25/01/2023
ESPERANZA EN CRISTO
El Apóstol Pablo dijo en 1 Corintios 15.19: “Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres”. Todos tienen y todo tiene problemas y p***s. La Escritura nos dice en Romanos 8.22-23: “Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no solo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.” Qué Palabra de Dios para que el hombre la medite y considere. Una creación que gime y un pueblo que gime.
En tiempos semejantes el Apóstol Pedro tenía entendimiento, confianza y esperanza. En Job 14.1 se revela la verdad de que “El hombre nacido de mujer, Corto de días, y hastiado de sinsabores.” El Apóstol sabía que la condición actual no era el final prometido de la historia para los hijos de Dios: “Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos.” (1 Pedro 1.3) Habla de la "esperanza viva" que vino por la resurrección de Jesús. Su esperanza era una herencia incorruptible que no desaparecería ni sería contaminada.
Pablo, al hablar de la esperanza, dijo que no necesitaría más esperanza sólo cuando aquello que había esperado se hiciera realidad. Él declaró en Romanos 8.25: “Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos.”
“Él creyó en esperanza contra esperanza…” dijo Pablo en Romanos 4.18. Lo que estamos pasando en nuestra vida es tan inexplicable y apremiante que somos propensos a creer que nadie ha estado aquí antes, por lo tanto, nadie entiende nuestra difícil situación y no queda nada a lo que aferrarse.
Recuerde que las Escrituras nos aseguran en 1 Corintios 10.13: “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.” Aférrese, como lo hicieron los Apóstoles, a La Esperanza Viva, hasta que nuestras esperanzas ya no se conviertan en esperanza, sino en realidad.