viven los comuneros para ampliar sus operaciones a tajo abierto en el proyecto Toromocho, uno de los yacimientos de cobre más grandes del país. En 2012, Chinalco trasladó a la mayoría de pobladores al nuevo centro poblado de Carhuacoto, pero unas diez familias se niegan hasta hoy a abandonar sus viviendas en la antigua Morococha.
Los comuneros aseguran que el riesgo que enfrentan no proviene de desastres naturales, como señala la resolución judicial, sino de las detonaciones mineras. “Nos dicen que es para cuidarnos, pero ¿cómo nos cuidan sacándonos de nuestras casas? El peligro no es natural, es la minera”, cuestiona Yolit Alejo Bonifacio, una de las mujeres de la resistencia.
Elvis Atachagua, otro de los afectados, relató que sobreviven sin energía eléctrica desde noviembre de 2019. “Vivimos con velas, con pequeños paneles portátiles para cargar celulares. No entendemos cómo la empresa habla de reasentamiento voluntario cuando ahora buscan echarnos con orden judicial”, señaló.

El abogado de los comuneros, Carlos Castro Torres, informó que ya interpuso un recurso de oposición. Argumenta que la medida cautelar contradice la Ley 29869, que establece como prioridad el reasentamiento digno en zonas de riesgo no mitigable. “Ese derecho corresponde al Estado, no puede ser impuesto por un privado. Los comuneros han pedido a la municipalidad provincial que active el procedimiento formal de reasentamiento, pero hasta ahora no lo hace”, afirmó.
La antigua Morococha fue declarada en mayo de este año como zona de alto riesgo no mitigable por la municipalidad distrital. Para los comuneros, esa medida refleja más los impactos de la minería que un peligro natural. Denuncian además que la municipalidad de Morococha emitió resoluciones de demolición de viviendas sin tomar en cuenta a las familias que siguen habitando la zona.
El conflicto se arrastra desde hace más de una década. Cuando Chinalco inició el reasentamiento, ofreció viviendas y compensaciones económicas en Carhuacoto, pero no todos aceptaron. Los que se quedaron argumentan que el traslado fue “voluntario y condicionado”, sin un verdadero proceso de negociación colectiva. Hasta ahora no se firma el Convenio Marco para el Reasentamiento, documento clave que sigue en negociación. Por eso, estas familias reclaman que el Estado asuma el proceso de reasentamiento, como lo establece la ley para zonas de riesgo no mitigable.
Chinalco, de capitales chinos, invirtió más de 4,800 millones de dólares en el proyecto Toromocho y lo convirtió en un pilar de la producción de cobre en el Perú. El yacimiento aportó durante varios años para que el país se ubique como el segundo productor mundial del mineral, aunque ahora ocupa el tercer puesto.
Toromocho es uno de los yacimientos más grandes del país, con aproximadamente 1 520 millones de toneladas de mineral que contienen cobre, molibdeno y plata. Desde 2018, Chinalco busca elevar la capacidad anual de producción por encima de las 300 mil toneladas anuales de cobre refinado.
La concesión de Toromocho tiene una vida útil estimada de 32 a 36 años, con operaciones previstas hasta 2049.
Una de las calles de Morococha antigua. [Foto: Passdih]
Fuente: Huanca York Times

18/03/2025
Entre 1820 y 1822 se estableció en Perú la casa comercial Gibbs Crawley & Cía, siendo sus principales accionistas George...
11/11/2023

Entre 1820 y 1822 se estableció en Perú la casa comercial Gibbs Crawley & Cía, siendo sus principales accionistas George Henry y William Gibbs, éste último ejerció la representación de la citada casa conjuntamente con Anthony Gibbs.
Carlos Renardo Pflücker Schmiedel fue comerciante y empresario minero, nacido en Waldenburg, Baja Silesia, Prusia en 1800. Fue funcionario de la Casa Gibbs en Guayaquil, donde conoció a Gertrudis Rico Rocafuerte. Es enviado al Perú en 1830, donde el 22 de mayo 1834 en Paita, Piura, contrae matrimonio con Gertrudis Rico (Parroquia Matriz de San Miguel de Piura, Libro de Matrimonios N°05, folio 101 vuelta, asiento 525). Trae también a su hermano Julio Arnaldo Pflucker Schmiedel, quien contrajo nupcias en la Parroquia El Sagrario de la Catedral de Lima el 15 de octubre de 1836 (Libro 12 de matrimonios, folio 203) con María Taramona y Pro, natural de Lima; para poder casarse de acuerdo a la fé católica fue bautizado en la Parroquia El Sagrario de la Catedral de Lima el 12 de octubre de 1836 a la edad de 26 años (libro 20 de bautismos, folio 376 vuelta).
Carlos yJulio Pflucker se asocian con Juan Francisco Izcue y funda en 1840 una de las primeras empresas mineras del país, la Compañía Peruana de Minas de Cobre, estableciendo el negocio minero en Morococha, pueblo a 4600 msnm en el departamento de Junín. Una de sus primeras medidas fue traer dos alemanes, el Sr. Erdmann quien se encargó de dirigir la fundición del cobre y el Sr. Honigman quien se encargó de dirigir el trabajo en las minas.
En 1845 trae al Perú un contingente de diecisisete mineros alemanes procedentes de Clausthal/Harz, con las intenciones de darles trabajo y para asentar un punto de llegada para colonos alemanes que llegasen posteriormente. Si embargo, esta iniciativa no tuvo los resultados esperados. Al respecto, existe un documento en la Biblioteca Nacional de 1846, en donde menciona que los operarios alemanes de Morococha Lenk, Bergman y Giesecke se amotinaron siendo detenidos y posteriormente liberados por intervención de Federico Lembecke y Federico Pfeiffer (ciudadanos alemanes establecidos en Lima, encargados sde asuntos diplomáticos), dichos operarios regresaron a la hacienda amotinando a siete operarios más (Lenk segundo, Bergman segundo, Hirschhausen, Schulz, Hammerschmidt, Weber y Bohn), huyendo de la hacienda hacia Lima, en donde estuvieron bajo la protección de Federico Lembcke y Otton Pepper, solicitando los acusados por su parte el cese del contrato con que fueron traídos de Europa. Otros operarios como Hoffmeister, Stuber, Dietrich, el agente Klee y Sicbenhünner estuvieron descontentos, siendo éste último despedido. El documento señala que los planes de Carlos Pflucker de trabajar con mineros alemanes no salieron bien, no explicándose bien las causas, al parecer debido a conflictos con Federico Lembcke. Entre 1859 y 1860 se dedica a trabajar en Antamina, en los asientos mineros de El Taco ubicado en el departamento de Ancash, donde hizo abrir un socavón de 30 varas de profundidad a fin de explotar sulfuro y óxido de cobre.
En 1861 Raimondi durante sus infatigables viajes escribe unas palabras sobre Carlos Pflucker y Morococha:
Excursión de Lima a la cordillera.- Después de un corto descanso de quince días para reposar el fatigado cuerpo, salí de Lima, en compañia de D. Ricardo Dürfeldt y D. Manuel García, dirigiéndome a la hacienda mineral de Morococha, situada en la Cordillera al Este de Lima, con el objeto de hacer algunos estudios geológicos y meteorológicos en esta elevada región... estableci mi centro de operaciones en la misma hacienda de Morococha, gracias a la generosidad de su dueño, el Señor D. Carlos Pflücker, cuya casa situada a 4528 msnm ofrece todas las comodidades apetecibles para soportar la rigidez de aquel crudo clima. En seguida, visitamos las principales minas, haciendo numerosas excursiones en los alrededores, levantamos un plano de las inmediaciones de Morococha... después de un mes y medio... regresé a Lima para coordinar mi trabajo.
Ricardo Dürfeldt era un ingeniero de minas alemán que trabajaó para Carlos Pflucker y acompañó en muchos de sus viajes a Raimondi. Fallece su esposa en 1860, el 14 de septiembre de 1872 se casa con Paula Ampuero. Es despedido de la firma Gibbs debido a sus trabajos en las minas de cobre de Morococha y Quispisiza (las minas de Quispisiza las empezó a explotar en 1856), debido a una baja en el precio internacional del cobre y a un fallido negocio en asociación con Frederick Schutte para la crianza de gusanos de seda, quiebra y queda endeudado. Posteriormente se dedica a la minería de plata en Tucto (Junín), con cuyos ingresos logra cancelar sus deudas.
El Cuerpo de Ingenieros de Minas del Perú emite en su Boletín de 1905 un informe sobre el "Estado actual de la Industria Minera de Morococha" a cargo de M. Masías, quien describe lo siguiente referente a los Pflucker:
"... Morococha tampoco prosperó hasta que, a mediados del siglo pasado, la casa Pflucker se estableció en la región y restauró el trabajo en algunas minas, adquiriendo la propiedad del terreno superficial en el que están situados los yacimientos minerales conocidos, represando las lagunas de Huacracocha, Morococha y San Antonio para aprovechar una fracción de la energía producida por la caída del agua de ellas, en el ingenio que construyeron en la pampa de Tuctu... No he podido conseguir datos exactos sobre la cantidad de plata producida por las explotaciones de la casa Pflucker, pero es notorio que estas minas fueron las fundadoras de su fortuna. La existencia del cobre en Morococha, no fue desconocida para ella que en aquel entonces, poseía casi todas las minas actuales, productors de dicho metal, que abandonaron al establecerse la contribución de minas de 1877..."
Tuctu
Casado en segundo matrimonio con Paula Ampuero el 14 de septiembre 1872, en la Parroquia El Sagrario de la Catedral de Lima, Perú, también tuvo sucesión en este matrimonio. Fallece en Lima. En julio de 1885, los hijos de Pflucker recibieron como herencia las minas de Morococha y formaron la Sociedad Carlos Pflucker y Hnos. para explotarlas. Durante la guerra del Pacífico tuvieron que pagar cupos al ejército chileno y en 1900 fundaron la Compañía Minera Santa Inés y Morococha. Los hermanos Pflucker han sido el tronco de una numerosa descendencia peruana, quienes han tenido participación importante en la vida empresarial y política del país.

29/09/2023

Esta operación busca ampliar la vida útil de la mina del 2028 al 2036, manteniendo la misma área de explotación..

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29/09/2023

Alguien sabe del profesor Quillatupac
Credito : Ernesto Orejon

02/06/2023

El proyecto minero de oro San Gabriel (Moquegua), ejecutado por la productora de metales preciosos Compañía de Minas Buenaventura, contará con la participación de Tecno Fast, que, a través de sus dos áreas de negocio definidas en el Perú, Proyectos y Rental, brindará espacios modulares tanto...

02/06/2023

PROFESOR RECUERDA CUANDO PONÍAN EN AZUL Y ROJO LAS NOTAS DE LA LIBRETA 😲
¡PASÉ CON LAS JUSTAS! Un maestro no se quedó callado y les comentó a sus estudiantes cómo era el método de colocar las notas en años anteriores. La escena se hizo viral en su cuenta TiKTok , tras escuchar al profesor decir que las notas desaprobadas se escribían de color rojo en la libreta; sin embargo, con el pasar de los años todo ha cambiado.
Durante la explicación se escucha que sus alumnos se asombran y uno de ellos menciona: “Estoy en inicio”. Luego de que los internautas vieran el material audiovisual, dejaron todo tipo de comentarios, “El 11 me daba esperanzas”, “Digan todo lo que quieran, la adrenalina de pasar con 11 era lo máximo”, “Debe regresar las notas en números de 0 a 20 y los jalados en rojos”, “Y así es como la old school marcamos la diferencia”, “Menosmal me calificaron con notas, soy un genio”, fueron las opiniones de los usuarios.

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18/04/2023

Newmont es el mayor productor de oro del mundo en 2022, mientras que Newcrest ocupa el octavo lugar.

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Morococha

La polaridad de sus habitantes ha congelado aún más los días de Morococha, ese antiguo pueblo de esperanzas migrantes que se extingue a 4.500 metros de altura en Junín. Sus más de 100 años de historia minera se han convertido en recuerdos de fiestas y carnaval, pero también en relaves que los amenazan a dos metros de sus camas, en el ruido de las máquinas que procesan cobre y en una honda desconfianza que los separa: la mudanza de todo el pueblo. ¿Pero cómo el Morococha legendario terminó en dos pedazos? La historia comenzó en el 2003, cuando la minera Perú Copper empezó a hablar de reubicar a ese pueblo contaminado y que además tenía gran cantidad de cobre bajo su suelo. Tres años después, los residentes optaron por la mudanza. En el 2007 la minera Chinalco adquirió los derechos sobre ese subsuelo y en el 2010 ya tenían un Estudio de Impacto Ambiental aprobado para empezar la construcción de la nueva ciudad a la que sería trasladada Morococha. Y fue ahí cuando se firmó el pacto de desunión. El coraje no desaparece del rostro de Estela Achachau, aunque sus vecinos ya lo hicieron. Uno a uno han empezado a irse desde hace tres meses, cuando los camiones de mudanza llegaron a Morococha a llevarse a los que querían irse a Carhuacoto, el pueblo nuevo construido por Chinalco. En el kilómetro 141 de la carretera Central y doscientos metros arriba de la nueva ciudad está la ciudad antigua y las 200 familias que aún no quieren irse. Las razones de su negativa van desde la demanda de un precio justo a las tierras que dejarán a la minera hasta la denuncia de que la celebrada Carhuacoto se hunde de a pocos, porque está construida sobre un puquial. También está el pequeño tamaño de las viviendas. Otra razón es el trabajo y es el que Estela reclama a cada persona que llega a su pueblo. “Hay madres solteras a las que han sacado de sus puestos por no aceptar la mudanza”, dice Estela y el coraje se convierte en pena. Ella también es madre soltera y ahora trabaja para el municipio, el que tampoco está de acuerdo con la mudanza a Carhuacoto. Estela asegura que no están en contra del proyecto, pero que quieren ser escuchados y que el terreno en el que han edificado la nueva ciudad no sirve. “Nos dicen que el traslado es voluntario pero ni iglesia nos han dejado”. Oculto entre las casas abandonadas, el templo también se ha ido. Ya no existen bancas ni altares, solo quedan apiñados ladrillos y concreto en las puertas y ventanas. El techo de madera tampoco existe más. “Los que queremos ir a misa tenemosquemudarnosde religión”, dice Marcelino Pérez. Desde que tapiaron el templo ha tenido que asistir a la iglesia evangélica que aún existe en la ciudad antigua. “Ya ni los ancianos pueden visitar sus recuerdos”, dice y calla con el sonido del nuevo camión de mudanza que ha llegado a la ciudad para seguir con el proceso. Una mudanza también es un despojo y así lo ha entendido Yevelia Muñoz, mientras ve que sus recuerdos son embalados, que la bicicleta de plástico de su hijo Anderson, de 4 años, se va a ese camión que los llevará a su casa nueva. Es un despojo sentimental. Pero la situación de precariedad la impulsa a mudarse. “Aquí compartimos un baño entre todo el barrio y hace dos semanas no tenemos luz”, cuenta. Hace poco el alcalde Salomé ha inaugurado nuevos servicios públicos, una casa de bomberos y hasta un estadio de fútbol. Los pocos que aún quedan en el poblado se aferran a esas pequeñas mejoras para sentir que aún no deben irse.