17/04/2026
LAS SIETE PALABRAS DE CRISTO DESDE LA CRUZ.
Jesús dijo siete palabras mientras moría colgado en la cruz del Calvario, aun en su agonía, cuando el dolor le consumía, emitió palabras que deben afectar positivamente nuestra manera de vivir. Hoy reflexionaremos sobre su Séptima Palabra, la última que expreso desde la cruz:
SÉPTIMA PALABRA: PALABRA DE CONFIANZA.
Lucas 23:46 «Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró«.
Fue tan potente esta palabra que la tierra se estremeció, ni siquiera pudo contener a sus mu***os. Mateo 27:51-54 «Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; 52y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; 53y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos. 54El centurión, y los que estaban con él guardando a Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, y dijeron: VERDADERAMENTE ÉSTE ERA HIJO DE DIOS«.
Jesús estaba confiado que al morir no estaría más solo, el Padre estaría con él, sabía que su vida no quedaría a merced de la muerte, ni de Satanás, SINO en las manos de Dios. Jesús no se preocupó por quien se haría cargo de su cuerpo sino de su Espíritu, él confiaba que aún más allá de la muerte su Padre celestial estaría con él, como lo dice él Salmista: “Porque este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre; él nos guiará aún más allá de la muerte”. Salmo 48:14.
Cuántas personas se han ocupado de las cosa materiales cuando llegue el día de su muerte, ya aseguraron su ceremonia fúnebre, ya dejaron repartidos sus bienes materiales, pero no han entregado su vida al Señor. La muerte nos llegará en algún momento a cada uno de nosotros, porque dice la Palabra del Señor: «Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio«. Hebreos 9:27.
De modo inevitable hemos de pasar por aquel valle sombrío, pero la muerte redentora de Cristo es la garantía de que podremos terminar nuestros días con la misma confianza que Él, sólo en esas circunstancias podremos decir con gozo: «Padre en tus manos encomiendo mi espíritu«.
El apóstol Pablo también manifestó esa confianza al enfrentar la muerte él dijo: “Porque para mí el vivires Cristo, y el morir es ganancia” Filipenses 1:21.
“Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor”. Filipenses 1:23.
Permíteme decirte con toda seguridad que mi vida está en las manos más maravillosas que son las de mi Dios y tengo esa confianza porque Cristo dio su vida por mí y él es mi Salvador: “Pues Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna”. Juan 3:16 Nueva Traducción Viviente (NTV)
Tú también puedes tener esa seguridad de vida, a través de una sencilla oración, haciendo de Cristo tu Señor y tu Salvador personal, dile así: Querido Señor Jesús, yo sé que soy un pecador (a) y necesito tu perdón. Yo creo de todo corazón que moriste por mis pecados. Te recibo como mi Salvador. Quiero que seas el Señor de mi vida, quiero seguirte y confiar en ti. Amen.
“Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los mu***os, serás salvo” Romanos 10:9. El Señor Jesús es nuestra Garantía de vida y en él debe de estar puesta nuestra confianza. Dios Te Bendiga. (DTB)