08/05/2024
"El asunto de la maternidad es bastante delicado, pues evoca algunas de nuestras mayores dichas y de nuestros más grandes pesares como mujeres.
Por motivos que el Señor conoce, a algunas mujeres se les requiere esperar a tener hijos; pero el horario que el Señor dispone para cada una de nosotras no anula nuestra naturaleza. Por lo tanto, algunas simplemente debemos buscar otras formas de ser madres, y todos los que están a nuestro alrededor necesitan ser amados y guiados.
Cada una puede ser como una madre de alguien, comenzando por nuestra propia familia y extendiéndose mucho más allá.
Nunca ha existido una mayor necesidad de madres rectas, madres que bendigan a sus hijos con un sentimiento de seguridad y confianza en el futuro, madres que enseñen a sus hijos dónde pueden hallar paz y verdad y que el poder de Jesucristo es siempre más fuerte que el poder del adversario.
Miren a su alrededor. ¿Quién necesita de ustedes y de su influencia? Si en verdad queremos ejercer una influencia, lo lograremos al ser madres de aquellos a quienes hayamos dado a luz y a quienes estemos dispuestas a enseñar con paciencia y amor.
¿Aceptarán el reto de ser madres en estos tiempos peligrosos, aunque al hacerlo sean probadas hasta la última gota de su perseverancia, su valor y su fe?".
(Sheri L. Dew en “¿No somos todas madres?”, octubre del 2001).