24/05/2026
El 24 de mayo de 1738 un misionero desanimado fue muy en contra de su voluntad a un servicio religioso en Londres. Aconteció un milagro allí. "A las nueve menos un cuarto", escribió él en su diario, "sentí un extraño fervor en mi corazón. Sentí que había confiado en Cristo, solo en Cristo, para mi salvación y estaba seguro de que él había quitado mis pecados, y que me había salvado de la ley del pecado y de la muerte". Ese misionero era John Wesley. El mensaje que oyó esa noche era el prefacio del comentario sobre la epístola a los Romanos por Martín Lutero. Apenas hacía unos meses que John Wesley había escrito en su diario: "Fuí a América a convertir a los indios; pero ¿quién me convertirá a mí?" Esa noche en la calle Aldersgate su pregunta fue contestada, y el resultado fue el gran avivamiento Wesleyano que inundó a Inglaterra y transformó a dicha nación.
La Epístola de Pablo a los Romanos aún está transformando vidas, tal como transformó la vida de Martín Lutero y de John Wesley. El pasaje principal que sacó a Lutero de una religión formal al gozo de la salvación por la gracia, por medio de la fe, fue Romanos 1:17: "Mas el justo por la fe vivirá".
La reforma protestante y el avivamiento Wesleyano fueron fruto de esta hermosa carta escrita por Pablo desde Corinto, alrededor del año 56 d. de C. La carta fue llevada a Roma por una de las diaconisas de la iglesia de Cencrea, la hermana Febe (Romanos 16: 1). ¡Imagínate! ¡Tú y yo podemos leer y estudiar la misma carta inspirada por Dios que le dio vida y poder a Lutero y a Wesley! ¡Y el mismo Espíritu Santo que les enseñó a ellos nos puede enseñar a nosotros!
Podemos experimentar avivamiento en nuestro corazón, hogares e iglesias si el mensaje de esta carta se apodera de nosotros como lo hizo en siglos pasados con los hombres de fe.