11/02/2026
11 DE FEBRERO - APARICIÓN DE NUESTRA SEÑORA DE LOURDES
Breve historia de las apariciones de Lourdes
Los hechos que vamos a narrar se desarrollan en Lourdes, una pequeña ciudad francesa situada en los Pirineos cerca de la frontera española, entre febrero y julio de 1858. Este pequeño lugar, que en la época de los acontecimientos contaba con poco más de 4,000 habitantes, ahora tiene 20,000. Fue este lugar rocoso el que se convirtió en teatro de las apariciones de la Madre de Dios a Santa Bernardita (nacida el 7 de enero de 1844, en una familia muy pobre). En 1858, el año de los hechos, Bernardita tenía catorce años.
La mañana del 11 de febrero fue a recoger leña y al pasar el río sintió un fuerte viento. Se volvió y vio a una Mujer vestida de blanco... La segunda aparición fue el domingo siguiente, y Bernadette llevó agua bendita para probar si era una visión diabólica. El jueves 18 de febrero la Virgen se le apareció por tercera vez.
La Virgen le dijo que viniera a diario durante 15 días. Algunas apariciones eran silenciosas. En la novena aparición le dijo que se lavara la cara en una fuente que no existía. Bernardita fue al punto indicado y no habiendo agua, se echó lodo en la cara. De allí salió un manantial de agua límpida esa misma tarde. Los días 27 y 28 de febrero tuvieron lugar otras apariciones siguientes. En la duodécima aparición la Virgen le reveló tres secretos que ella mantuvo para sí. La última (18ª) aparición fue en marzo.
Bernardita se fue al convento ocho años después y murió a los treinta y cinco años de edad, después de una durísima vida religiosa. Quiso huir de toda fama, pues las curaciones se iban sumando.
Mientras tanto el obispo de Tarbes, Mons. Laurence, formó una comisión compuesta por peritos, médicos y eclesiásticos, los cuales después de un año de minuciosas y severas indagaciones. El 18 de febrero de 1862, a cuatro años de las apariciones, se reconocieron siete casos de curaciones milagrosas, sosteniendo la autenticidad de las apariciones.
La Iglesia y la ciencia
El promedio de peregrinos que iban a Lourdes, cuando la fama se extendió era de 4 millones cada año, de los cuales 60,000 eran enfermos. La Iglesia se encontró con muchas curaciones llamadas milagrosas, pero no existía una estructura médica que garantizara un estudio específico de los casos milagrosos.
¿Qué es un milagro? La definición que da cualquier diccionario de teología católica es la siguiente: “El milagro es una efecto sensible fuera del orden normal, que trasciende las fuerzas de la naturaleza, signo espontáneo de la potencia y ciencia divinas y de una intervención extraordinaria”.
Lourdes fue atacado por la prensa social-masónica y tales ataques se transformaron en persecuciones abiertas sobre todo por parte de las autoridades civiles, las cuales llegaron a rodear la gruta, prohibiendo a los peregrinos tomar agua de la fuente. Por estos motivos, la jerarquía católica desde el año 1878 formó, con la colaboración científica de numerosos médicos la “Oficina de Constataciones Médicas”, que más tarde se llamó simplemente “Oficina Médica”. Este departamento tiene la tarea de declarar si una curación es o no milagrosa, basándose en diagnósticos anteriores y en el estado actual del enfermo.
Los médicos que la componen son de todas las nacionalidades y creencias, incluso ateos; y este estudio se hace a la luz de todo el mundo. Esta oficina examina sólo uno entre cuatro casos de los que se le presentan. Descarta cualquier enfermedad del sistema nervioso, ya que se podría tratar de neurosis, histeria o simulaciones.
En segundo lugar, una curación, aunque sea instantánea y sin convalecencia, no se declara inexplicable si uno sólo de los 1,800 médicos se declara dudoso acerca de las interpretaciones de una radiografía o de un examen de laboratorio. Además, la persona curada, después de haber transcurrido por lo menos un año del prodigio, es invitada a la Oficina Médica donde todos los médicos que lo deseen pueden interrogarla. Sólo después de un acuerdo unánime en el reconocimiento de la preexistencia de una grave enfermedad orgánica (correctamente diagnosticada) y una posterior curación instantánea, es decir, que tuvo lugar sin el factor tiempo, comienza la redacción del caso, redacción que a veces requiere años, que termina con la declaración de esa curación como inexplicable y fuera de cualquier ley biológica.
Ni aun la prensa masónica ha osado desmentir uno solo de los veredictos que emite este colegio científico. Aún después de la declaración de la Oficina Médica, las conclusiones se vuelven a controlar y las ratifica un segundo órgano científico: el “Comité Médico Internacional de Lourdes”. Este último (nacido en 1947 y compuesto por 40 miembros) examina uno por uno los expedientes que van destinados a los expertos que componen el mismo Comité. Estos, después de un estudio profundo del caso, presentan sus conclusiones en su reunión plenaria que se convoca en París más o menos una vez al año. Al Comité se le pide la confirmación del carácter inexplicable de las curaciones examinadas. La declaración de las curaciones extraordinarias es enviada a los obispos de las respectivas diócesis de origen de los ex enfermos. Hecho esto, les corresponde a los órganos diocesanos declarar solemnemente el milagro.
Es de notar que además de todo esto hay gente que ha sido curada y que sin embargo no ha presentado su caso. La ciencia ha declarado ya como ciertas, definitivas e inexplicables más de 5,000 curaciones. Con todo la Iglesia sólo ha confirmado como milagrosas 64 de éstas.
Los masones no pudiendo negar la cautela con que actúa la Iglesia, quieren atribuir todo a la psiquiatría, “a las alteraciones psicosomáticas del sistema neuro-vegetativo que dan origen a fenómenos como las alucinaciones e histeria personal y colectiva causadas por el fanatismo religioso”... A estas objeciones, la única respuesta es el dictamen imparcial que dan los científicos, puestos por ellos mismos para atacar a Lourdes. 364 médicos afirmaron que daban testimonio de numerosas curaciones que no se pueden racionalmente explicar con las fuerzas naturales.
El milagro permanente de Lourdes
En 1850, cuando surgió la fuente en Lourdes, había cinco salidas de agua, de las cuales sólo quedan dos. En aquel entonces se hizo una especie de piscina para los enfermos. Más tarde como el número de enfermos aumentó, las autoridades eclesiásticas hicieron construir dos piscinas: una para hombres y otra para mujeres (el agua se cambia dos veces al día). En estas piscinas se sumergen las personas con las heridas al vivo: ulceraciones cutáneas, plagas infectadas, etc. de las cuales salen miles de microorganismos patógenos, agentes de enfermedades terribles. Además hay pacientes que quieren ser inyectados o ponerse compresas de este agua o beberla.
Tales noticias desencadenaron una campaña manipulada como siempre por la Masonería. Se argumentaba que por razones higiénicas era necesario cerrar Lourdes. Las autoridades eclesiásticas argumentaron que por el momento no se habla dado un solo caso de contagio.
En 1928 el doctor Auguste Vallé tomó una muestra de las aguas y las examinó. En ellas encontró numerosas especies de microbios: estafilococos, estreptococos, cocobacilos, colibacilos, y otros, todos portadores de graves patologías. Con este agua inyectó algunos animales de laboratorio. Aparte de una leve reacción los primeros días, los animales no empeoraron en absoluto. Seis meses después, en la autopsia, el doctor no les encontró ninguna lesión patológica.
En 1934 repitió la misma operación y obtuvo los mismos resultados. En 1936 prosiguió sus estudios tomando una muestra de agua del río Sena. Los exámenes microscópicos revelaron la presencia de las mismas bacterias encontradas en las piscinas de Lourdes. Inyectó a seis ratones y de éstos, tres murieron en el transcurso de pocas horas.
El doctor Auguste concluyó que el agua de Lourdes a pesar de contener bacilos peligrosos, era totalmente inocua a los fines higiénicos, aun siendo ingerida.
Otros 300 médicos firmaron junto con él que las leyes microbiológicas y patológicas están inexplicablemente suspendidas en las piscinas de Lourdes.
Fuente: https://fsspx.news/es/news/feliz-fiesta-nuestra-senora-lourdes-11-febrero-18286