Esta misión tiene tres fases que ayudan a los miembros y a los que no lo son, a progresar más en su vida, tanto de manera temporal como espiritual y son el fundamento de las tradiciones y costumbres de la Iglesia:
Primero "proclamar el Evangelio"; desde su origen la iglesia ha sido conocida por sus programas de proselitismo. Desde niño se les persuade e incentiva a los miembros de la iglesia, pa
rticularmente los varones, para que sirvan una misión entre los 19 y 25 años de edad. «La misión», como se le acostumbra llamar el programa, dura dos años para varones y 18 meses para las mujeres, cubriendo cada misionero el gasto de su servicio. Este gasto para la mayoría de los misioneros norteamericanos sale de sus fondos personales, mientras que los misioneros de muchos otros países emplean el fondo misional local, el cual retribuyen al final de sus misiones. Segundo: "perfeccionar a los santos", nombre que le dan a sus miembros; esta misión cuenta con múltiples programas, como la orientación familiar, en la que los miembros de la iglesia se visitan unos a otros con el objetivo de fortificar el espíritu y acercar a la iglesia a los que se han separado de ella. Otro programa es la noche de hogar, establecida oficialmente en la iglesia los lunes por la noche, donde los padres en una reunión con la familia enseñan el evangelio en sus hogares. Tercero: "redimir a los mu***os", llamada obra vicaria, importante desde los inicios de la Iglesia y exclusiva entre el cristianismo, incluye el bautismo por los mu***os. Esta doctrina da énfasis a proveer ordenanzas a los que ya fallecieron sin el conocimiento de Cristo. El esfuerzo en busca de ancestros es primordial en la cultura SUD y es el fundamento de la contribución genealógica internacional de la Iglesia. Otras ceremonias en favor de los mu***os, como el matrimonio eterno, ocurren en los templos de la Iglesia.