30/04/2026
¿Qué es la Homilía?
La Instrucción General del Misal Romano enseña que la homilía es parte integral de la Misa:
• IGMR 65:
“La homilía es parte de la liturgia y es muy recomendada, pues es necesaria para alimentar la vida cristiana.”
• IGMR 66:
“Debe ser una explicación de algún aspecto de las lecturas o de otro texto del Ordinario o del Propio de la Misa del día, teniendo en cuenta el misterio que se celebra y las necesidades particulares de los oyentes.”
La homilía es, por tanto, la explicación litúrgica de la Palabra de Dios, realizada por quien preside en nombre de la Iglesia. No es un discurso personal, sino la interpretación autorizada de la Palabra proclamada.
¿Quién debe predicarla?
El Código de Derecho Canónico lo establece con claridad:
• CIC 767 §1:
“Entre las formas de predicación, la homilía ocupa un lugar privilegiado; es parte de la liturgia misma y está reservada al sacerdote o al diácono.”
Solo un ministro ordenado —sacerdote o diácono— puede pronunciarla.
El Catecismo de la Iglesia Católica añade:
• CEC 1349:
“La homilía… prolonga la proclamación de la Palabra de Dios.”
Es, por tanto, la actualización viva de la Palabra aplicada a la vida concreta de la comunidad.
La homilía se proclama después del Evangelio y antes del Credo. La Iglesia enseña además:
• IGMR 29:
La homilía es una de las formas en que Cristo está presente en su Palabra cuando es explicada en la liturgia.
Por eso, la homilía no es un comentario subjetivo: es Cristo quien, por medio del ministro ordenado, sigue hablando a su Iglesia y alimentando la fe de los fieles.