02/01/2026
Amada iglesia,
Al comenzar este nuevo año 2026, Dios nos concede una oportunidad sagrada: iniciar el año adorándole juntos. No es un detalle menor, ni una simple actividad en la agenda; es una declaración espiritual. “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia” (Mateo 6:33). El primer culto del año marca la prioridad de nuestro corazón.
Les animo, pero también les pido en el Señor, a que no falten a nuestro primer culto de adoración del año, este domingo 04 de enero a las 6:30 p.m. Vengan con toda la familia. Padres, hijos, jóvenes y adultos: todos juntos delante del trono de Dios. Que nuestros hijos aprendan desde ahora que la iglesia no es opcional, sino un regalo de la gracia de Dios.
Además, quiero animarles a ver este culto como una excelente oportunidad para venir con invitados. Traigan a un familiar, un amigo, un vecino, un compañero de trabajo o de estudios. El inicio de año abre corazones, y muchas personas están buscando esperanza, dirección y verdad. “Ven y ve” (Juan 1:46) sigue siendo una invitación poderosa cuando nace de un corazón agradecido y obediente.
Este culto será un momento clave, porque tomaremos la visión y la misión que Dios pone delante de nosotros para este año: FIELES . Fieles a Cristo, fieles a Su Palabra, fieles a la iglesia local, fieles aun cuando cueste, aun cuando el mundo presione, aun cuando el cansancio quiera ganar. “Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel” (1 Corintios 4:2).
Les hablo con amor pastoral, pero con firmeza bíblica: no podemos esperar un año bendecido si comenzamos el año ausentes. Las grandes victorias espirituales se gestan en decisiones pequeñas pero firmes, como decidir estar presentes, puntuales y con un corazón dispuesto a adorar.
Oremos, preparémonos y vengamos con expectativa. Que este sea también un culto donde otros conozcan a Cristo por medio de nuestro testimonio y nuestra invitación. Dios hará algo especial cuando Su pueblo decide empezar el año juntos, con invitados, de rodillas y con un compromiso renovado. Que el 2026 sea recordado como el año en que decidimos, como iglesia, ser fieles hasta el final.
Con amor y convicción pastoral,
Ps. Saúl Giraldo