08/11/2025
Cada oración que elevamos abre un camino hacia el corazón de Dios. En ese encuentro, el débil recibe fortaleza, el cansado halla descanso y el herido encuentra consuelo. La oración nos recuerda que nunca estamos solos: siempre hay un puente seguro hacia Su bondad, Su consuelo y Su poder.
“El Señor está cerca de los quebrantados de corazón, y salva a los de espíritu abatido.” — Salmos 34:18