Capilla Señor de los Milagros

Capilla Señor de los Milagros Misas dominicales, catequesis de iniciación cristiana y matrimonio. Infancia Misionera.

🇵🇪 ¡Felices Fiestas Patrias, Perú!Damos gracias a Dios por nuestra querida patria y pedimos que siga bendiciendo a cada ...
28/07/2026

🇵🇪 ¡Felices Fiestas Patrias, Perú!
Damos gracias a Dios por nuestra querida patria y pedimos que siga bendiciendo a cada familia peruana con paz, unidad y esperanza.
Que la Virgen María Reina de la paz, interceda por nuestro pueblo y nos ayude a construir un Perú más fraterno, justo y solidario.
¡Viva el Perú!

SANTA MISA
Hora: 7:00pm
Lugar: Santuario San José de Manzanares

Parroquia San José de Manzanares
Capilla Beata Eugenia

XVII Domingo del tiempo ordinario (Ciclo A)Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 13, 44-52             J...
26/07/2026

XVII Domingo del tiempo ordinario (Ciclo A)
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 13, 44-52

Jesús dijo a la multitud:
«El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.
El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas; y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró.
El Reino de los Cielos se parece también a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces. Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve.
Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos, para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.
«¿Comprendieron todo esto?»
«Sí», le respondieron.
Entonces agregó: «Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo».

Palabra del Señor.

REFLEXIÓN:
Hoy Cristo nos invita a ser buenos negociantes no sólo en las cosas materiales, sino también y sobre todo en las espirituales (evangelio). Para eso necesitamos el don de la sabiduría (primera lectura). El mejor negocio que podemos llevar a cabo en nuestra vida es reproducir en nosotros la imagen de Cristo (segunda lectura). El hombre necesita la sabiduría, como Salomón, para discernir dónde están los verdaderos valores, trabajar por conseguirlos e invertir en ellos.
Lo importante es que los seguidores de Jesús tengamos la auténtica sabiduría y seamos lo suficientemente listos para descubrir que los valores del espíritu (la virtud, la honradez, la verdad, el trabajo, el amor, la justicia, la fidelidad, la piedad, la fe, la esperanza…) son más importantes que todos los demás y hacer una clara opción por ellos. Otros valores son externos y caducos. El mundo nos seduce con cosas atractivas, con cosas superficiales que no salvan y no dan felicidad auténtica. El placer, la droga, la ambición de poder, el deseo incontrolable de bienes, el alcohol, la sexualidad desenfrenada, la buena vida, y otros atractivos por el estilo, son los valores que nos mueven en la actualidad. Seguir estas candilejas sería de necios, no de sabios. San Pablo previene a los Romanos y les ofrece una pauta para descubrir el verdadero valor de la persona: Dios predestina a las personas para que reproduzcan en sí mismas la imagen de su propio Hijo, las llama, las justifica y las glorifica.
Para ello necesitamos pedir a Dios que nos dé sabiduría, como pidió Salomón: “te pido que me concedas sabiduría de corazón, para que sepa gobernar a tu pueblo y distinguir entre el bien y el mal”. El que apuesta por los valores éticos y espirituales, que son seguros, no fracasa.
No debemos olvidar que estos valores espirituales son caros. Son tesoros escondidos en el campo del mundo y de la Iglesia, que nos exigen vender todo o mucho y comprar ese campo. Son perlas finas, que no podemos rebajar en el mercado de la vida mundana, sino vender las otras mil chácharas que escondíamos tontamente en el cofre de nuestro interior, para poder adquirir esas joyas. Los valores de Jesús son el Reino, el amor al prójimo, la voluntad de su Padre, el perdón y el servicio. Muchas veces hay que sacrificar algo para conseguir lo que vale más. Y el valor de los valores es Jesucristo, por el que tenemos que dejar todo lo demás, si Él nos lo pide para dedicarnos a Él y a su Reino en cuerpo y alma. San Agustín diría: “Ese tesoro es el Verbo-Dios que está escondido en la carne de Cristo”. Cuando san Pablo encontró este tesoro dijo que todo el resto es pérdida al lado de Cristo. Esto es seguir la sabiduría divina.
Jesús es el tesoro valiosísimo que nos seduce y que produce una gran alegría que el que lo encuentra se olvida de todo lo que tiene, lo abandona todo y mira el mundo a través de este tesoro. No son títulos o reconocimientos, es la seguridad de tener a Dios en el corazón, de saberse amado por Él, de reconocerse hermano de todos los hombres y mujeres, de sentir la inmensa satisfacción que da el amar y saberse amado. Es la alegría de encontrar el Reino. No se necesita nada más, no se va a acumular más, ese tesoro basta para dar la plena felicidad.
Hoy Jesús nos exige tomar radicalmente su Reino y asumirlo como nuestra única y principal motivación ¿Qué importancia le damos al encuentro con Jesús en nuestras vidas? ¿Es realmente un tesoro? La Eucaristía es nuestro encuentro con el Amor más grande. “Nadie tiene más amor que el que da la vida por sus amigos”. Aquí está Él, nuestro Amigo Jesús, nuestro tesoro, el reino de los cielos, el que más nos quiere, dándose por nosotros. Que le recibamos con el corazón abierto de par en par para que Él haga con nosotros lo que quiera. Jesús nos da la alegría, la felicidad, la paz, el gozo, el bienestar, el júbilo, la bienaventuranza.

XVI Del tiempo ordinario (Ciclo A)Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 13, 24-30             Jesús prop...
19/07/2026

XVI Del tiempo ordinario (Ciclo A)
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 13, 24-30

Jesús propuso a la gente otra parábola:
«El Reino de los Cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras todos dormían vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo y se fue. Cuando creció el trigo y aparecieron las espigas, también apareció la cizaña. Los peones fueron a ver entonces al propietario y le dijeron: "Señor, ¿no habías sembrado buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que ahora hay cizaña en él?"
Él les respondió: "Esto lo ha hecho algún enemigo."
Los peones replicaron: "¿Quieres que vayamos a arrancarla?"
"No, les dijo el dueño, porque al arrancar la cizaña, corren el peligro de arrancar también el trigo. Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha, y entonces diré a los cosechadores: Arranquen primero la cizaña y átenla en manojos para quemarla, y luego recojan el trigo en mi granero"».
Palabra del Señor.

REFLEXIÓN:
¿Por qué permite Dios tanta cizaña, tanto mal en el campo del mundo? A esa pregunta nos responde la primera lectura de hoy: “Al pecador le das tiempo para que se arrepienta”. Y para eso, Dios nos manda su Espíritu que nos ayuda en nuestra debilidad. Además, Dios es bueno y clemente. Pero también tenemos que poner nuestra parte: vigilancia, porque el enemigo de nuestra alma no duerme y quiere sembrar también su cizaña en los momentos de somnolencia y distracción por parte nuestra.
Dios siembra las semillas: Es un hecho que Dios día y noche siembra en nuestro corazón semilla excelente de bondad, verdad, belleza, honestidad, justicia, pureza, caridad. Y lo hace apenas entramos con el alma abierta en oración y abrimos la Biblia, o vamos a misa y participamos consciente y fervorosamente de la mesa de la Palabra y de la Eucaristía, o cuando escuchamos atentamente una homilía o asistimos con gusto a un retiro, o estamos sentados departiendo y conversando con buenos amigos, o en medio de las caídas o enfermedades. Dios no duerme nunca.
También, el diablo siembra: Es un hecho que el enemigo de nuestra alma, el diablo, tampoco duerme, y nos acecha y nos rodea como león rugiente, buscando a quién devorar. Él no quiere destruir la buena semilla de Dios, sino que él quiere sembrar su cizaña para que ella crezca y se confunda con la buena semilla, e incluso quiere conquistar esa buena semilla y convertirla en cizaña. Y todo con un único objetivo: perder nuestra alma. No quiere que el buen trigo de Dios se expanda por los rincones de este mundo, de las familias, de los corazones. Quiere sembrar la cizaña del odio, de la división, de la infidelidad, de la mentira, de la deshonestidad, de la injusticia, de la ira, de la ambición, de la insensibilidad e indiferencia delante de tanta pobreza y miseria de muchos hermanos nuestros. ¿Cuál es la reacción de Dios delante de la acción del enemigo? Él podría perfectamente arrancar de tajo la cizaña y tapar la boca a Satanás, y ya, pues para eso es omnipotente. Pero no lo hace. Alguna razón tendrá en su corazón; sí, su amor misericordioso. Por una parte, tiene paciencia y misericordia y espera que algún día esa cizaña se convierta en buen trigo, pues Él no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva. Por otra parte, también quiere que el buen trigo haga sin parar y con conciencia su trabajo de fermento y se pruebe delante de la cizaña, para que así se fortalezca y crezca más firme y convencido. Dios nos quiere libres y respeta nuestra libertad.
Para reflexionar: Mirando mi corazón, ¿qué abunda: buena semilla o cizaña?
Si hay más buena semilla, ¿qué hago para hacerla crecer, regarla, abonarla, derramarla por doquier, con la ayuda de Dios y de su Espíritu?
Y si hay cizaña, ¿a qué espero para irla convirtiendo en buena semilla, desde la oración y los sacramentos?

18/07/2026

🎉 ¡Un año de misión en Huacho Perú! 🇵🇪🙏
Con inmensa gratitud damos gracias a Dios por el primer aniversario de la presencia de las Hermanas de la Congregación de la Sagrada Familia de la India en el Perú.
Ha sido un año de conocimiento, fe, esperanza y servicio, compartiendo el amor de Cristo con nuestras comunidades. Agradecemos a Dios por cada persona que han acompañado y pedimos que continúe bendiciendo a nuestras hermanas con fortaleza, alegría y abundantes frutos en su labor evangelizadora.
Que la Sagrada Familia de Nazaret siga guiando sus pasos y que esta misión continúe siendo signo de amor, unidad y esperanza para todos.
¡Gracias, Señor, por este primer año de misión!

Parroquia San José de Manzanares
Capilla Beata Eugenia

XIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (Ciclo A) Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 10, 37-42       Dijo J...
29/06/2026

XIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (Ciclo A)
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 10, 37-42

Dijo Jesús a sus apóstoles:
El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí.
El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí.
El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará.
El que los recibe a ustedes, me recibe a mí; y el que me recibe, recibe a Aquél que me envió.
El que recibe a un profeta por ser profeta, tendrá la recompensa de un profeta; y el que recibe a un justo por ser justo, tendrá la recompensa de un justo.
Les aseguro que cualquiera que dé a beber, aunque sólo sea un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños por ser mi discípulo, no quedará sin recompensa».

Palabra del Señor.

Reflexión:
Hoy Cristo nos dice que debemos optar por él, por encima de intereses económicos o de lazos familiares, si queremos alcanzar la vida. Hoy meditemos en lo que significa optar por Jesús como sus seguidores. Hoy el lenguaje de Cristo en el evangelio es duro de oír y de vivir. El seguimiento de Cristo comporta renuncias y sacrificios.
1.Optar por Cristo implica desapegarnos de todo lo que nos pueda apartar de Él: Cuando Jesús les dice a sus apóstoles que deben preferirlo a Él antes que al padre o a la madre o a los hijos, podría pensarse que está despreciando las relaciones familiares. No es así. Lo que plantea Él es que quien quiera seguirlo de verdad debe fijar prioridades y ser consecuente con ellas.
El contexto es la persecución sufrida por los primeros cristianos, quienes se enfrentaban al dilema de ser coherentes con su fe, que podía implicar el rechazo por parte de sus propios parientes, o renegar de Él para no tener problemas con la familia. Esto sucedió cuando los creyentes en Cristo fueron perseguidos por el imperio romano y muchos siguieron la exigencia expresada por Jesús a sus seguidores: no anteponer los propios intereses, renunciar a todos los afectos desordenados que pudieren impedirles profesar su fe y realizar la misión encomendada.
Esta exigencia es también para cada uno y cada una de quienes que creemos en Cristo. No sólo para los sacerdotes y religiosos o religiosas de vida consagrada, sino también para quienes desde el laicado están llamados a dar testimonio de su fe en medio de un mundo con frecuencia adverso al Reino de Dios, aunque la opción por Él pueda llevar la incomprensión y el rechazo de parientes, amigos, colegas en el trabajo, o en general de quienes no comparten nuestros valores.
2. Optar por Cristo implica tomar la cruz y seguirlo con todas sus consecuencias: “Quien no toma su cruz y me sigue no es digno de mí”, les dijo Jesús a sus apóstoles y les dice también hoy a quienes quieran ser sus discípulos. Para los cristianos de ayer y de hoy, la invitación a tomar la cruz significa: el de asumir con entereza todas las situaciones difíciles que nos ofrece la vida.
3. Optar por Cristo implica recibir con actitud acogedora a los enviados por Él: Las primeras comunidades cristianas reconocieron en los apóstoles a los continuadores de la misión de Jesús, que se hacía presente en ellos con la energía del Espíritu Santo para animarlos en la fe, realimentar su esperanza y fortalecer su unión solidaria. Por eso los acogían, con todas las muestras de hospitalidad tan significativas entre los orientales, como verdaderos profetas, es decir, voceros de Dios. Este es el sentido de la evocación que hace la primera lectura de la generosidad con la que una mujer y su esposo recibieron en su casa al profeta Eliseo y a su asistente. Seguramente este relato estaba en la mente de Jesús cuando Él les decía a sus apóstoles, como nos lo cuenta el Evangelio de hoy: “el que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá recompensa de profeta”.
También en los tiempos actuales sigue el Señor llamando, formando y enviando colaboradores y colaboradoras para que continúen haciendo presente su mensaje y su obra de salvación, y nos exhorta a recibirlos con generosidad, a acogerlos y a cooperar con ellos en la construcción de una nueva sociedad justa y solidaria a la luz de las enseñanzas de Jesucristo. En este sentido, todo creyente debe estar dispuesto a colaborar generosamente con quienes realizan la misión de predicar el Evangelio, para ir desarrollando todos juntos lo que Jesús comenzó con su predicación y su ejemplo de vida.

Oración: No te pido Señor, que me quites la cruz, sino que me des una espalda fuerte para llevarla, un corazón generoso para amarla y una sonrisa para aceptarla. Sólo así mi vida podrá llamarse verdaderamente cristiana porque se transformará en ti y llegaré a ser otro Cristo. Amen.

CORPUS CHRISTI PARROQUIAL La Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo (también conocida como Corpus Christi)  es una ...
14/06/2026

CORPUS CHRISTI PARROQUIAL
La Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo (también conocida como Corpus Christi) es una importante fiesta católica que honra la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía, conmemorando el sacramento instituido en la Última Cena.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 6, 51-58
Jesús dijo a los judíos:
«Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo.»
Los judíos discutían entre sí, diciendo: «¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?»
Jesús les respondió: «Les aseguro que, si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.
Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí.
Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente.»

Palabra del Señor.

Parroquia San José de Manzanares

ADORO TE DEVOTE. Te adoro con devoción, Dios escondido,oculto verdaderamente bajo estas apariencias.A Ti se somete mi co...
14/06/2026

ADORO TE DEVOTE.

Te adoro con devoción, Dios escondido,
oculto verdaderamente bajo estas apariencias.
A Ti se somete mi corazón por completo,
y se rinde totalmente al contemplarte.
Al juzgar de Ti, se equivocan la vista, el tacto, el gusto;
pero basta el oído para creer con firmeza;
creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios:
nada es más verdadero que esta Palabra de verdad.
En la Cruz se escondía sólo la Divinidad,
pero aquí se esconde también la Humanidad;
sin embargo, creo y confieso ambas cosas,
y pido lo que pidió aquel ladrón arrepentido.
No veo las llagas como las vio Tomás
pero confieso que eres mi Dios:
haz que yo crea más y más en Ti,
que en Ti espere y que te ame.
¡Memorial de la muerte del Señor!
Pan vivo que das vida al hombre:
concede a mi alma que de Ti viva
y que siempre saboree tu dulzura.
Señor Jesús, Pelícano bueno,
límpiame a mí, inmundo, con tu Sangre,
de la que una sola gota puede liberar
de todos los crímenes al mundo entero.
Jesús, a quien ahora veo oculto,
te ruego, que se cumpla lo que tanto ansío:
que al mirar tu rostro cara a cara,
sea yo feliz viendo tu gloria.
Amén.

(Himno compuesto por Santo Tomás de Aquino)

Nos encontramos esta noche a las 7:00 pm
03/06/2026

Nos encontramos esta noche a las 7:00 pm

Durante la Audiencia General de este miércoles 3 de junio en el Vaticano, el Papa León XIV llamó a los católicos a abrirse a un “encuentro con Dios redescubriendo los signos y símbolos de la liturgia sagrada”.

“Necesitamos dejarnos educar por los ritos de la liturgia, cuidando con delicadeza y sin arbitrariedad la belleza de nuestras celebraciones”, dijo León a los fieles.

Las palabras de León formaron parte de su catequesis sobre la liturgia, centrada en la Constitución Sacrosanctum Concilium del Concilio Vaticano II. En su intervención, el Papa explicó la enseñanza conciliar sobre la participación en la liturgia a través de sus signos y símbolos.

“En la liturgia estamos invitados a participar con el cuerpo, la mente y el corazón, entrando en una dimensión habitada por el Espíritu Santo. Para acceder a esta dimensión, la liturgia está tejida de signos y símbolos que poseen una dimensión performativa y transformadora”, señaló León, en el resumen de su catequesis en inglés.

Asimismo, exhortó a los católicos a recordar el significado de los diversos gestos asociados a la liturgia, como el saludo de la paz y el acto de arrodillarse ante el Santísimo Sacramento. Explicó que estos símbolos y signos no son gestos arbitrarios, sino elementos fundamentales para ayudar a los fieles a experimentar “la presencia de Dios por medio de Jesucristo”.

“Los ritos de la liturgia cristiana no son un revestimiento exterior del ministerio sacramental, un conjunto de ceremonias arbitrarias, sino que son la mediación eclesial a través de la que nos llega el don divino”, aseguró León durante su catequesis.

En un llamamiento realizado al final de la Audiencia General, León invitó a los católicos a dar testimonio público del misterio de la Eucaristía durante las próximas procesiones eucarísticas con motivo de la solemnidad del Corpus Christi.

“Las procesiones con el Santísimo Sacramento que tienen lugar por las calles de muchas ciudades son una expresión de la piedad eucarística popular; en este sentido, los animo a mantener viva esta hermosa manifestación pública de la fe”, expresó León.

También dirigió un saludo especial a los sacerdotes que ejercen su ministerio en Oriente Medio en medio de los continuos conflictos armados que afectan a la región.

Solemnidad de la Santísima Trinidad (Ciclo A)Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 3, 16-18  Sí, Dios amó...
31/05/2026

Solemnidad de la Santísima Trinidad (Ciclo A)
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 3, 16-18

Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él, no es condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.

Palabra del Señor.

Reflexión:
Hoy la Iglesia celebra el misterio de la Santísima Trinidad: tres Personas distintas y un solo Dios verdadero. Misterio insondable que nos lleva a tres actitudes: adorar, agradecer y amar.
Cuenta el gran filósofo y teólogo San Agustín de Hipona (354-430 d.C.) que en cierta ocasión estaba meditando sobre la Trinidad mientras caminaba por la playa, cuando de repente vio a un niño en la orilla que intentaba vaciar toda el agua del mar en la co**ha de un caracol. Esta experiencia le sirvió para comprender que la mente humana, por más esfuerzos que haga, es incapaz de abarcar el misterio de Dios.
Dios es Amor dice san Juan el evangelista (1 Juan 4, 8.16): Ahora bien, si Dios es Amor, tiene que ser plural, pues para que exista el amor tiene que haber alguien que ama, alguien que es amado y que le corresponda amando, y la relación misma de amor entre ambos. Este es justamente el sentido del misterio de la Trinidad divina: un solo Dios que es unidad en la diversidad, pluralidad de personas en la perfecta comunidad de Amor.
Dios no es un solitario encerrado en su inalcanzable grandeza, sino que en Él hay un dinamismo vital de conocimiento y amor. Dios Padre, desde toda la eternidad, engendra al conocerse una Persona, su Imagen plena, el Hijo de Dios. Y el amor entre la primera y segunda Persona, entre el Padre y el Hijo, es tan profundo, por ser divino, que de él brota una tercera Persona, el Espíritu Santo.
La mejor explicación de este misterio de la Santísima Trinidad según san Agustín es: "Aquí tenemos tres cosas: el Amante, el Amado y el Amor"; un Padre Amante, un Hijo Amado y el vínculo que mantiene unidos a los dos, el Espíritu de Amor. La Santísima Trinidad es un misterio del amor en el cual estamos insertos: “Pues Dios amó tanto al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo aquel que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna”. El amor de Dios, como el muestro, no puede entenderse sino como entrega generosa y despojo de sí mismo. El amor supone un éxodo del amante hacia el amado, y de éste hacia aquél. Nuestra fe en la Trinidad nos impulsa a la esperanza en Dios que es Amor y a la realización de lo que esto mismo significa. “La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios (Padre) y la comunión del Espíritu Santo estén siempre con ustedes”, es la frase con la que el apóstol Pablo solía saludar y despedir a los cristianos de las comunidades que había formado con su predicación y a las que dirigía sus cartas.

Este es el origen del saludo con que el sacerdote que preside la Eucaristía, después de que nos santiguamos invocando el nombre del Dios uno y trino, suele iniciar la celebración del misterio del amor infinito de Aquél a quien luego en el himno del Gloria alabamos, bendecimos, adoramos, glorificamos y damos gracias: Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Que esta fiesta de la Santísima Trinidad nos motive para renovar nuestra fe en el misterio de Dios, que es Amor, y reactivar el compromiso de realizar lo que significa proclamar a Dios como comunidad perfecta en la pluralidad y diversidad de personas: que precisamente porque hemos sido creados a su imagen y semejanza, también nosotros, empezando por la familia, llamada a seguir el modelo de la unidad trinitaria de Dios, respondamos cada día mejor a la invitación que Dios nos hace a ser una auténtica comunidad de Amor.

24/05/2026

En Pentecostés, el Papa León XIV nos recuerda que el Espíritu Santo nos da “la verdadera fe”, nos permite “tener una experiencia de Dios personal” y descubrir sus signos en la vida diaria.

Es también el Espíritu quien “abre las puertas de nuestros corazones”, haciéndonos capaces de vivir “como hijos de Dios y hermanos entre nosotros”, para que nazca una verdadera fraternidad entre personas y pueblos. Ven, Espíritu Santo.

Lee la nota completa aquí: https://ow.ly/Pb4550Z3Ba1

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