29/09/2024
DOMINGO XXVI ORDINARIO
Queridos hermanos demos gracias al Señor Jesús que en esta mañana nos permite encontrarnos como iglesia para celebrar la santa misa, en este encuentro que estamos teniendo con él, Dios nos habla a través de su palabra y nos invita a que en nuestra misión de Cristiano no nos importe tanto las estructuras como la caridad, y también nos recuerda que tenemos que hacer más exigentes con nosotros mismos y más tolerantes con los demás. Tanto en la primera lectura como en el evangelio vemos como la gente reclama en un caso a Moisés Y en el otro caso a Jesús por algunas personas que no están dentro de las estructuras y sin embargo tienen lo mismo que los que sí están dentro. Moisés dice como quisiera que todo el pueblo tenga el don de profetizar, y Jesús dice déjenlos que si no están en contra de mí están a mi favor. Las estructuras dividen la iglesia, a veces por tener un cargo, una cualidad, un ministerio, o por pertenecer a un grupo parroquial, o a una parroquia ya nos sentimos con el derecho de hacer las cosas en el nombre de Dios, y queremos que los cristianos somos los únicos que tenemos que predicar en nombre de Dios, pero no es así, considerar las estructuras divide a la iglesia, y nuestra iglesia ya está bastante dividida , muchos se creen mejores que los demás con autoridad para predicar y con autoridad para desprestigiar a los demás, muchos creen que por pertenecer a un grupo o a una espiritualidad se creen mejores y con autoridad de anunciar a Cristo pero esta actitud le lleva a despreciar a los demás, y empiezan a decir este no puede predicar este es malo este no sigue a Jesús, este no reza cómo puede predicar cómo puede evangelizar. Exactitud divide a los cristianos, es hacer estructura dentro de la iglesia y eso no es lo que quiere Jesucristo. Déjeme dice Jesucristo, tenemos que ser tolerantes con los demás, las demás religiones con otros credos no podemos creernos los mejores. Si bien es cierto Cristo es fundador de nuestra Iglesia católica y pertenecemos a la iglesia verdadera fundada por el mismo Cristo, esta iglesia no es exclusiva ni excluyente. Por eso tenemos que centrarnos más en la caridad que en las estructuras. No fijarnos solamente en las estructuras, en las normas en las leyes, en cumplir lo dispuesto, si no en la esencia de la ley que es la caridad. En vez de fijarnos a preocuparnos por las estructuras de la iglesia, de quién si puede o quién no puede evangelizar, es bueno quién es malo, sí está cerca o lejos de Dios, debemos ser exigentes con nosotros mismos, cuidar nuestros sentidos. La iglesia y el mundo necesitan puentes que nos unan, y no muros que no se paren. La religión no nos puede dividir sino por el contrario nos tiene que unir. Pidamos al Señor Jesús que nos conceda la gracia de vivir Unidos en su ley y no divididos por la estructura.