03/06/2026
COMUNICADO ANTE LAS PRÓXIMAS ELECCIONES PRESIDENCIALES
Queridos hermanos y hermanas en Cristo:
Nos acercamos a un momento decisivo para el futuro de nuestra patria. Como ciudadanos y como creyentes, estamos llamados a asumir con responsabilidad el deber de participar en la vida democrática de nuestro Perú. La Iglesia no se identifica con ninguna organización política ni respalda candidaturas concretas; sin embargo, tiene el deber de iluminar las conciencias para que los fieles actúen conforme a los principios del Evangelio y de la Doctrina Social de la Iglesia.
Por ello, exhorto a todos los católicos y a las personas de buena voluntad a participar activamente en las próximas elecciones presidenciales. El voto constituye una expresión concreta de nuestra corresponsabilidad en la construcción del bien común. Renunciar a esta responsabilidad mediante la indiferencia, la abstención voluntaria o el desinterés por el futuro del país debilita nuestra convivencia democrática y limita nuestra capacidad de contribuir al destino de la nación.
Ante las opciones que se presentan al electorado, invito a cada ciudadano a realizar un discernimiento serio, informado y prudente. Es necesario examinar las propuestas, la trayectoria, la integridad moral y la capacidad de gobierno de quienes aspiran a dirigir el país. Ninguna candidatura humana es perfecta; sin embargo, en circunstancias concretas corresponde a los ciudadanos evaluar cuál de las alternativas disponibles ofrece mayores garantías para la defensa de la dignidad humana, la protección de la vida, la familia, la promoción de la justicia social, el desarrollo económico, la lucha contra la corrupción, el fortalecimiento de las instituciones democráticas, la atención a los más pobres y el cuidado de nuestra casa común. Para ello, sería muy sabio tener en cuenta no sólo nuestra propia experiencia pasada sino la de otros países vecinos donde se ha tratado de replicar modelos políticos que nunca han demostrado resultados efectivos y que, al contrario, han sumido en la miseria a su propia población.
Cuando las circunstancias exigen una decisión sobre el rumbo del país, el voto en blanco o viciado puede significar la renuncia a influir positivamente en el futuro de la nación. Por ello, después de un adecuado discernimiento, invito a todos a optar responsablemente por una de las candidaturas presentadas, buscando siempre el mayor bien posible para el Perú y para las futuras generaciones. La diversidad de nuestras regiones, lenguas, costumbres y expresiones culturales no debe ser motivo de división, sino una fuente de fortaleza y esperanza para la construcción de una nación. Que nadie decida movido por el odio, el resentimiento o los intereses particulares sino inspirado por el amor a la patria, la búsqueda de la verdad y el compromiso con el bien común.
Encomendemos nuestra patria a la protección del Señor y a la intercesión de nuestra Santísima Madre, Virgen del Carmen, para que ilumine a todos los ciudadanos y nos conceda autoridades capaces de promover la unidad, la justicia, la paz y el desarrollo integral de todos los peruanos.
Con mi bendición pastoral,
Mons. Antonio Santarsiero O.S.J.
Obispo de Huacho