03/11/2018
Referencias Bíblicas 2 Timoteo 1:9 / Efesios 1:3-4 / 2Tesalonicenses 1:11-12
Todo en nuestra vida, parte desde y para el propósito eterno de Dios, por lo tanto, descubrirlo, conocerlo y realizarlo, es el secreto para ser productivos y efectivos en nuestra razón de ser. Dios, desde su reino eterno, definió por su voluntad amorosa un propósito eterno por medio de Cristo. Dios te incluye en ese propósito, no porque estabas en crisis, sino porque te vio en Cristo. Estabas en Él, antes de que todo fuera. Dios, para garantizar que se cumple el propósito, establece con el Hijo un pacto eterno. Estamos asegurados y garantizados, porque es un pacto entre el Padre y el Hijo, que nos incluye, sin importar que ocurra en nuestra vida.
La salvación y el llamamiento en nuestra vida, parten del propósito eterno, el cual fue dado por gracia. La palabra declara:quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras. Dios no hizo esto porque yo quise, no levanté las manos y lo convencí que me amara, fue por su propósito y gracia que todo me fue dado en Cristo Jesús. ¿Cuándo nos fue dada esa gracia?, antes de que todo existiera. La gracia no fue suministrada porque estabas en desgracia, sino por estar en Cristo.
El rey David veía la realidad, lo que se iba a cumplir, el propósito de Dios. Pablo enseñó a los efesios, que no es algo que se va a cumplir, sino que se hizo en Cristo Jesús. Para nosotros ya está hecho, pero David estaba seguro, que era algo que Dios cumpliría.
El propósito está garantizado, sin embargo puedo fallar en algunos planes que Dios me designó. Los planes son múltiples y particulares, pero el propósito es único, original e intencional. El propósito eterno que Dios definió en Cristo, aun si fallo en un plan, (una asignación que el propósito marcó para mí), puedo ser restaurado, no al propósito, porque está asegurado, sino al plan que Dios tiene para mi vida.
El descubrimiento más grande que podemos tener de la gracia, es que Cristo determinó llevar a cabo ese propósito establecido por su gracia.