10/09/2025
𝐀𝐕𝐈𝐒𝐎 𝐈𝐌𝐏𝐎𝐑𝐓𝐀𝐍𝐓𝐄 𝐏𝐀𝐑𝐀 𝐋𝐎𝐒 𝐅𝐈𝐄𝐋𝐄𝐒 𝐂𝐀𝐓Ó𝐋𝐈𝐂𝐎𝐒 𝐃𝐄 𝐋𝐀 𝐏𝐀𝐑𝐑𝐎𝐐𝐔𝐈𝐀 𝐃𝐄 𝐒𝐀𝐍 𝐉𝐄𝐑Ó𝐍𝐈𝐌𝐎 "𝐉𝐄𝐒Ú𝐒 𝐌𝐀𝐑Í𝐀" 𝐃𝐈Ó𝐂𝐄𝐒𝐈𝐒 𝐃𝐄 𝐈𝐂𝐀
Advertir a los fieles sobre las graves implicaciones de participar en sus "misa" u otros sacramentos de estos individuos.
Razones fundamentales:
1. La ordenación sacerdotal y la autoridad eclesiástica, se establecen en el Código de Derecho Canónico.
2. La validez del sacerdocio en la Iglesia Católica no es una cuestión de autoafirmación o de intención personal, sino que depende de una ordenación lícita y válida, conferida por un obispo legítimo en el seno de la comunión con la Sede Apostólica.
3. Un supuesto sacerdote no ha recibido este sacramento del Orden, lo que invalida cualquier acto sacramental que pretenda realizar.
4. Actuar como tal constituye una usurpación de un oficio eclesiástico (canon 1381) y una simulación del sacramento (canon 1379), lo cual es un delito gravísimo.
5. La Iglesia, en su rol de guardiana de la fe y los sacramentos, defiende la integridad de la sucesión apostólica y la santidad de los sacramentos.
6. Conforme a las razones anteriores: cualquier acto de culto, incluyendo la Eucaristía y otros sacramentos realizados por estos individuos es nulo y carece de eficacia sacramental.
7. La participación de los fieles en las ceremonias de estos supuestos sacerdotes constituye un grave pecado. El canon 1379 advierte sobre la simulación de sacramentos.
𝟖. 𝐀𝐥 𝐚𝐬𝐢𝐬𝐭𝐢𝐫 𝐚 𝐮𝐧𝐚 "𝐦𝐢𝐬𝐚" 𝐪𝐮𝐞 𝐧𝐨 𝐞𝐬 𝐯á𝐥𝐢𝐝𝐚, 𝐥𝐨𝐬 fieles 𝐧𝐨 𝐞𝐬𝐭á𝐧 𝐫𝐞𝐜𝐢𝐛𝐢𝐞𝐧𝐝𝐨 𝐥𝐚 𝐄𝐮𝐜𝐚𝐫𝐢𝐬𝐭í𝐚, 𝐬𝐢𝐧𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐬𝐭á𝐧 𝐩𝐚𝐫𝐭𝐢𝐜𝐢𝐩𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐞𝐧 𝐮𝐧 𝐚𝐜𝐭𝐨 𝐝𝐞 𝐬𝐚𝐜𝐫𝐢𝐥𝐞𝐠𝐢𝐨
9. La comunión con la Iglesia exige que los fieles participen de la liturgia auténtica de la Iglesia, no de ritos inválidos.
10. Participar en tales actos va en contra de la obediencia y la fidelidad debida a la jerarquía eclesiástica y a la sana doctrina.
11. Al dar crédito y asistir a estos supuestos "ministros", los fieles no solo se privan de la gracia sacramental, sino que también corren el riesgo de ser inducidos al cisma o a la herejía.
La Iglesia exhorta a los fieles a discernir y a buscar la guía de los pastores legítimos, para no caer en este tipo de engaños que atentan contra su propia salvación. En definitiva, la defensa canónica de la Iglesia radica en la protección de la fe y los sacramentos, y en la guía pastoral de los fieles para que no se desvíen del camino de la verdad.