Grupo De Oracion "Familia" - Rcc Zona 6 Ferreñafe

Grupo De Oracion "Familia" - Rcc Zona 6 Ferreñafe ES UN GRUPO DE PERSONAS QUE SE REÚNEN EN TORNO A CRISTO, GUIADOS POR EL ESPÍRITU SANTO PARA COMPARTIR en la Capilla de San Juan Bosco de Ferreñafe.

EL GRUPO DE ORACIÓN DE FAMILIA DE LA RCC ZONA 6 - FERREÑAFE
Es un grupo de personas carismaticas, que se reúnen en torno a Cristo, guiados por el Espíritu Santo para compartir la fe y la vivencia cristiana, alabando a Dios Padre, transformando sus vidas y edificándose mutuamente a imagen de Jesucristo según su Evangelio. Las reuniones de Oración se realizan todos los días Sábados a las 8.00 pm. L

os objetivos generales de este Grupos de Oración son:
1. Crecer en intimidad con el Señor.
2. Crecer en amor de los unos con los otros.
3. Compartir a Jesús con otro.
4. Trabajar como Iglesia, participar de la acción pastoral de la Iglesia.
5. Dar y recibir apoyo.
6. Suscitar nuevos dirigentes o líderes cristianos.
7. Profundizar nuestra identidad católica.
8. Colaborar activamente con la Comunidad Parroquial.
9. Evangelizar a las familias
El Grupos de Oración de Familia está conformado por un Responsable, un Equipo de Servidores, los miembros de la asamblea
Para ser oficialmente reconocido como Grupo de Oración por la Coordinación de la R.C.C. Diocesana, el Grupo contó con los requisitos siguientes:
a) Nombre del Grupo de Oración, lugar, día y hora de la reunión. b) Haber cumplido con un período mínimo de un año ininterrumpido de reuniones apoyados por una persona con experiencia carismática reconocida. c) Que tenga un Equipo de servidores. d) Que los miembros del Grupo de Oración hayan llevado a cabo –o recibido– el Seminario de Vida en el Espíritu. e) Que el Párroco lo acepte o al menos tenga conocimiento de su existencia. f) Envió a la Coordinación de la R.C.C. Diocesana una solicitud pidiendo ser incorporados a la R.C.C., manifestando que el Equipo de Servidores del Grupo solicitante tiene pleno conocimiento del Estatuto de la R.C.C y que se compromete a cumplirlo íntegramente. g) Informe favorable del Coordinador Zonal respectivo. LOS SERVIDORES
El Equipo de Servidores apoya al Responsable del Grupo de Oración en la labor de aconsejar, guiar y alentar (pastorear) a los miembros de la asamblea. Se reúne una vez por semana para orar por la asamblea, preparar y evaluar la misma. El Servidor acepta el servicio que prestará en la asamblea e integra uno de los ministerios de: Servicio, Intercesión, Alabanza, Discernimiento, Música, Sanación Enseñanza, Animación, Economía, etc. Los Servidores del Grupo son nombrados por el Responsable del Grupo de Oración, previa consulta con los Servidores en actividad. Para ser nombrado Servidor es necesario ser católico practicante, haber participado asiduamente y haber recibido el Primer Nivel de Formación en el Grupo de Oración, no ser conflictivo, poseer un espíritu de comunidad, tener experiencia de los carismas y tener una vida ordenada, viviendo según su estado de vida en la gracia de Dios. Un Servidor presta sus servicios en un solo Grupo de Oración, participando activamente de las diferentes actividades programadas, cesando de sus servicios si no los cumple con responsabilidad, por sus inasistencias y según el discernimiento del Responsable. Un Servidor no puede prestar servicios en otros movimientos u organizaciones eclesiales mientras dure su servicio. El Equipo de Servidores promueve la evangelización por medio de:
Seminarios de Vida en el Espíritu. Cursos de Crecimiento. Vigilias, encuentros, jornadas, actividades de convivencia y otras actividades requeridas por la Iglesia. EL RESPONSABLE DEL GRUPO DE ORACIÓN
El Responsable es el encargado de conducir, aconsejar y liderar (pastorear) el Grupo de Oración, y en razón de ello:
a) Ejerce en nombre de la Coordinación de la R.C.C. Zonal la autoridad en el grupo. b) Preside las reuniones del Equipo de Servidores. c) Coordina los servicios en las reuniones del Grupo de Oración, discirniendo los carismas de los servidores. d) Representa al Grupo de Oración ante la parroquia y ante las instancias superiores de la R.C.C. e) Participa en las reuniones convocadas por la parroquia y por la R.C.C. f) Su función principal es la de conducir, aconsejar y alentar (pastorear) a sus hermanos Servidores y otros miembros del Grupo de Oración que lo requieran, recordando que la autoridad se basa en el servicio. g) Toma las sugerencias del asesor, decidiendo con su Equipo de Servidores lo más conveniente para el bien de los hermanos. El Responsable es nombrado por el Coordinador de la R.C.C. Zonal en discernimiento con el Coordinador de la R.C.C. Diocesano de una terna presentada por los servidores del Grupo de Oración. El Coordinador de la R.C.C. Zonal preside la reunión en que se elige dicha terna. El Responsable del Grupo de Oración presta servicios durante dos (02) años, pudiendo ser reelegido por una sola vez consecutiva. Al concluir su período de servicio, puede continuar participando del Grupo de Oración como asambleísta, estando disponible para prestar los servicios que se le requiera. Las cualidades personales que debe reunir el Responsable del Grupo de Oración son las mismas del servidor
El Responsable que no cumple con su servicio cesará de su responsabilidad, a juicio del Coordinador Zonal y el Equipo de Servidores del Grupo de Oración. Un Responsable de Grupo de Oración no puede desempeñar servicios de dirección ni prestar servicios como miembro de otros movimientos eclesiales o instancias eclesiales mientras dure su servicio.

23/05/2026
Viernes 22 de mayo del 2,026“ Señor tú lo sabes todo. Sabes que te quiero ”Primera lecturaLectura del libro de los Hecho...
22/05/2026

Viernes 22 de mayo del 2,026

“ Señor tú lo sabes todo. Sabes que te quiero ”

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 25, 13b-21

En aquellos días, el rey Agripa y Berenice llegaron a Cesarea para cumplimentar a Festo. Como se quedaron allí bastantes días, Festo expuso al rey el caso de Pablo, diciéndole:

«Tengo aquí un hombre a quien Félix ha dejado preso y contra el cual, cuando fui a Jerusalén, presentaron acusación los sumos sacerdotes y los ancianos judíos, pidiendo su condena. Les respondí que no es costumbre romana entregar a un hombre arbitrariamente; primero, el acusado tiene que carearse con sus acusadores, para que tenga ocasión de defenderse de la acusación. Vinieron conmigo, y yo, sin dar largas al asunto, al día siguiente me senté en el tribunal y mandé traer a este hombre.

Pero, cuando los acusadores comparecieron, no presentaron ninguna acusación de las maldades que yo suponía; se trataba solo de ciertas discusiones acerca de su propia religión y de un tal Jesús, ya mu**to, que Pablo sostiene que está vivo. Yo, perdido en semejante discusión, le pregunté si quería ir a Jerusalén a que lo juzgase allí de esto. Pero, como Pablo ha apelado, pidiendo que lo deje en la cárcel para que decida el Augusto, he dado orden de que se le custodie hasta que pueda remitirlo al César».

Palabra de Dios

Salmo

Salmo 102, 1bc-2. 11-12. 19-20ab R/. El Señor puso en el cielo su trono
Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R/.

Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre los que le temen;
como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos. R/.

El Señor puso en el cielo su trono,
su soberanía gobierna el universo.
Bendecid al Señor, ángeles suyos,
poderosos ejecutores de sus órdenes. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan 21, 15-19

Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer, le dice a Simón Pedro:
«Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?».

Él le contestó:
«Sí, Señor, tú sabes que te quiero».

Jesús le dice:
«Apacienta mis corderos».

Por segunda vez le pregunta:
«Simón, hijo de Juan, ¿me amas?».

Él le contesta:
«Sí, Señor, tú sabes que te quiero».

Él le dice:
«Pastorea mis ovejas».

Por tercera vez le pregunta:
«Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?».

Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez: «¿Me quieres?» y le contestó:
«Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero».

Jesús le dice:
«Apacienta mis ovejas. En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras».

Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió:
«Sígueme».

Palabra del Señor

Reflexión

“Pablo está en prisión, él, sostiene que Jesús, el crucificado, está vivo”

La lectura de Hechos de hoy día, nos sitúa en un momento de transición política en Cesarea. Hay en el texto una tensión narrativa que se desarrolla entre varios lugares y varios actores. Festo, ha asumido el cargo de procurador romano, y se va a encontrar con un verdadero “problema” dejado por el antiguo procurador: Félix.

Se trata de Pablo de Tarso que lleva largo tiempo encarcelado, acusado por los jefes de los sacerdotes y ancianos judíos que han pedido su condena a muerte. Pero Pablo como ciudadano romano, rechaza el ser juzgado en Jerusalén. Él sabe que no será un juicio justo, por ello pide ser juzgado en un tribunal del emperador romano. “Apelo al Emperador” (25,11) “pues al Emperador iras” (v.12). Con esta respuesta del Procurado Festo esperaríamos su inmediato traslado a Roma.

Pero no será así. El narrador de este libro introduce un largo paréntesis en el relato sobre Pablo. Dios tiene planes que nos sorprenden, a veces en medio de contradicciones, prejuicios y peligros…podemos descubrir y cumplir su plan sobre cada uno de nosotros. Pablo confía plenamente en Aquel que se hizo presente en su camino, frenó sus pasos y le mostró la misión que le tenía reservada. Sabe que el sufrimiento estará presente en su futuro.

Festo está viviendo una gran confusión, desde su llegada quiere ser aceptado por los judíos, facilitando la convivencia, pero tiene pendiente la acusación y el reclamo de Pablo. Ha escuchado a los acusadores, pero no entiende el contenido de lo que expresan. Dice no encontrar delito de muerte en el actuar de Pablo. También debe hacer un informe para el Emperador enviándolo con Pablo, sin embargo no sabe qué expresar ante las contradicciones que siente. Aprovecha la visita del rey Agripa para intentar buscar luces, le expone el caso de Pablo y se alegra del interés que el rey muestra de interrogarle y verle al día siguiente. Festo se siente reconfortado y agradecido. Al fin podrá hacer el informe y cerrar el caso de Pablo.

En este relato encontramos un cierto paralelismo entre el arresto-acusación y juicio que lleva a Jesús a la cruz y al que es sometido Pablo, que en este momento no será condenado a muerte, sino que en Roma predicará, dando testimonio de Cristo resucitado y del mensaje de Salvación para toda la humanidad.

“Señor tú lo sabes todo. Sabes que te quiero”

Hoy, el evangelista Juan nos narra otra de las apariciones de Jesús a sus discípulos. De un modo profundo, toda la perícopa está totalmente centrada en la figura de Simón Pedro. El texto narra el largo diálogo que mantuvieron Jesús y Pedro en medio de una comida. El contenido del diálogo nos muestra la misericordia de Dios como su gran amor por los discípulos y el mundo. Este no es un diálogo cualquiera entre Jesús y su discípulo Pedro. Ambos, hablan de amor, cada uno desde su perspectiva.

De ahí que Jesús, antes de confiar a Pedro el encargo misionero de la naciente Iglesia, le exija una confesión de amor. Esa es la condición indispensable para poder ejercer una función de “apacentar el rebaño del que habla Jesús”. El Señor requiere el amor de Pedro por tres veces. (V 15-17) Recuerdo y eco de las tres negaciones de Pedro en el momento de la Pasión del Maestro

"La primera vez, Jesús pregunta a Pedro: «Simón, ¿me amas?» quiere decir con este amor total e incondicional (cf. Jn 21, 15). Antes de la experiencia de la traición, el Apóstol ciertamente habría dicho: «Te amo incondicionalmente». Ahora que ha experimentado la amarga tristeza de la infidelidad, el drama de su propia debilidad, dice con humildad: «Señor, te quiero», es decir, «te amo con mi pobre amor humano». Jesús insiste: «Simón, ¿me amas, con este amor total que yo quiero?». Y Pedro repite la respuesta de su humilde amor humano. «Señor, te quiero como sé querer». La tercera vez, Jesús sólo dice a Simón: «¿me quieres?». Simón comprende que a Jesús le basta su amor pobre, el único del que es capaz, y sin embargo se entristece porque el Señor se lo ha tenido que decir de ese modo. Por eso le responde: «Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te quiero »." Benedicto XVI

Me sobrecoge este dialogo, Jesús nos toma tal como somos y estamos, no hay reproches ni esperas a que seamos más perfectos para poder dialogar con nosotros o para confiarnos SU misión, Él se abaja hasta nuestro suelo y desde ahí nos invita al “seguimiento”. Parecería que Jesús se ha adaptado a Pedro, en vez de que Pedro se adaptara a Jesús. Precisamente esto nos debe dar esperanza como se la dio a Pedro que experimentó el sufrimiento de la infidelidad. De aquí nace la confianza, que lo hace capaz de seguirlo hasta el final. Ojalá sea el modelo en nuestro vivir cotidiano, en relación a nosotros mismos y en relación con los demás.

Jueves 21 de mayo del 2,026“ Que todos sean uno ”Primera lecturaLectura del libro de los Hechos de los apóstoles 22, 30;...
22/05/2026

Jueves 21 de mayo del 2,026

“ Que todos sean uno ”

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 22, 30; 23, 6-11

En aquellos días, queriendo el tribuno conocer con certeza los motivos por los que los judíos acusaban a Pablo, mandó desatarlo, ordenó que se reunieran los sumos sacerdotes y el Sanedrín en pleno y, bajando a Pablo, lo presentó ante ellos.

Pablo sabía que una parte eran fariseos y otra saduceos y gritó en el Sanedrín:
«Hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseo, se me está juzgando por la esperanza en la resurrección de los mu**tos».

Apenas dijo esto, se produjo un altercado entre fariseos y saduceos, y la asamblea quedó dividida. (Los saduceos sostienen que no hay resurrección ni ángeles ni espíritus, mientras que los fariseos admiten ambas cosas). Se armó un gran griterío, y algunos escribas del partido fariseo se pusieron en pie, porfiando:
«No encontramos nada malo en este hombre; ¿y si le ha hablado un espíritu o un ángel?».

El altercado arreciaba, y el tribuno, temiendo que hicieran pedazos a Pablo, mandó bajar a la guarnición para sacarlo de allí y llevárselo al cuartel.

La noche siguiente, el Señor se le presentó y le dijo:
«¡Ánimo! Lo mismo que has dado testimonio en Jerusalén de lo que a mí se refiere, tienes que darlo en Roma».

Palabra de Dios

Salmo

Salmo 15, 1b-2a y 5. 7-8. 9-10. 11

R/. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
Yo digo al Señor: «Tú eres mi Dios».
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa,
mi suerte está en tu mano. R/.

Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. R/.

Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa esperanzada.
Porque no me abandonarás en la región de los mu**tos
ni dejarás a tu fiel ver la corrupción. R/.

Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan 17, 20-26

En aquel tiempo, levantando los ojos al cielo, oró Jesús diciendo:
«No solo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.

Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno; yo en ellos, y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí.

Padre, este es mi deseo: que los que me has dado estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la fundación del mundo.

Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y estos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté en ellos, y yo en ellos».

Palabra del Señor

Reflexión

“¡Ánimo! Como has dado testimonio de mí en Jerusalén, así debes darlo también en Roma”

Nos encontramos con un incansable misionero: San Pablo, que llega a Jerusalén feliz porque ha visto la acogida que la predicación del Evangelio ha tenido entre los gentiles y como éstos han abrazado la fe.

Pero su felicidad se ensombrece al ver la hostilidad de su propio pueblo, el pueblo judío, el pueblo elegido al que perteneció Jesús, el Cristo, a quien él predica. Esa hostilidad lo lleva al encarcelamiento. Pero Pablo, inteligente y dotado de la sabiduría de Dios, saca provecho de esta situación y hace valer su ciudadanía romana para que su vida y misión no termine en Jerusalén sino que llegue a Roma, capital del Imperio.

Jesús nos dice en el Evangelio al enviarnos a predicar: "Sed sagaces como serpientes y sencillos como palomas" (Mt 10:16), advirtiéndonos de los peligros que hemos de afrontar (ovejas entre lobos). Esta expresión significa combinar la prudencia y sabiduría para evitar riesgos, con la integridad, inocencia y nobleza de corazón. Esto es lo que hace Pablo cuando sus hermanos intentan acorralarlo para empujarlo a la muerte.

Por otro lado hay un dicho popular: “Divide y vencerás”, que San Pablo utiliza ante el sanedrín para salir ileso. A pesar de todos esos conflictos que se generan por su persona y su predicación, se las ingenia para dar un discurso y anunciar el Kerigma. Su entrega valiente y generosa por el Reino se ve recompensada por el mismo Señor que se le presentó en la intimidad de la noche para decirle: “¡Ánimo!, como has dado testimonio de mí en Jerusalén, así debes darlo también en Roma”.

La oración colecta de hoy nos dice: “Que tu Espíritu, Señor, nos penetre con su fuerza, para que nuestro pensar te sea grato y nuestro obrar concuerde con tu voluntad…” Eso es la vida divina en nosotros. Así lo vivió San Pablo y muchos hermanos y hermanas nuestros a lo largo de la historia. Y nosotros, ¿estamos dispuestos a vivir así??

“Padre, que todos sean uno para que el mundo crea”

Este pasaje del evangelio es el final de la “Oración sacerdotal”. Jesús, Sacerdote eterno, Mediador entre Dios y los hombres, ora no sólo por sus discípulos sino por todos nosotros. Su deseo es que seamos uno como él y el Padre son uno; que estemos unidos para que el mundo crea.

Meditando estas palabras me doy cuenta de la enorme diferencia del deseo de unidad de Jesús y nuestros deseos de “unidad”. En nuestro deseo de unidad todo gira en torno a nosotros mismos: que estemos unidos, que piensen como yo y decidan lo que yo quiero… El deseo de Jesús es más profundo, es comunión y amor: “Que sean uno como nosotros somos uno: yo en ellos y tú en mí… para que sepan que tú los amas como me amas a mí ”. Ese amor y esa comunión en Él es lo que nos permitirá estar unidos a pesar de las diferencias. Ese amor y esa comunión en Él y entre nosotros es lo que hará que el mundo crea en Jesucristo.

Jesús desea que estemos con Él, que contemplemos su gloria y que conozcamos al Padre para que el amor trinitario esté en nosotros. Sólo sumergiéndonos en el amor del Padre y del hijo en el Espíritu podremos amarnos unos a otros y permanecer unidos.

Oración

Gracias, Señor, por orar por mí e interceder por mí ante el Padre. Gracias porque nos has revelado tu deseo: que seamos uno en ti para que el mundo crea; que el mundo sepa cómo nos ama el Padre; que estemos contigo y contemplemos tu gloria. También yo quiero manifestarte mi deseo: permanecer siempre en tu amor. Sólo si permanezco en tu amor se dilatará mi capacidad de amar y podré vivir en la comunión con todos. Sólo si permanezco en tu amor, mi amor será consistente y menos egoísta. Sólo permaneciendo en tu amor, que comprende y perdona, hallaré el amor verdadero y todos creerán en él. Por eso te pido, Señor, que le des vida a mi amor con tu vida. AMÉN

Miercoles 20 de mayo del 2,026“ Padre santo, guárdalos en tu nombre ”Primera lecturaLectura del libro de los Hechos de l...
21/05/2026

Miercoles 20 de mayo del 2,026

“ Padre santo, guárdalos en tu nombre ”

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 20, 28-38

En aquellos días, dijo Pablo a los presbíteros de la Iglesia de Éfeso:
«Tened cuidado de vosotros y de todo el rebaño sobre el que el Espíritu Santo os ha puesto como guardianes para pastorear la Iglesia de Dios, que él se adquirió con la sangre de su propio Hijo.

Yo sé que, cuando os deje, se meterán entre vosotros lobos feroces, que no tendrán piedad del rebaño. Incluso de entre vosotros mismos surgirán algunos que hablarán cosas perversas para arrastrar a los discípulos en pos de sí. Por eso, estad alerta: acordaos de que durante tres años, de día y de noche, no he cesado de aconsejar con lágrimas en los ojos a cada uno en particular.

Ahora os encomiendo a Dios y a la palabra de su gracia, que tiene poder para construiros y haceros partícipes de la herencia con todos los santificados. De ninguno he codiciado dinero, oro ni ropa. Bien sabéis que estas manos han bastado para cubrir mis necesidades y las de los que están conmigo. Siempre os he enseñado que es trabajando como se debe socorrer a los necesitados, recordando las palabras del Señor Jesús, que dijo: “Hay más dicha en dar que en recibir”».

Cuando terminó de hablar, se puso de rodillas y oró con todos ellos. Entonces todos comenzaron a llorar y, echándose al cuello de Pablo, lo besaban; lo que más pena les daba de lo que había dicho era que, no volverían a ver su rostro. Y lo acompañaron hasta la nave.

Palabra de Dios

Salmo

Salmo 67, 29-30. 33-35a. 35bc y 36d R/. Reyes de la tierra, cantad a Dios
Oh, Dios, despliega tu poder,
tu poder, oh, Dios, que actúa en favor nuestro.
A tu templo de Jerusalén
traigan los reyes su tributo. R/.

Reyes de la tierra, cantad a Dios,
tocad para el Señor, tocad para Dios,
que avanza por los cielos, los cielos antiquísimos;
que lanza su voz, su voz poderosa.
«Reconoced el poder de Dios». R/.

Sobre Israel resplandece su majestad,
y su poder sobre las nubes.
¡Dios sea bendito! R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan 17, 11b-19

En aquel tiempo, levantando los ojos al cielo, oró Jesús diciendo:
«Padre santo, guárdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros.

Cuando estaba con ellos, yo guardaba en tu nombre a los que me diste, y los custodiaba, y ninguno se perdió, sino el hijo de la perdición, para que se cumpliera la Escritura. Ahora voy a ti, y digo esto en el mundo para que tengan en sí mismos mi alegría cumplida.

Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del maligno. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

Santifícalos en la verdad: tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo los envío también al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad».

Palabra del Señor

Reflexión

“Tened cuidado de vosotros y de todo el rebaño”
La última semana del tiempo pascual es una semana testamentaria. Quien hoy habla no es un Pablo austero y frío sino un pastor y padre solícito y previsor, programador de vida y trabajo y tierno como una madre. Está feliz por lo que ha dado; teme que su mensaje sea tergiversado y todo lo deja en manos de Dios.

Estas son las verdaderas dimensiones del apóstol: enseñar con firmeza de doctrina y dedicarse con amor y caridad a colaborar con los mismos destinatarios de la Palabra. Hace una sentida exhortación al cuidado de la comunidad, a la alerta frente a los “lobos feroces” y al trabajo gratuito a favor de los necesitados.

Pone en guardia a la comunidad de creyentes contra una excesiva seguridad en sí mismos. El peligro mayor no viene de fuera sino nace en el seno de la comunidad. El mensaje de Jesús no es un almíbar en el que se deleiten los oídos más cultos. Por el contrario, la palabra de Jesús siempre crea controversias y genera cambios.

Rezan, lloran, se abrazan…he aquí un estilo de comunidad cristiana. Los verbos expresan que todo se realiza desde una intensa cercanía. El talante que se dibuja nos apunta a la sencillez, a la participación, al sentido familiar, a la espontánea y visible presencia de lo divino. El espíritu de una comunidad que “tenía un solo corazón y una sola alma” y que a día de hoy se nos ha ido perdiendo por el camino.

“Tu palabra es verdad”

Jesús en su oración al Padre refleja su preocupación y su entrega por el futuro de sus discípulos frente a la maldad y la mentira que dominan el mundo. Pide al Padre con toda su alma que les guarde de ahora en adelante, porque van a vivir en tierra hostil.

Porque la “verdad” crea hostilidad, la misma que le llevó a la cruz. Se ofrece por sus discípulos, para que ellos también se ofrezcan por la misma verdad y la misma causa que él, testimoniando y comunicando esa vida frente a la codicia y la maldad que ocultan la verdad y matan la vida; y así malean al “mundo” haciéndolo inhumano, injusto, cruel.

Quiere que sus discípulos vivan unidos, que estén llenos de alegría y que vayan madurando en su fe sin renegar nunca de sus contemporáneos. Es a esta nuestra generación, no a otras posibles, a la que tenemos que anunciar el mensaje de Cristo, con palabras convencidas y convincentes, pero sobre todo con nuestras obras.

Se nos invita a dialogar con el mundo pero que no sigamos sus bienaventuranzas, sino las de Cristo. Esto significa que la tarea del discipulado es instaurar un modelo de convivencia humana alternativo, es impedir que la conciencia sea atrapada por el egoísmo imperante. Es necesario que a esta sociedad le llegue también el mensaje de salvación así sabrá que Dios no puede estar con su proyecto de injusticia y exclusión y que acompaña a su pueblo en el único y definitivo escenario de la realidad histórica.

La comunidad cristiana está en el aquí y ahora no para marginarse como una élite exclusiva, sino para dar testimonio de un camino de salvación nacido en una tumba vacía. Una elección que le lleva a tomar una actitud de oposición frente a la injusticia institucionalizada, esforzarse en comprender la situación humana tratando de remediarla y que se concreta en el servicio del pueblo sencillo. Este testimonio se verifica en su opción por el Dios de la vida.

Martes 19 de mayo del 2,026“ Iglesia sinodal ”Primera lecturaLectura del libro de los Hechos de los apóstoles 20, 17-27E...
19/05/2026

Martes 19 de mayo del 2,026

“ Iglesia sinodal ”

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 20, 17-27

En aquellos días, Pablo, desde Mileto, envió recado a Éfeso para que vinieran los presbíteros de la Iglesia. Cuando se presentaron, les dijo:

«Vosotros habéis comprobado cómo he procedido con vosotros todo el tiempo que he estado aquí, desde el primer día en que puse el pie en Asia, sirviendo al Señor con toda humildad, con lágrimas y en medio de las pruebas que me sobrevinieron por las maquinaciones de los judíos; cómo no he omitido por miedo nada de cuanto os pudiera aprovechar, predicando y enseñando en público y en privado, dando solemne testimonio tanto a judíos como a griegos, para que se convirtieran a Dios y creyeran en nuestro Señor Jesús.

Y ahora, mirad, me dirijo a Jerusalén, encadenado por el Espíritu. No sé lo que me pasará allí, salvo que el Espíritu Santo, de ciudad en ciudad, me da testimonio de que me aguardan cadenas y tribulaciones. Pero a mí no me importa la vida, sino completar mi carrera y consumar el ministerio que recibí del Señor Jesús: ser testigo del Evangelio de la gracia de Dios.

Y ahora, mirad: sé que ninguno de vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino, volverá a ver mi rostro. Por eso testifico en el día de hoy que estoy limpio de la sangre de todos: pues no tuve miedo de anunciaros enteramente el plan de Dios».

Palabra de Dios

Salmo

Salmo 67, 10-11. 20-21

R/. Reyes de la tierra, cantad a Dios

Derramaste en tu heredad, oh, Dios, una lluvia copiosa,
aliviaste la tierra extenuada;
y tu rebaño habitó en la tierra
que tu bondad, oh, Dios,
preparó para los pobres. R/.

Bendito el Señor cada día,
Dios lleva nuestras cargas, es nuestra salvación.
Nuestro Dios es un Dios que salva,
el Señor Dios nos hace escapar de la muerte. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan 17, 1-11a

En aquel tiempo, levantando los ojos al cielo, dijo Jesús:
«Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti y, por el poder que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida eterna a todos los que le has dado. Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo.

Yo te he glorificado sobre la tierra, he llevado a cabo la obra que me encomendaste. Y ahora, Padre, glorifícame junto a ti, con la gloria que yo tenía junto a ti antes que el mundo existiese.

He manifestado tu nombre a los que me diste de en medio del mundo. Tuyos eran, y tú me los diste, y ellos han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me has enviado.

Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por estos que tú me diste, porque son tuyos. Y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y en ellos he sido glorificado. Ya no voy a estar en el mundo, pero ellos están en el mundo, mientras yo voy a ti».

Palabra del Señor

Reflexión

Iglesia en misión

La lectura nos habla de la despedida de Pablo en la comunidad de los efesios, y aunque las palabras de Pablo parecen sonar a reproche, en ellas se refleja una Iglesia que no camina en solitario, sino en comunión. San Pablo no actúa como una figura aislada: convoca a la comunidad, comparte su experiencia y rinde cuentas de su misión dejando los cimientos de un estilo eclesial vasado en el caminar juntos, escucharse y discernir en común.

Pablo entiende su propia vida como una misión compartida. Su testimonio no busca imponerse, sino fortalecer a la comunidad. Les recuerda cómo ha vivido entre ellos, pero no para centrarse en sí mismo, sino para dejar un camino abierto que otros puedan continuar. La Iglesia, en clave sinodal, es precisamente eso: una historia que se transmite, una responsabilidad que se comparte.

El texto también muestra una Iglesia en camino, no instalada. Pablo se sabe enviado, impulsado, incluso hacia lo desconocido. Esta dimensión peregrina conecta directamente con la sinodalidad: la Iglesia no tiene todas las respuestas cerradas, sino que discierne paso a paso. Y precisamente ahí nace la esperanza, porque el futuro no está vacío, sino habitado por Dios.

Por último, la despedida de Pablo no es un final, sino un relevo. Confía en que otros continuarán la misión. Y precisamente a esa misión inicial de Pablo es a la que estamos llamados ahora todos los hijos e hijas de Dios, a construir comunidades sembradoras de esperanza y de puertas abiertas.

Caminar juntos

También el texto del Evangelio de hoy, en principio, nos parece una despedida, en este caso de Jesús, que habla de sus discípulos reconociéndolos aun con sus fragilidades. Jesús no idealiza la comunidad, pero tampoco la abandona a su suerte. La entrega al Padre —“cuida de ellos”— es un acto de confianza. La Iglesia no depende solo de sus fuerzas, sino que camina acompañada por Dios. Esto implica que la comunidad tiene una orientación, una revelación que la guía, una experiencia compartida de Dios que ilumina el camino común.

El hecho de que Jesús eleve esta oración antes de su pasión añade una dimensión aún más esperanzadora. En el momento en que todo parece encaminarse hacia la ruptura, Él habla de glorificación, de unidad, de vida eterna. La esperanza cristiana nace precisamente ahí: en la certeza de que incluso en la dificultad, Dios está actuando.

Todo esto nos invita a entender la Iglesia como una comunidad confiada y enviada. Jesús no retira a los suyos del mundo, sino que los deja en él, sostenidos por la comunión con el Padre. La sinodalidad se convierte así en un modo de vivir esa presencia: caminar juntos en medio del mundo, sabiendo que no estamos solos.

¿En qué momentos de nuestra vida comunitaria experimentamos que realmente “caminamos juntos” y no cada uno por su lado?
Si Jesús confía en sus discípulos aun con sus fragilidades, ¿cómo estamos llamados a mirarnos y sostenernos mutuamente dentro de la Iglesia? ¿De qué manera concreta sentimos que Dios cuida hoy de nuestra comunidad? ¿Sabemos reconocer esos signos en medio de las dificultades?

Lunes 18 de mayp del 2,026“ Tened valor: yo he vencido al mundo ”Primera lecturaLectura del libro de los Hechos de los a...
19/05/2026

Lunes 18 de mayp del 2,026

“ Tened valor: yo he vencido al mundo ”

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 19, 1-8

Mientras Apolo estaba en Corinto, Pablo atravesó la meseta y llegó a Éfeso. Allí encontró unos discípulos y les preguntó:
«¿Recibisteis el Espíritu Santo al aceptar la fe?».

Contestaron:
«Ni siquiera hemos oído hablar de un Espíritu Santo».

Él les dijo:
«Entonces, ¿qué bautismo habéis recibido?».

Respondieron:
«El bautismo de Juan».

Pablo les dijo:
«Juan bautizó con un bautismo de conversión, diciendo al pueblo que creyesen en el que iba a venir después de él, es decir, en Jesús».

Al oír esto, se bautizaron en el nombre del Señor Jesús; cuando Pablo les impuso las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo, y se pusieron a hablar en lenguas extrañas y a profetizar. Eran en total unos doce hombres.

Pablo fue a la sinagoga y durante tres meses hablaba con toda libertad del reino de Dios, dialogando con ellos y tratando de persuadirlos.

Palabra de Dios

Salmo

Salmo 67, 2-3. 4-5ac. 6-7ab

R/. Reyes de la tierra, cantad a Dios

Se levanta Dios, y se dispersan sus enemigos,
huyen de su presencia los que lo odian;
como el humo se disipa, se disipan ellos;
como se derrite la cera ante el fuego,
así perecen los impíos ante Dios. R/.

En cambio, los justos se alegran,
gozan en la presencia de Dios,
rebosando de alegría.
Cantad a Dios, tocad a su nombre;
su nombre es el Señor. R/.

Padre de huérfanos, protector de viudas,
Dios vive en su santa morada.
Dios prepara casa a los desvalidos,
libera a los cautivos y los enriquece. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan 16, 29-33

En aquel tiempo, los discípulos dijeron a Jesús:
«Ahora sí que hablas claro y no usas comparaciones. Ahora vemos que lo sabes todo y no necesitas que te pregunten; por ello creemos que has salido de Dios».

Les contestó Jesús:
«¿Ahora creéis? Pues mirad: está para llegar la hora, mejor, ya ha llegado, en que os disperséis cada cual por su lado y a mí me dejéis solo. Pero no estoy solo, porque está conmigo el Padre. Os he hablado de esto, para que encontréis la paz en mí. En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo».

Palabra del Señor

Reflexión

“Vino sobre ellos el Espíritu Santo”

Estamos en la última semana de Pascua, semana en la que la Iglesia vive la espera de Pentecostés.

En la primera lectura, la acción evangelizadora de la Iglesia llega hasta Éfeso a través de la misión de Pablo y la fuerza del Pentecostés experimentado por la comunidad de Jerusalén se revive en los creyentes de Éfeso que reciben el evangelio de Jesús.

Según el texto, apenas el apóstol impone las manos el Espíritu se derrama efusivamente sobre los creyentes con la misma fuerza que en la primera comunidad. Como si Dios estuviera atento al primer atisbo o gesto de receptividad humanos para entregarse a manos llenas en la vida de las personas.

«Eran en total unos doce hombres», precisa Lucas, autor de los Hechos de los Apóstoles, dando a entender –en el símbolo del número– que es la misma Iglesia de Jesucristo la que nace nueva en cada lugar por el Espíritu Santo. Es una misma Iglesia y, a la vez, siempre renovada.

A los cristianos occidentales de hoy nos cuestiona esta frase: «Ni siquiera hemos oído hablar de un Espíritu Santo». Y me recuerda a un libro que escribiera nuestro hermano, el p. Royo Marín: “El gran desconocido: El Espíritu Santo y sus dones”. Es que los cristianos podemos vivir nuestra fe sin tomar conciencia del papel fundamental del Espíritu en nuestra vida. Seguir a Jesús no se consigue, simplemente, por nuestro esfuerzo, pues “si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles” (Salmo 127/126), sino por la apertura y libertad con que dejemos obrar al Espíritu de Dios en nosotros.

No se trata solo de saber sino de dejarle obrar. Podemos saber recitar el Credo y conocer teóricamente quién es el Espíritu Santo, pero podemos no saber cómo darle espacio y cabida en nuestra vida.

¿Estaremos siendo más discípulos de Juan que de Jesús? Es decir, ¿estaremos más atentos al esfuerzo de la Ley, al perfeccionismo de las penitencias, a lo estrictamente justo…? ¿o más bien, nos dejamos animar por el “derroche del perfume” de la caridad: perdonar 70 veces 7 a los hermanos, acompañar la milla extra, asumir los últimos puestos, lavar los pies...? ¿Qué prima en nosotros?

“Os he hablado … para que encontréis la paz en mí”

Si bien el contexto literario del evangelio de hoy es la Última Cena, en realidad, este discurso de despedida de Jesús a los discípulos se comprende mejor desde un trasfondo pascual. Como si Jesús Resucitado anticipara los acontecimientos por venir y enseñara a los discípulos a enfrentar las dificultades, cruces y persecuciones que estarán en nuestra historia.

¿Cómo seguir experimentando hoy la presencia del Resucitado? La Ascensión no lo aleja de nosotros, pero, de alguna manera, lo esconde.

Lo que no se esconden de nuestra vista son las luchas que vivimos en el mundo: las guerras y sus consecuencias de muerte, destrucción y pobreza, la desorientación por tantas voces que niegan o desvirtúan el Evangelio, la polarización y sus grietas que tachan de ingenuidad los sueños de un mundo unido, la creciente desigualdad social entre los seres humanos, la persecución a la fe cristiana y el desprecio a la dignidad humana en tantos países, etc.

Tened valor, nos dice el Maestro, que Él ha vencido al mundo. Pero, ¿ y nosotros? ¡Nosotros También!

Las arras del Espíritu que hemos recibido y que siempre renovamos en Pentecostés, nos asientan en el ancla de la Esperanza, y nos hacen confiar en que al final, el mal se disipará como el humo, y se derretirá como la cera ante el fuego (Sal 67, 5).

Es que la vida del Espíritu que podemos reconocer, al menos como semilla en nosotros, es ya un testimonio de que el Siervo Humilde ha vencido al mundo. Por eso es tan imperioso hacerle sitio al Espíritu para que siga y progrese en y a través nuestro, pacificando al mundo y venciendo al mal.

Aprendiendo a encontrar la paz en Jesús, nos convertiremos en artesanos de paz dentro de nuestros ambientes. ¿No es ese el servicio más actual que los cristianos podríamos ofrecer hoy al mundo?

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Ferreñafe
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