Grupo De Oracion "Familia" - Rcc Zona 6 Ferreñafe

Grupo De Oracion "Familia" - Rcc Zona 6 Ferreñafe ES UN GRUPO DE PERSONAS QUE SE REÚNEN EN TORNO A CRISTO, GUIADOS POR EL ESPÍRITU SANTO PARA COMPARTIR en la Capilla de San Juan Bosco de Ferreñafe.

EL GRUPO DE ORACIÓN DE FAMILIA DE LA RCC ZONA 6 - FERREÑAFE
Es un grupo de personas carismaticas, que se reúnen en torno a Cristo, guiados por el Espíritu Santo para compartir la fe y la vivencia cristiana, alabando a Dios Padre, transformando sus vidas y edificándose mutuamente a imagen de Jesucristo según su Evangelio. Las reuniones de Oración se realizan todos los días Sábados a las 8.00 pm. Los objetivos generales de este Grupos de Oración son:
1. Crecer en intimidad con el Señor.
2. Crecer en amor de los unos con los otros.
3. Compartir a Jesús con otro.
4. Trabajar como Iglesia, participar de la acción pastoral de la Iglesia.
5. Dar y recibir apoyo.
6. Suscitar nuevos dirigentes o líderes cristianos.
7. Profundizar nuestra identidad católica.
8. Colaborar activamente con la Comunidad Parroquial.
9. Evangelizar a las familias
El Grupos de Oración de Familia está conformado por un Responsable, un Equipo de Servidores, los miembros de la asamblea
Para ser oficialmente reconocido como Grupo de Oración por la Coordinación de la R.C.C. Diocesana, el Grupo contó con los requisitos siguientes:
a) Nombre del Grupo de Oración, lugar, día y hora de la reunión. b) Haber cumplido con un período mínimo de un año ininterrumpido de reuniones apoyados por una persona con experiencia carismática reconocida. c) Que tenga un Equipo de servidores. d) Que los miembros del Grupo de Oración hayan llevado a cabo –o recibido– el Seminario de Vida en el Espíritu. e) Que el Párroco lo acepte o al menos tenga conocimiento de su existencia. f) Envió a la Coordinación de la R.C.C. Diocesana una solicitud pidiendo ser incorporados a la R.C.C., manifestando que el Equipo de Servidores del Grupo solicitante tiene pleno conocimiento del Estatuto de la R.C.C y que se compromete a cumplirlo íntegramente. g) Informe favorable del Coordinador Zonal respectivo. LOS SERVIDORES
El Equipo de Servidores apoya al Responsable del Grupo de Oración en la labor de aconsejar, guiar y alentar (pastorear) a los miembros de la asamblea. Se reúne una vez por semana para orar por la asamblea, preparar y evaluar la misma. El Servidor acepta el servicio que prestará en la asamblea e integra uno de los ministerios de: Servicio, Intercesión, Alabanza, Discernimiento, Música, Sanación Enseñanza, Animación, Economía, etc. Los Servidores del Grupo son nombrados por el Responsable del Grupo de Oración, previa consulta con los Servidores en actividad. Para ser nombrado Servidor es necesario ser católico practicante, haber participado asiduamente y haber recibido el Primer Nivel de Formación en el Grupo de Oración, no ser conflictivo, poseer un espíritu de comunidad, tener experiencia de los carismas y tener una vida ordenada, viviendo según su estado de vida en la gracia de Dios. Un Servidor presta sus servicios en un solo Grupo de Oración, participando activamente de las diferentes actividades programadas, cesando de sus servicios si no los cumple con responsabilidad, por sus inasistencias y según el discernimiento del Responsable. Un Servidor no puede prestar servicios en otros movimientos u organizaciones eclesiales mientras dure su servicio. El Equipo de Servidores promueve la evangelización por medio de:
Seminarios de Vida en el Espíritu. Cursos de Crecimiento. Vigilias, encuentros, jornadas, actividades de convivencia y otras actividades requeridas por la Iglesia. EL RESPONSABLE DEL GRUPO DE ORACIÓN
El Responsable es el encargado de conducir, aconsejar y liderar (pastorear) el Grupo de Oración, y en razón de ello:
a) Ejerce en nombre de la Coordinación de la R.C.C. Zonal la autoridad en el grupo. b) Preside las reuniones del Equipo de Servidores. c) Coordina los servicios en las reuniones del Grupo de Oración, discirniendo los carismas de los servidores. d) Representa al Grupo de Oración ante la parroquia y ante las instancias superiores de la R.C.C. e) Participa en las reuniones convocadas por la parroquia y por la R.C.C. f) Su función principal es la de conducir, aconsejar y alentar (pastorear) a sus hermanos Servidores y otros miembros del Grupo de Oración que lo requieran, recordando que la autoridad se basa en el servicio. g) Toma las sugerencias del asesor, decidiendo con su Equipo de Servidores lo más conveniente para el bien de los hermanos. El Responsable es nombrado por el Coordinador de la R.C.C. Zonal en discernimiento con el Coordinador de la R.C.C. Diocesano de una terna presentada por los servidores del Grupo de Oración. El Coordinador de la R.C.C. Zonal preside la reunión en que se elige dicha terna. El Responsable del Grupo de Oración presta servicios durante dos (02) años, pudiendo ser reelegido por una sola vez consecutiva. Al concluir su período de servicio, puede continuar participando del Grupo de Oración como asambleísta, estando disponible para prestar los servicios que se le requiera. Las cualidades personales que debe reunir el Responsable del Grupo de Oración son las mismas del servidor
El Responsable que no cumple con su servicio cesará de su responsabilidad, a juicio del Coordinador Zonal y el Equipo de Servidores del Grupo de Oración. Un Responsable de Grupo de Oración no puede desempeñar servicios de dirección ni prestar servicios como miembro de otros movimientos eclesiales o instancias eclesiales mientras dure su servicio.

Viernes 21 de agosto del 2,026“ El amor que da la vida ”Primera lecturaLectura de la profecía de Ezequiel 37, 1-14En aqu...
21/08/2026

Viernes 21 de agosto del 2,026

“ El amor que da la vida ”

Primera lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel 37, 1-14

En aquellos días, la mano del Señor se posó sobre mí.

El Señor me sacó en espíritu y me colocó en medio de un valle todo lleno de huesos. Me hizo dar vueltas y vueltas en torno a ellos: eran muchísimos en el valle y estaban completamente secos.

Me preguntó:
«Hijo de hombre: ¿podrán revivir estos huesos?».

Yo respondí:
«Señor, Dios mío, tú lo sabes».

Él me dijo:
«Pronuncia un oráculo sobre estos huesos y diles: “¡Huesos secos, escuchad la palabra del Señor! Esto dice el Señor Dios a estos huesos: Yo mismo infundiré espíritu sobre vosotros y viviréis. Pondré sobre vosotros los tendones, haré crecer la carne, extenderé sobre ella la piel, os infundiré espíritu y viviréis. Y comprenderéis que yo soy el Señor”».

Yo profeticé como me había ordenado, y mientras hablaba se oyó un estruendo y los huesos se unieron entre sí. Vi sobre ellos los tendones, la carne había crecido y la piel la recubría; pero no tenían espíritu.

Entonces me dijo:
«Conjura al espíritu, conjúralo, hijo de hombre, y di al espíritu: “Esto dice el Señor Dios: ven de los cuatro vientos, espíritu, y sopla sobre estos mu***os para que vivan”».

Yo profeticé como me había ordenado; vino sobre ellos el espíritu y revivieron y se pusieron en pie. Era una multitud innumerable.

Y me dijo:
«Hijo de hombre, estos huesos son la entera casa de Israel, que dice: “Se han secado nuestros huesos, se ha desvanecido nuestra esperanza, ha perecido, estamos perdidos”. Por eso profetiza y diles: “Esto dice el Señor Dios: Yo mismo abriré vuestros sepulcros, y os sacaré de ellos, pueblo mío, y os llevaré a la tierra de Israel. Y cuando abra vuestros sepulcros y os saque de ellos, pueblo mío, comprenderéis que soy el Señor. Pondré mi espíritu en vosotros y viviréis; os estableceré en vuestra tierra y comprenderéis que yo, el Señor, lo digo y lo hago” —oráculo del Señor—».

Palabra de Dios

Salmo

Salmo 106, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9

R/. Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia.

Que lo confiesen los redimidos por el Señor,
los que él rescató de la mano del enemigo,
los que reunió de todos los países:
oriente y occidente, norte y sur. R/.

Erraban por un desierto solitario,
no encontraban el camino de ciudad habitada;
pasaban hambre y sed,
se les iba agotando la vida. R/.

Pero gritaron al Señor en su angustia,
y los arrancó de la tribulación.
Los guió por un camino derecho,
para que llegaran a una ciudad habitada. R/.

Den gracias al Señor por su misericordia,
por las maravillas que hace con los hombres.
Calmó el ansia de los sedientos,
y a los hambrientos los colmó de bienes. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo 22, 34-40

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en un lugar y uno de ellos, un doctor de la ley, le preguntó para ponerlo a prueba:
«Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la ley?».

Él le dijo:
«“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente”.

Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él:
“Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

En estos dos mandamientos se sostienen toda la Ley y los Profetas».

Palabra de Dios

Reflexión

Pasar de la muerte a la VIDA

Nos resulta muy difícil asumir la pérdida, ahora se habla abiertamente del duelo, y la referencia a este no es sólo por la muerte de una persona, se habla del duelo de los que dejan atrás su casa, su familia, su país; se habla del duelo de quien pierde el trabajo, también del duelo de perder algo material muy preciado. Pero la vida, para quien vive el duelo, sigue adelante y si nos quedamos en el dolor, la pena y el sufrimiento, terminaremos perdiéndonos a nosotros mismos.

Dar vida a lo que parece mu**to es una tarea muy difícil, lo primero es mantener la esperanza, sin esta es imposible conseguir el objetivo, incluso, ser capaz de seguir adelante aunque el objetivo sea inalcanzable. Quien ha tenido alguna vez una orquídea sabrá, que la primera vez que pierden la flor, el pensamiento más rápido es que ya está mu**ta y no sirve, se puede tirar porque no volverá a florecer, la mayoría de las veces si hacemos esto, cometemos un grandísimo error, porque puede que la flor tarde en salir de nuevo, pero si la cuidamos, llegará un nuevo florecer, a veces incluso con más flores.

Cuando terminamos una etapa de nuestra vida, parece que ya eso queda atrás, pero por muy nuevo que parezca el camino, siempre queda la experiencia vivida y desde ella podemos tomar nuevas decisiones que tendrán como base, anteriores aprendizajes.

Si tienes fe, si la confianza se mantiene, si sabes ponerte en manos de quien todo lo puede y siempre está a tu lado en el camino, no te des por vencido, siempre habrá una nueva oportunidad.

¿Te rindes a la primera? ¿Sabes buscar nuevos caminos? ¿Estás dispuesto a buscar ayuda cuando todo parece perdido?

El Amor todo lo alcanza
Podríamos llegar a pensar que el AMOR, el que se escribe con mayúsculas, ha perdido su significado, su valor, su sentido. Se esconde detrás de teorías, de nuevas formas, de apellidos que le den un sentido más experiencial. Pero el AMOR, el que se escribe con mayúsculas, en realidad, no puede quedar encerrado en una definición, en un significado, en algo que lo acota, porque va más allá de cualquier definición, de cualquier persona, de cualquier extremo, de los gustos, los deseos, los géneros y los números.

El AMOR, el que te lleva a cambiar de vida, a descubrir lo que está escondido dentro y fuera de ti, el que te hace lograr lo inalcanzable, el que da nuevas oportunidades y es capaz de salvar cualquier obstáculo, el que pone por delante la vida, la propia o la ajena, el que suma, el que acoge, el que aumenta, el que llena, el que hace volar, parar.

El AMOR, el que se escribe con mayúsculas, no puede reducirse a ninguna persona, a ningún grupo o estilo, el que tiene todos los colores, los sabores, los olores, el que con el tacto abarca lo más grande y lo más pequeño, el que mueve el corazón, no sólo el físico, sino el que activa los sentimientos, los sentidos, las emociones, ese es el que está por encima de cualquier guerra, enfrentamiento, cualquier rencor.

Porque es el que hace que de lo que parece mu**to, salga una vida más fuerte, el que despierta la solidaridad o la pone en marcha por primera vez, es un amor que no poseemos, que no podemos tener, sino que recibimos y desde esa recepción somos capaces de transmitirlo y compartirlo.

¿Has sentido alguna vez ese AMOR? ¿Con quién has compartido ese AMOR? ¿De quién recibes ese AMOR?

Jueves 20 de agosto del 2,026“ A todos los que encontréis, llamadlos a la boda ”Primera lecturaLectura de la profecía de...
21/08/2026

Jueves 20 de agosto del 2,026

“ A todos los que encontréis, llamadlos a la boda ”

Primera lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel 36, 23-28

Esto dice el Señor:

«Manifestaré la santidad de mi gran nombre, profanado entre los gentiles, porque vosotros lo habéis profanado en medio de ellos.

Reconocerán las naciones que yo soy el Señor —oráculo del Señor Dios—, cuando por medio de vosotros les haga ver mi santidad.

Os recogeré de entre las naciones, os reuniré de todos los países y os llevaré a vuestra tierra.

Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará: de todas vuestras inmundicias e idolatrías os he de purificar; y os daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.

Os infundiré mi espíritu, y haré que caminéis según mis preceptos, y que guardéis y cumpláis mis mandatos. Y habitaréis en la tierra que di a vuestros padres.

Vosotros seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Dios».

Palabra de Dios

Salmo

Salmo 50, 12-13. 14-15. 18-19

R/. Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará de todas vuestras inmundicias.

Oh Dios, crea en mi un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme.
No me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R/.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso.
Enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti. R/.

Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
El sacrificio agradable a Dios
es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú, oh, Dios, tú no lo desprecias. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo 22, 1-14

En aquel tiempo, Jesús volvió a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo:

«El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo; mandó a sus criados para que llamaran a los convidados, pero no quisieron ir. Volvió a mandar otros criados encargándoles que dijeran a los convidados:

“Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas y todo está a punto. Venid a la boda”.

Pero ellos no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios, los demás agarraron a los criados y los maltrataron y los mataron.

El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad.

Luego dijo a sus criados:
“La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos y a todos los que encontréis, llamadlos a la boda”.

Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales.Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo:
“Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin el vestido de boda?”. El otro no abrió la boca.

Entonces el rey dijo a los servidores:
“Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes”.

Porque muchos son los llamados, pero pocos los elegidos».

Palabra del Señor

Reflexión

“Os daré un corazón nuevo y os infundiré mí espíritu”

La primera lectura nos sumerge en la profecía de Ezequiel. Dios, por medio de su profeta anuncia a su pueblo una nueva promesa, una nueva Alianza: hará de ellos criaturas nuevas, «os daré un corazón nuevo y os infundiré un espíritu nuevo. Vosotros seréis mí pueblo, y yo seré vuestro Dios»

Dios, a pesar de las múltiples ofensas y pecados de Israel, su pueblo, sigue siendo fiel a su alianza; no los abandona bajo el poder del mal y del pecado. Porque Dios es un Dios de amor y de misericordia; lento a la ira y rico en clemencia: es ahí donde radica la Santidad de su Nombre. En Dios no existe el rencor y la ira, sino la compasión. Él no se arrepiente de lo que ha creado. Él nos creó para compartir con nosotros su vida divina. Y, por ello, para que sus designios de amor se cumplan en nosotros, Dios promete a su pueblo y a todos nosotros, una transformación interior profunda: morir a la vida del pecado y renacer a su vida misma.

En Jesucristo Dios ha cumplido sus promesas. En su Hijo, Dios Padre nos manifestó todo su amor, toda su Santidad. Por Jesús, por su muerte en Cruz, hemos mu**to al pecado y por su resurrección hemos renacido a una vida nueva: la vida eterna. Gracias a Jesús somos criaturas nuevas. Su Sangre preciosa derramada por amor nos ha redimido; su costado abierto, de donde brotó sangre y agua, nos ha purificado.

Gracias a Jesús el mal y el pecado ya no reinan en nuestros corazones. Por el bautismo hemos sido purificados y hemos renacido a la vida del Espíritu. Ya no somos esclavos, sino hijos en el Hijo; templos vivos donde Dios habita por el Espíritu Santo; ciudadanos del cielo y no de la tierra.

Es verdad que somos débiles, que muchas veces volvemos a caer en el pecado, en la idolatría, en la esclavitud de las cosas de este mundo. Pero no estamos solos. Así como el Señor se mantuvo fiel a sus promesas y no abandonó a su pueblo bajo el poder del mal y el pecado, tampoco lo hará con nosotros. Por ello, hoy Él hace resonar nuevamente su palabra en nuestros corazones. Él quiere darnos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. Dios sólo nos llama a que le abramos nuestro corazón para que Él realice su obra en nosotros. Porque sólo Él puede transformar nuestras vidas.

Abramos, pues, nuestro corazón a la acción salvadora de Dios. Hemos sido creados para la vida y no para la muerte; para la santidad y no para el pecado; para vivir eternamente unidos a Aquel que hace nuevas todas las cosas.

“A todos los que encontréis, llamadlos a la boda”

El Evangelio de este día nos presenta la parábola del banquete nupcial, el cual Jesús utiliza para hablarnos del Reino de los cielos. Reino que Dios Padre nos ha abierto de par en par por medio de su Hijo Jesucristo.

Todos estamos llamados a ser partícipes de la vida del cielo: del banquete eterno, de la felicidad eterna, que el Rey, es decir, Dios, nos está preparando desde la creación del mundo. Por ello, Jesús, por medio de la parábola, nos llama por una parte, a no rechazar este don maravilloso. Y por otra, a estar preparados, revestidos de Cristo, es decir, de una vida santa, para que cuando nos llamen a la boda no seamos echados fuera, como aquel hombre de la parábola, que fue al banquete sin vestido de boda.

Nosotros estamos llamados a la felicidad: es nuestro deseo más profundo, para ello hemos sido creados. Y el deseo de Dios es colmarnos de aquello que nuestro corazón anhela. Por esto, Él nos está preparando un lugar en su Reino. Lugar donde nuestro gozo será infinito, nuestra vida tendrá sentido y nuestro deseo más profundo será colmado, porque Dios será todo en nosotros. Ya no habrá llanto, ni dolor; el mal, el pecado y la muerte ya no tendrán poder sobre nosotros.

Dios por su inmenso amor nos ha enviado a su Hijo Jesús para que por medio de Él podamos ser partícipes de su Reino. Gracias a la muerte en Cruz de Jesús, todo aquello que nos privaba de esta gracia ya no existe.

Pero no olvidemos que Dios Padre, ya aquí y ahora, nos hace partícipes del banquete eterno, de las realidades del cielo. Cada día, en cada Eucaristía, Jesús nos llama a su mesa y nos sienta con Él y nos sirve. Es más, Él mismo se nos da como alimento. La comunión de su Cuerpo y su Sangre nos limpia y purifica, nos sana, nos redime, nos nutre; nos libera de todas nuestras esclavitudes; nos da vida y vida eterna; nos transforma y nos hace uno con Él: nos hace santos.

Toda la parábola, en definitivas, es una llamada a alzar la mirada a las realidades del cielo, donde Dios nos llama y espera con los brazos abiertos para sentarnos a su mesa y compartir su gozo.

Pidamos al Señor que nos ayude a no rechazar el don de vivir en su Reino. Que cuando Jesús vuelva y nos lleve con Él nos encuentre dignos, vestidos de boda, preparados para el banquete eterno.

Miércoles 19 de agosto del 2,026“ Los últimos serán primeros ”Primera lecturaLectura de la profecía de Ezequiel 34, 1-11...
20/08/2026

Miércoles 19 de agosto del 2,026

“ Los últimos serán primeros ”

Primera lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel 34, 1-11

Me fue dirigida esta palabra del Señor:

«Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel, profetiza y diles:

“¡Pastores!, esto dice el Señor: Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿No deben los pastores apacentar las ovejas?

Os coméis las partes mejores, os vestís con su lana; matáis las más gordas, pero no apacentáis el rebaño. No habéis robustecido a las débiles, ni curado a la enferma, ni vendado a la herida; no habéis recogido a la descarriada, ni buscado a la que se había perdido, sino que con fuerza y violencia las habéis dominado.

Sin pastor, se dispersaron para ser devoradas por las fieras del campo. Se dispersó mi rebaño y anda errante por montes y altos cerros; por todos los rincones del país se dispersó mi rebaño y no hay quien lo siga ni lo busque.

Por eso, pastores, escuchad la palabra del Señor: ¡por mi vida! —oráculo del Señor Dios—; porque mi rebaño ha sido expuesto al pillaje, y a ser devorado por las fieras del campo por falta de pastor; porque mis pastores no cuidaron mi rebaño, y se apacentaron a sí mismos pero no apacentaron mi rebaño, por eso, pastores, escuchad la palabra del Señor:

Esto dice el Señor Dios: Me voy a enfrentar con los pastores; les reclamaré mi rebaño, dejarán de apacentar el rebaño, y ya no podrán apacentarse a sí mismos. Libraré mi rebaño de sus fauces, para que no les sirva de alimento”».

Porque esto dice el Señor Dios:
«Yo mismo buscaré mi rebaño y lo cuidaré».

Palabra de Dios

Salmo

Salmo 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6

R/. El Señor es mi pastor, nada me falta.

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R/.

Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.

Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R/.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo 20, 1-16

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:

«El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña.

Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo y les dijo:
“Id también vosotros a mi viña y os pagaré lo debido”.

Ellos fueron.

Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo.

Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo:
“¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?».

Le respondieron:
“Nadie nos ha contratado”.

Él les dijo:
“Id también vosotros a mi viña”.

Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz:
“Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros”.

Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno.

Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Al recibirlo se pusieron a protestar contra el amo:
“Estos últimos han trabajado solo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno”.

Él replicó a uno de ellos:
“Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?”.

Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos».

Palabra del Señor

Reflexión

La cercanía y ternura de Dios

A través de la imagen del pastor el profeta Ezequiel nos muestra el amor de Dios que se hace cercano y camina con su pueblo. No es un amor abstracto sino concreto en nuestra vida. Al denunciar la incoherencia de los falsos pastores nos brinda las características del verdadero pastoreo: orientar, encarrilar, fortalecer, curar, vendar, recoger y apacentar.

El pastor conoce a las ovejas y ellas a él. Hay una relación de confianza y ternura que nos fortalece y nos ayuda en el camino de la vida.

Esta experiencia puede ayudarnos a revisar nuestra propia vivencia de pastoreo en la vida. En mi realidad y en mi misión: ¿Cómo experimento en mi vida el pastoreo del Señor? ¿En las responsabilidades de mi vida como expreso las características del buen pastor? Desde el amor, ¿qué sería bueno potenciar especialmente en relación con los demás?

Que con el salmista renovemos la ternura y la cercanía de Dios en nuestra vida: «El Señor es mi pastor, nada me falta; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas.» (Sal 22,1.3)

Todos, todos, todos

Las parábolas del Reino nos ayudan a profundizar en el ofrecimiento que Dios nos hace a través de Jesús. El Reino de Dios es fundamentalmente un ofrecimiento de salvación para todos. Teniendo en cuenta esto es que comprendemos la pedagogía de divina que re orienta nuestra lógica. Esta lógica nos abre a la experiencia de la gracia, el don, el regalo.

El propietario de la viña sale una y otra vez a buscar trabajadores. Dios siempre incluye, no quiere dejar a nadie fuera de este ofrecimiento: No deja a nadie en la plaza. No abandona. No mira para otro lado. Nunca descarta. No se desentiende. No invisibiliza. No pasa de largo. Sino que busca integrar a todos. «En la Iglesia, hay espacio para todos. Para todos. En la Iglesia, ninguno sobra. Ninguno está de más. Hay espacio para todos. Así como somos. Todos. Y eso Jesús lo dice claramente.» (Papa Francisco)

Seguir a Jesús es comprender que la entrada al Reino de Dios no se gana por nuestro trabajo o acción, sino por la generosidad de Dios. Nuestras acciones, esfuerzos y desvelos no serán para obtener el privilegio sino respuesta sincera a la iniciativa gratuita de Dios.

Nadie se puede quedar afuera de este trabajo, en la viña del Señor, todos tenemos algo para aportar, un don, una virtud, todos recibimos esta llamada del Señor. Que nuestra respuesta siempre sea generosa y podamos decir: «Soy un simple y humilde trabajador en la viña del Señor.»

Martes 18 de agosto del 2,026“ Sirvamos al Señor ”Primera lecturaLectura de la profecía de Ezequiel 28, 1-10Me fue dirig...
20/08/2026

Martes 18 de agosto del 2,026

“ Sirvamos al Señor ”

Primera lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel 28, 1-10

Me fue dirigida esta palabra del Señor:

«Hijo de hombre, di al príncipe de Tiro: Esto dice el Señor Dios:
Se enalteció tu corazón y dijiste:
“Soy un dios y estoy sentado en el trono de los dioses en el corazón del mar”.

Tú que eres hombre, y no dios, pusiste tu corazón como el corazón de Dios.

Te dijiste: “Si eres más sabio que Daniel, ¡ningún enigma se te resiste!

Con tu sabiduría e inteligencia te has hecho una fortuna; acumulaste tesoros de oro y plata”.

Con tu gran habilidad para el comercio acrecentaste tu fortuna; y por tu fortuna te llenaste de presunción.

Por ello, así dice el Señor Dios:
“Por haber puesto tu corazón como el corazón de Dios, por eso, haré venir contra ti extranjeros, los más feroces de entre los pueblos.

Desenvainarán sus espadas contra tu brillante sabiduría, y profanarán tu belleza.

Te hundirán en la fosa y perecerás de muerte violenta en el corazón del mar.

¿Podrás seguir diciendo delante de tus verdugos: ‘Soy un dios’? Serás un hombre, y no un dios, en mano de los que te apuñalen.

Morirás con muerte de incircunciso, a manos de gentes extrañas.

Porque lo he dicho yo” —oráculo del Señor—».

Palabra de Dios

Salmo

Dt 32, 26-27ab. 27cd-28. 30. 35cd-36ab

R/. Yo doy la muerte y la vida.

Me dije: «Los aniquilaría,
y borraría su memoria entre los hombres».
Si no temiese las burlas del enemigo,
y la mala interpretación del adversario. R/.

No sea que digan: «Nuestra mano ha vencido,
no es el Señor quien ha hecho todo esto».
Porque es gente que ha perdido el juicio,
y que carece de inteligencia. R/.

¿Cómo puede uno perseguir a mil,
y dos poner en fuga a diez mil,
si no fuera porque los ha vendido su Roca
y el Señor los ha entregado? R/.

El día de su ruina se acerca,
y se precipita su destino.
El Señor hará justicia a su pueblo,
y tendrá piedad de sus siervos. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo 19, 23-30

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«En verdad os digo que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Lo repito: más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de los cielos».

Al oírlo, los discípulos dijeron espantados:
«Entonces, ¿quién puede salvarse?».

Jesús se les quedó mirando y les dijo:
«Es imposible para los hombres, pero Dios lo puede todo».

Entonces dijo Pedro a Jesús:
«Ya ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?».

Jesús les dijo:
«En verdad os digo: cuando llegue la renovación y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.

Todo el que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, hijos o tierras, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna.

Pero muchos primeros serán últimos y muchos últimos primeros».

Palabra del Señor

Reflexión

“Con tu sabiduría e inteligencia te has hecho una fortuna”

Parece que al rey todo le va bien, tan bien que empieza a creerse divino y ahí interviene el profeta Ezequiel y baja los humos de la cabeza. Es una imagen bastante real de los tiempos en los que vivimos, que seguramente no se diferenciarán mucho de los tiempos pasados y, con casi la misma seguridad, de los futuros. Somos vanidosos y tendemos a creer que son exclusivamente nuestros los éxitos que podamos ir acumulando día a día. Somos así de inconscientes.

No vemos la mano de Dios en nuestra vida, y, si adquirimos algún poder, nos creemos con derecho, incluso, a legislar sobre la vida y la muerte: somos tan poderosos y tan fuertes, que Dios deja de tener voz y solo escuchamos la nuestra; una voz que nos lleva por derroteros equivocados.

Los españoles podemos recordar que los “Padres Constituyentes”, muy sabiamente, eliminaron de nuestro derecho, la pena de muerte: nadie, salvo Dios, es dueño de la vida de nadie. Pero pasan los años, olvidamos a Dios y podemos legislar que la vida es sagrada, pero menos, y establecemos la pena de muerte para ese niño que no ha nacido, que es un ser vivo único e irrepetible, totalmente indefenso, y absolutamente inocente.

Así vamos adquiriendo ese poder, esa fortuna, que no es nuestra, pero que nos adjudicamos alegando derecho divino pero que está destinada a perecer, aunque repitamos, convencidos de nuestro poder, aquello de “¿tan largo me lo fiáis?” al final el derecho divino será restaurado y los “príncipes legisladores” eliminados de la historia.

“Entonces, ¿quién puede salvarse?”
Termina Ezequiel y Jesús, según Mt. 19, insiste en el tema: poder y riqueza parecen buscarse y caminar de la mano hacia el mismo destino: su autodestrucción. Parece que Jesús abomina de la riqueza; personalmente creo que no es así: la riqueza es un bien que recibimos de nuestro Creador y Padre. El problema viene cuando el hombre se vuelve a considerar “dios” y se arroga el derecho a acumular en su beneficio, lo propio y lo ajeno.

La riqueza no es mala; el mal uso de la riqueza si lo es, pero el mal uso lo hace el hombre no la riqueza en sí. Aprendamos que Jesús está avisando, que no condenando, a los ricos, a los “príncipes” endiosados, para que cambiemos nuestras pautas de conducta, porque no es más “rico”, en el aviso de Jesús, el que más tiene, sino el que atesora avariento lo mucho o lo poco.

Debemos, tenemos, que ser conscientes y vivir de acuerdo con lo que Dios pone en nuestras manos, sean riquezas o cualquiera otro don. Lo que recibimos lo es para que podamos repartirlo y compartirlo y eso cuesta, ¡Claro que cuesta!, porque nuestro instinto, nuestra tendencia natural, se dirige a conservar aquello que llega a nuestras manos por un simple temor a “lo que pueda venir”. Así acumulamos riquezas que no usamos ni necesitamos, por lo que pueda venir en el futuro, un futuro que no sabemos si llegará, pero queremos tener controlado.

Contra este afán de acumular es contra el que van las condenas de Jesús. Ciertamente será muy difícil entrar por la puerta estrecha, si vamos cargados de un enorme equipaje de riqueza, tradición, etc. que nos dificulta la entrada, e incluso, el caminar.

Solo así podremos salvarnos: caminando ligeros de equipaje, sin ánimo de conservar, sin derroches absurdos, pero dispuestos a poner nuestras riquezas o pobrezas, al servicio de los hermanos.

El Señor hará justicia a su pueblo, pero siempre tendrá piedad de quien le sirva.

Lunes 17 de agosto del 2,026“ Tendrás un tesoro en los Cielos ”Primera lecturaLectura de la profecía de Ezequiel 24, 15-...
19/08/2026

Lunes 17 de agosto del 2,026

“ Tendrás un tesoro en los Cielos ”

Primera lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel 24, 15-24

Me fue dirigida esta palabra del Señor:

«Hijo de hombre, voy a arrebatarte el encanto de tus ojos, pero tú no entones una lamentación, no hagas duelo, no llores, no derrames lágrimas. Suspira en silencio, no hagas ningún rito fúnebre. Ponte el turbante y cálzate las sandalias; no te cubras la barba ni comas el pan del duelo».

Yo había hablado a la gente por la mañana, y por la tarde murió mi mujer. Al día siguiente hice lo que se me había ordenado.

Entonces me dijo la gente:
«¿Quieres explicarnos qué significa lo que estás haciendo?».

Les respondí:
«He recibido esta palabra del Señor:

“Di a la casa de Israel: Esto dice el Señor Dios: 'Voy a profanar mi santuario, el baluarte del que estáis orgullosos, encanto de vuestros ojos, esperanza de vuestra vida. Los hijos e hijas que dejasteis en Jerusalén caerán a espada.

Entonces haréis lo que yo he hecho no os cubriréis la barba ni comeréis el pan del duelo; seguiréis con el turbante en la cabeza y las sandalias en los pies; no entonaréis una lamentación ni lloraréis; os consumiréis por vuestras culpas y gemiréis unos con otros. Ezequiel os servirá de señal: haréis lo mismo que él ha hecho.

Y, cuando suceda, comprenderéis que yo soy el Señor Dios'”».

Palabra de Dios

Salmo

Dt 32, 18-19. 20. 21

R/. Despreciaste al Dios que te engendró.

Despreciaste al Dios que te engendró,
y olvidaste al Dios que te dio a luz.
Lo vio el Señor, e irritado
rechazó a sus hijos e hijas. R/.

Y dijo: «Les ocultaré mi rostro,
y veré cuál es su suerte,
porque son una generación pervertida,
unos hijos desleales». R/.

«Me han dado celos con un dios que no es dios,
me han irritado con sus ídolos vacíos;
pues yo les daré celos con un pueblo que no es pueblo,
con una nación fatua los irritaré». R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo 19, 16-22

En aquel tiempo, se acercó uno a Jesús y le preguntó:
«Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna?».

Jesús le contestó:
«¿Por qué me preguntas qué es bueno? Uno solo es Bueno. Mira, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos».

Él le preguntó:
«¿Cuáles?».

Jesús le contesto:
«No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y ama a tu prójimo como a ti mismo».

El joven le dijo:
«Todo eso lo he cumplido. ¿Qué me falta?».

Jesús le contestó:
«Si quieres ser perfecto, anda, vende tus bienes, da el dinero a los pobres —así tendrás un tesoro en el cielo— y luego ven y sígueme».

Al oír esto, el joven se fue triste, porque era muy rico.

Palabra del Señor

Reflexión

"Ezequiel será para vosotros un símbolo: haréis como él hizo"

El texto de Ezequiel es uno de los más duros y conmovedores de la Escritura, pero a la vez es una señal concreta de que Dios nos habla y siempre, aunque nuestra mirada y oídos estén puestos en otro lugar, Dios sigue dirigiéndonos una palabra.

En este texto, Dios anuncia la muerte de la esposa de Ezequiel, «el encanto de sus ojos», y le pide que no haga los gestos habituales de duelo. A primera vista esta página puede parecernos incomprensible. Sin embargo, en ella se esconde un mensaje profundo para nuestro tiempo.

El profeta experimenta en su propria carne el dolor de una perdida. No habla del sufrimiento desde la teoría, sino desde su propia vida. También hoy hay gente que sufren pérdidas que les rompe el corazón: la muerte de un ser querido, una enfermedad, un fracaso laboral, una separación o pérdida de la fe, etc.… nadie está exento de pasar por momentos en los que parece que el suelo desaparece bajo los pies.

El gesto del profeta se convierte en un signo para el pueblo, ya que Jerusalén estaba a punto de caer y el Templo, orgullo y seguridad de Israel, iba a ser destruido. El pueblo había puesto su confianza en las apariencias religiosas pero había olvidado la conversión del corazón y por eso el Señor les hace comprender que ninguna institución, tradición o seguridad humana puede sustituir una relación viva con Dios.

También nosotros, muchas veces, podemos caer en la tentación de apoyar y basar nuestra vida en nuestras seguridades: el dinero, la salud, el prestigio, el trabajo o incluso una practica religiosa rutinaria basada en la costumbre. Pero, cuando alguna de estas realidades se tambalea, descubrimos que no eran el fundamento ultimo de nuestra existencia.

Este texto no es, por supuesto, una exaltación del sufrimiento, pues Dios no disfruta del dolor humano. Lo que este texto nos quiere enseñar es que incluso en medio de la prueba, Él sigue presente. La fe y el creer en Dios no elimina las lágrimas, pero nos impide que el sufrimiento tenga la última palabra y así podemos atravesar la noche porque sabemos que Dios no abandona nunca a sus hijos.

En nuestro tiempo, donde solemos esconder y huir del dolor y del sufrimiento, Ezequiel nos recuerda que las crisis pueden convertirse en lugares de encuentro con Dios. Allí donde nuestras falsas seguridades se derrumban, puede nacer una confianza más profunda y verdadera.



Cuando alguna de mis seguridades desaparece o se ve amenazada, ¿sobre qué fundamento estoy construyendo realmente mi vida: sobre al pasajero o sobre el Señor que permanece para siempre?

"Tendrás un tesoro en los Cielos"
El Evangelio de hoy nos presenta a un joven bueno, religioso y cumplidor que se acerca a Jesús con una pregunta que sigue siendo nuestra propia pregunta:«?que debo hacer para alcanzar la vida eterna?». No busca ni riqueza ni poder; busca sentido y plenitud para su propria existencia. Sin embargo, cuando Jesús le invita a vender sus bienes, darlos a los pobre y seguirle, este se entristece.

La tristeza de este joven no nace de la exigencia de Jesús, sino de su capacidad para desprenderse de aquello que ocupaba el centro de su vida. Había cumplido los mandamientos, pero todavía no había entregado a Dios su corazón. El Señor no le pide simplemente algo exterior, sino que le invita a una libertar más profunda.

San Juan Crisóstomo observa que Jesús no comenzó pidiéndole que abandonara sus bienes: primero lo condució por el camino de los mandamientos para mostrarle que todavía le faltaba algo. Según el S. Juan, Cristo revela que la verdadera perfección no consiste solo en evitar el mal, sino en amar hasta el punto de compartir con los necesitados y poner toda su confianza en Dios. El problema no era poseer riquezas, sino ser poseído y esclavizado por ellas.

El pensamiento sociológico actual nos enseña que la verdadera felicidad consiste en acumular, asegurar, controlare todo y todos y así creamos la idea de que cunando mas dinero tenemos, más reconocimiento nos dan y más comodidades disfrutamos, más felices somos. Sin embargo el evangelio nos muestra que la abundancia de bienes no garantiza la libertad de corazón.

En muchas ocasiones, también nosotros nos parecemos a este joven, pues cumplimos con nuestras obligaciones religiosas, participamos en la vida de la Iglesia y procuramos vivir honestamente, pero Jesús sigue preguntándonos qué es aquello que nos cuesta entregar: alguna seguridad, algún proyecto personal, algún problema, un miedo o una comodidad nuestra que nos impide seguirle ms de cerca.

Cristo no viene a quitarnos la alegría, sino a liberarnos de todo aquello que nos impide alcanzarla plenamente. Solo un corazón desprendido puede seguir al señor con verdadera libertad y así experimentar la alegría del Evangelio

Pues, hagamos esta pregunta a nuestro corazón: ¿Qué riqueza, material o espiritual, ocupa hoy tanto espacio en mi vida que me dificulta escuchar y responder a la llamada de Jesús?

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