21/08/2026
https://www.iblamolina.com/post/rumores-que-matan-1 Cuando nos relacionamos con la Palabra de Dios, no necesitamos destruir la reputación de otro para sentirnos mejores. No necesitamos encontrar defectos en los demás para justificar los nuestros. No necesitamos alimentar conversaciones que dañan la imagen de nuestros hermanos. Juan lo dice con mucha claridad:
“Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso; pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?” 1 Juan 4:20. No podemos decir que amamos profundamente a Dios y, al mismo tiempo, tratar descuidadamente la reputación de aquellos por quienes Cristo también murió. La manera en que hablamos de nuestros hermanos revela mucho acerca de nuestra relación con Dios.
“Hermanos, no murmuréis los unos de los otros.” Santiago 4:11-17Una palabra imprudente puede producir sospecha, desconfianza y juicio. En el mundo esto es muy común. La gente comenta, insinúa, interpreta y después deja que los demás saquen sus propias conclusiones. Pero esto no debería ser...