Grupo de Oración: "Santísimo Señor Jesucristo"

Grupo de Oración: "Santísimo Señor Jesucristo" "Grupo de Oración Santísimo Señor Jesucristo" de la Zona 3 de la Renovación Carismática Católica de la Arquidiócesis de Huancayo.

Días de reunión presencial: Sábados 4:30pm. Lugar, salón parroquial de la Parroquia Inmaculada.

03/02/2026

Alabando al Rey de Reyes 🎶😇🙏

Bendito y alabado sea nuestro amado Señor Jesucristo, por habernos concedido la gracia de celebrar juntos y para su glor...
03/02/2026

Bendito y alabado sea nuestro amado Señor Jesucristo, por habernos concedido la gracia de celebrar juntos y para su gloria nuestro 11°Aniversario como Grupo de Oración "Santísimo Señor Jesucristo" perteneciente a la Zona 2 de esta bendita corriente de gracia como es la Renovación Carismática Católica. Gracias Padre Misericordioso por tu gran e infinito amor para cada uno de nosotros. ¡Ven Espíritu Santo! y sigue derramando tu fuego de amor sobre cada integrante de este bendito rebaño. Gracias a todos por sus oraciones y su compañía. Los esperamos este sábado a las 4:00pm en nuestra reunión de asamblea para contar nuestros testimonios... ¡Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo! Mamá María Santísima quédate con nosotros y llévanos siempre a los pies de tu amado hijo nuestro Señor.
😇🎶🎂🎈🙏💒📖🎁❤️‍🔥🕊

😭 “NOS ATARON LAS MANOS… Y CERRAMOS LOS OJOS ESPERANDO EL DISPARO”.⚠️ CUANDO TODO PARECÍA PERDIDO, EL CIELO INTERVINO.Oc...
17/01/2026

😭 “NOS ATARON LAS MANOS… Y CERRAMOS LOS OJOS ESPERANDO EL DISPARO”.

⚠️ CUANDO TODO PARECÍA PERDIDO, EL CIELO INTERVINO.

Ocurrió en un camino de tierra en Malí, en medio de una noche cerrada. Un grupo de cristianos fue interceptado por extremistas armados. La orden fue clara y aterradora: "¡De rodillas!".

Allí, en el polvo, atados y rodeados de fusiles, solo les quedaba una cosa: SU FE. Uno de ellos comenzó a orar en voz alta, clamando al Cielo. Otro lloraba en silencio despidiéndose de su familia. El dedo ya estaba en el gatillo. El final parecía inevitable.

PERO DIOS CONFUNDIÓ AL ENEMIGO. De pronto, según los testigos, los atacantes recibieron una llamada urgente o una señal que los alteró por completo. Comenzaron a discutir entre ellos, hubo gritos, confusión... y sin explicación humana, dieron media vuelta y se fueron, dejando a los creyentes vivos y temblando de gratitud en la oscuridad.

LA REALIDAD: Malí es hoy uno de los lugares más peligrosos para ser cristiano. Aldeas enteras han desaparecido. Pero esta historia nos recuerda que ni el ejército más armado puede tocar a un hijo de Dios si Él no lo permite.

La Biblia lo promete en Éxodo 14:14: "Yahvéh peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos."

👇 Si crees que Dios sigue librando a sus hijos de la muerte de manera sobrenatural, di: "EL SEÑOR PELEA POR MÍ". 🙏🛡️🇲🇱

“Solo una vez… no haría daño.”Así comienza casi siempre.El pecado rara vez se presenta como algo grande o destructivo de...
11/01/2026

“Solo una vez… no haría daño.”
Así comienza casi siempre.

El pecado rara vez se presenta como algo grande o destructivo desde el inicio. Llega disfrazado de algo pequeño, manejable, momentáneo. Una decisión. Un pensamiento. Una concesión. Algo que parece inofensivo.

Pero lo que empieza pequeño nunca se queda pequeño.

Cada “solo esta vez” empuja la siguiente ficha.
Cada excusa debilita la resistencia.
Cada paso aparentemente mínimo prepara una caída mayor.

No es que Dios quiera quitarnos algo bueno. Es que ve la cadena completa cuando nosotros solo vemos la primera pieza. Él sabe hasta dónde puede llegar lo que hoy estamos justificando.

La verdadera libertad no está en ceder, sino en detenerse a tiempo. En escuchar la advertencia antes del derrumbe. En elegir obediencia cuando la carne dice “no pasa nada”.

Si hoy estás frente a una decisión pequeña que sabes que no honra a Dios, recuerda esto: no es pequeña. Y no estás solo para resistirla.

El ladrón no fue salvo a pesar de su vida.Fue salvo a causa de una vida que ya no tenía.Y eso cambia todo.No estaba juga...
26/12/2025

El ladrón no fue salvo a pesar de su vida.
Fue salvo a causa de una vida que ya no tenía.

Y eso cambia todo.

No estaba jugando con Dios.
No estaba calculando el último segundo.
No estaba usando la gracia como seguro.

Estaba muriendo.

Lo que realmente ocurrió en la cruz

Aquel hombre no tuvo tiempo para cambiar su conducta,
pero sí tuvo tiempo para cambiar su corazón.

Y eso no es poca cosa.

Reconoció su culpa.
Defendió la justicia de Dios.
Honró a Cristo públicamente.
Y aceptó las consecuencias de su pecado sin negociar.

Eso no es arrepentimiento barato.
Eso es rendición total.

La cruz no fue una salida fácil

Ese ladrón no bajó de la cruz perdonado.
Murió en ella.

La gracia no le evitó el dolor.
No le quitó la muerte.
No le borró las consecuencias.

La gracia no dijo:
“no pasa nada”.

La gracia dijo:
“aun así, no estás perdido”.

La advertencia que muchos no quieren ver

El ladrón no tuvo mañana.
No tuvo otra oportunidad.
No tuvo más tiempo.

Y eso es lo que lo hace una advertencia, no un modelo.

La Biblia nunca dice:
“espera al final”.

Dice:
“Hoy, si oyes su voz, no endurezcas tu corazón”.

El problema no es que alguien se arrepienta tarde.
El problema es creer que tendremos tiempo.

Lo que esta historia le dice a nuestra vida diaria

Que Dios no negocia con el pecado.
Que la gracia no justifica la rebeldía.
Que el arrepentimiento verdadero no busca escapar del castigo, sino reconciliarse con Dios.

El ladrón no pidió salvación para seguir viviendo igual.
Pidió ser recordado porque ya no tenía nada que defender.

La pregunta que incomoda

No es:
“¿me salvaré si me arrepiento al final?”

La verdadera pregunta es:

¿por qué posponer lo que hoy puede cambiar tu vida?

Porque nadie sabe si tendrá una cruz al lado de Jesús para arrepentirse.

Muchos mueren sin tiempo.
Sin palabras.
Sin conciencia.

El ladrón no es una licencia.
Es un llamado urgente.

Y mientras tú sigas respirando,
no estás en el final.

Estás en el momento más peligroso y más valioso:

El ahora.

No juegues con la gracia.
No endurezcas el corazón.
No esperes la cruz para mirar a Cristo.

Porque la salvación no es un truco de último minuto.
Es una vida rendida.

Y esa decisión…
siempre es hoy.

EL HIJO DEL TRUENO QUE NO SABÍA AMAR“Hay personas que no son malas…solo están rotas por dentro y no saben cómo amar.”A J...
22/12/2025

EL HIJO DEL TRUENO QUE NO SABÍA AMAR

“Hay personas que no son malas…
solo están rotas por dentro y no saben cómo amar.”

A Juan le pusieron un nombre que pesaba: Boanerges.
Hijo del trueno.
No porque predicara fuerte,
sino porque hería fuerte.

Juan lastimaba con palabras.
Con silencios.
Con miradas.
Con esa forma de hablar sin pensar que deja a otros pequeños por dentro.
Como cuando dices “yo solo digo la verdad”
pero sabes que lo dijiste para doler.

Juan era así.
Impulsivo.
Reactivo.
De los que explotan antes de escuchar.
De los que justifican su dureza diciendo:
“Así soy.”

Y un día lo dijo sin temblar:
“Señor, ¿quieres que hagamos descender fuego del cielo y los consuma?”

Juan no pensó en las personas.
Pensó en ganar.
Pensó en tener razón.
Pensó que Dios estaba de su lado…
aunque eso significara destruir.

Jesús lo miró.
Y no lo celebró.

Porque hay algo más grave que fallar:
no darse cuenta de que estás fallando.

Aquí es donde esta historia se vuelve incómoda.

Porque muchos de nosotros sabemos que estamos mal.
Sabemos que herimos.
Sabemos que hablamos de más.
Sabemos que reaccionamos mal.
Sabemos que pedimos perdón tarde… o nunca.

Y aun así seguimos igual.

Juan también sabía que estaba mal.
Y ese fue el comienzo del milagro.

Juan no cambió porque se propuso cambiar.
Cambió porque se quedó cerca de Jesús.
Porque cuando no sabía amar, se recostó en el pecho del que sí sabía.

Juan estuvo ahí cuando Jesús lloró.
Juan estuvo ahí cuando Jesús fue arrestado.
Juan estuvo ahí cuando todos se fueron.

Y poco a poco, el trueno fue aprendiendo a escuchar el latido.

El mismo Juan que quería fuego…
terminó escribiendo:
“Hijitos míos…”

El hombre que hería con palabras
aprendió a hablar con ternura.
El que reaccionaba sin pensar
aprendió a amar con paciencia.

Y aquí viene lo más hermoso…
lo que hace llorar de verdad:

👉 Dios nunca rechazó a Juan por ser trueno.
Lo abrazó… y se quedó con él.

Jesús no le dijo: “Cambia y luego vienes”.
Le dijo con su presencia: “Ven… y quédate”.

Porque Dios no se aleja de ti cuando fallas.
Se acerca.

Si hoy te reconoces duro, cansado, torpe para amar,
si sabes que no eres lo que quisieras ser,
si te duele haber herido a otros…

No te vayas.
No te escondas.
No te castigues.

Quédate cerca.
Recuéstate.
Llora ahí.

Porque en los brazos de Jesús,
hasta los hijos del trueno
aprenden a amar.

17/02/2025

El Papa Francisco en un Retiro de más de 1000 Sacerdotes exhortó a la realización de los "Seminarios de Vida en el Espíritu" en todas las Parroquias.😇🙏💒🎁🌎📖❤️‍🔥🕊

11/02/2025
Mientras Pablo y Silas se encontraban haciendo la voluntad de Dios fueron golpeados y encerrados en el calabozo de más a...
13/08/2023

Mientras Pablo y Silas se encontraban haciendo la voluntad de Dios fueron golpeados y encerrados en el calabozo de más adentro injustamente.

El llamado de Dios no es nada fácil, trae persecución y lágrimas pero Pablo y Su acompañante nos enseñan que en medio de las pruebas e injusticias tenemos que soltar una alabanza que provocará que su gloria descienda y se desborde.

SUELTA UNA ALABANZA EN MEDIO DEL DOLOR, PUES TÚ DIOS SE MUEVE EN MEDIO DE ELLA.

"3 cosas que sienten los hijos al recibir la bendición de sus padres."La bendición que los hijos reciben de sus padres l...
10/08/2023

"3 cosas que sienten los hijos al recibir la bendición de sus padres."

La bendición que los hijos reciben de sus padres les trae múltiples beneficios espirituales, ¿conoces cuáles son?

Cuando tenemos la fortuna de ser padres, sin importar si se trata del primero, tercero o sexto hijo, o hija, el amor que despierta en nosotros desborda el corazón, deseamos siempre su bien y hacemos todo lo posible para que sea feliz conscientes de que cada hijo es una gran bendición.

En su camino a la madurez, quizá como papás no logremos evitarle sufrimientos, desencantos, peligros y adversidades, pero siempre, siempre, podremos acompañarle con nuestra oración constante y las bendiciones que pronunciamos, invocando para ella o él, la protección de Dios.

“Bendecir a un hijo es una oración” nos dice el Papa Francisco, y nuestra oración es lo único que podrá acompañarle por siempre con la certeza de que le hacemos un gran bien.

Los beneficios espirituales que podemos obtener para el hijo, son la primera y principal razón para bendecirlo, pero además le reafirma tantas veces como pronuncies la bendición, el sentirse amado, único y valioso para sus papás, para su familia y para Dios; no importa que pareciera distraído o quizá hasta molesto, tampoco si está ausente, las bendiciones tocarán su corazón y, llegará el día, en que con sencillez la pida, para sentirse protegido y acompañado espiritualmente en sus proyectos y quehaceres, o ante cualquier problema, preocupación o amenaza.

Desde el Antiguo Testamento podemos descubrir el poder de las bendiciones; esta hermosa práctica se ha transmitido de generación en generación en muchas culturas y familias. Pero bendecir a los hijos no es solo “una tradición antigua”, por el contrario, debiera ser una práctica imprescindible y constante de los católicos, con la certeza de que a través de nuestra oración que invoca la bendición de Dios sobre nuestros hijos, ellos quedarán protegidos de muchos peligros espirituales o materiales.

El Catecismo de la Iglesia Católica nos dice que “toda persona bautizada está llamada a ser bendición y a bendecir”.

La dulzura que contiene la bendición de los papás, nos da la oportunidad de aliviar las heridas que con acciones, palabras o desatinos, les hemos provocado a nuestros hijos.

Nos permite acariciar su rostro, su corazón y su alma, deseándoles lo mejor para ellos: la presencia y el cuidado de Dios en su vida.

Dar la bendición a un hijo o hija, es transmitirle la bendición de un Dios que le ama con ternura, que lo mira con infinita misericordia y que le ofrece paz y bondad.

Roguemos también al Señor la Gracia siempre para (aunque indignos) bendecir a cada hijo y que nuestro amor sea un leve reflejo del gran amor de Dios por él. “El Señor te bendiga y te guarde; el Señor te mire con agrado y te extienda su amor; el Señor te muestre su favor y te conceda la paz”. Números 6,22-27

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