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26/08/2026
EL PODER DE LA SUJECIÓN: PRINCIPIOS Y FUNDAMENTOS BÍBLICOSLa sujeción bíblica no es control, abuso ni pérdida de identid...
25/08/2026

EL PODER DE LA SUJECIÓN: PRINCIPIOS Y FUNDAMENTOS BÍBLICOS

La sujeción bíblica no es control, abuso ni pérdida de identidad. Es reconocer el orden de Dios, mantener un corazón enseñable y permitir que la formación produzca madurez.

Romanos 13:1 enseña: “Sométase toda persona a las autoridades superiores.”
Proverbios 9:9 dice: “Da al sabio, y será más sabio.”
Y Hechos 5:29 establece el límite: “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.”

Esos tres textos nos muestran un equilibrio: la sujeción reconoce orden, mantiene el corazón enseñable y nunca reemplaza la autoridad final de Dios.

Eliseo es un ejemplo poderoso. 1 Reyes 19:21 dice que “fue tras Elías, y le servía”. Antes del manto final hubo servicio, permanencia, aprendizaje y honra.

Más adelante, en 2 Reyes 2:9, Eliseo pide una doble porción. Pero esa petición llega después de un proceso. Y en 2 Reyes 2:15, los hijos de los profetas reconocen: “El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo.”

La verdadera sujeción no produce dependencia eterna. Produce carácter, identidad y multiplicación.

2 Timoteo 2:2 lo resume así: “Lo que has oído de mí... esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.”

No toda corrección es rechazo. No toda espera es atraso. No todo servicio significa inferioridad.

La sujeción sana te enseña a recibir antes de dirigir, a servir antes de gobernar y a permanecer antes de multiplicar.

La honra reconoce. La obediencia forma. El servicio madura. Y el corazón enseñable siempre tendrá espacio para crecer.

Esfuérzate. Llegarás a tu destino. Shalom.

VIVA-MENTE 520

NO TODO LO QUE TARDA ESTÁ PERDIDOHay temporadas en las que uno se cansa de esperar.No porque haya dejado de creer, sino ...
22/08/2026

NO TODO LO QUE TARDA ESTÁ PERDIDO

Hay temporadas en las que uno se cansa de esperar.

No porque haya dejado de creer, sino porque duele ver que otros avanzan mientras tú sigues trabajando en silencio. Duele sentir que hiciste lo correcto, que te preparaste, que oraste, que diste pasos… y aun así el resultado no llega.

Y entonces aparece una pregunta incómoda: **“¿Será que ya perdí mi tiempo?”**

José recibió un sueño siendo joven, pero no llegó al gobierno al día siguiente. David fue ungido, pero entre el aceite y el trono hubo años de proceso. Moisés entendió que tenía una asignación, pero necesitó desierto antes de regresar.

Eso también pasa con nosotros. Hay cosas que llegan rápido, pero hay otras que necesitan tiempo porque no solo se está formando el resultado; también se está formando la persona que tendrá que sostenerlo.

Vivimos en una cultura que premia la velocidad. Todo tiene que ser inmediato: éxito rápido, respuestas rápidas, crecimiento rápido. Y cuando algo tarda, sentimos que estamos atrasados.

Pero Gálatas 6:9 dice: **“No nos cansemos de hacer el bien, porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.”**

A su tiempo.

No al ritmo de las redes. No al tiempo de tu ansiedad. No cuando los demás esperan que ya hayas llegado.

A su tiempo.

Y eso no significa quedarte inmóvil. La paciencia no es resignación. Es seguir creciendo mientras esperas. Es aprender, corregir, insistir, ordenar lo que tienes en tus manos y permitir que el proceso forme algo que la prisa nunca podría producir.

Tal vez estás pidiendo una oportunidad grande, pero todavía estás aprendiendo a manejar lo pequeño. Tal vez quieres una puerta nueva, pero aún estás desarrollando el carácter para no perder lo que venga detrás de ella.

Y aquí está lo más humano de todo: a veces esperar cansa. A veces te frustras. A veces dudas. A veces necesitas parar y recuperar fuerzas.

Eso no significa que perdiste la fe.

Significa que eres humano.

No te castigues por sentir cansancio, pero tampoco permitas que el cansancio escriba el final de tu historia.

No te compares con quien parece ir más rápido. Tú no conoces sus procesos, ni ellos conocen los tuyos.

Tu tarea no es ganar la carrera de otro. Es permanecer fiel en la tuya.

**Lo que tarda no siempre está detenido. A veces está madurando. Y mientras madura, tú también.**

No arranques la semilla solo porque todavía no viste el fruto.

Sigue sembrando. Sigue creciendo. Sigue aprendiendo. Sigue avanzando.

Esfuérzate. Llegarás a tu destino.
Shalom.
VIVA-MENTE 520

NO TODO SILENCIO SIGNIFICA QUE DIOS DIJO “NO”Hay silencios que desesperan porque tú hiciste tu parte. Oraste. Trabajaste...
22/08/2026

NO TODO SILENCIO SIGNIFICA QUE DIOS DIJO “NO”

Hay silencios que desesperan porque tú hiciste tu parte. Oraste. Trabajaste. Te preparaste. Corregiste. Seguiste caminando. Y aun así, nada parece moverse.

Entonces la mente hace lo que suele hacer frente a la incertidumbre: inventa conclusiones.

“Dios se olvidó de mí.”
“Ya pasó mi tiempo.”
“Esa puerta nunca se abrirá.”
“Todo este esfuerzo fue inútil.”

Pero escucha esto: **el silencio no siempre es rechazo.**

José recibió un sueño y después pasó por pozo, esclavitud y cárcel. David fue ungido mucho antes de sentarse en el trono. Abraham recibió una promesa y tuvo que aprender a vivir durante años entre lo que Dios dijo y lo que todavía no podía tocar.

Romanos 8:25 dice: **“Si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos.”**

La esperanza madura no necesita una señal nueva cada mañana para seguir firme. Aprende a permanecer cuando no hay novedades.

Y permanecer no significa quedarse inmóvil.

Significa seguir haciendo lo que está en tus manos mientras no controlas lo que está fuera de ellas: formarte, trabajar, administrar, corregir, crecer, cuidar tu carácter y mantenerte disponible.

Porque quizá estás interpretando como silencio lo que en realidad es formación.

Tal vez estás pidiendo una puerta, pero todavía se está formando en ti la capacidad para sostener lo que habrá detrás de ella.

Tal vez estás pidiendo velocidad, y el proceso te está enseñando profundidad.

Tal vez estás preguntando: “¿Por qué no pasa nada?”, mientras hay cosas dentro de ti que sí están cambiando.

Ahora, también hay que decirlo: no todo deseo es una promesa. Algunas puertas sí se cierran. Algunos planes cambian. Algunas expectativas necesitan morir para que algo más sano pueda comenzar.

Pero tu esperanza no puede depender de una sola puerta.

Porque si una puerta se cierra, Dios no se queda sin caminos.

No conviertas una temporada de silencio en una sentencia definitiva.

**Que hoy no veas respuesta no significa que no haya dirección. Que hoy no escuches nada no significa que tu historia terminó.**

No abandones por cansancio lo que todavía necesita tiempo. No fabriques respuestas por ansiedad. No tomes una demora como prueba de que fuiste olvidado.

Sigue caminando. Sigue creciendo. Sigue disponible.

La fe no necesita controlar el mañana. Necesita obedecer el paso de hoy.

Esfuérzate. Llegarás a tu destino.
Shalom.
VIVA-MENTE 520

NO SIGAS ESPERANDO SENTIRTE LISTOMuchas veces no avanzamos porque creemos que primero debemos sentir seguridad, claridad...
20/08/2026

NO SIGAS ESPERANDO SENTIRTE LISTO

Muchas veces no avanzamos porque creemos que primero debemos sentir seguridad, claridad y confianza total. Pero casi nunca funciona así.

La mayoría de las veces, la seguridad aparece después de comenzar. La claridad aumenta mientras caminas. La capacidad se desarrolla mientras haces aquello que todavía te incomoda.

Noé no esperó la lluvia para construir. Abraham no esperó tener todo el mapa para salir. La fe no siempre te entrega todas las respuestas; muchas veces te da suficiente luz para dar el siguiente paso.

Tal vez hoy sigues diciendo: “Cuando tenga más tiempo”, “cuando tenga más dinero”, “cuando desaparezca el miedo”, “cuando me sienta preparado”.

Pero cuidado: esperar sentirte listo puede convertirse en una forma elegante de seguir postergando.

No necesitas tener todo resuelto. Necesitas empezar con lo que ya tienes, aprender en el camino y permitir que el proceso te forme.

Avanzar también es parte de la preparación.

Da el paso. Corrige. Aprende. Ajusta. Vuelve a intentarlo.

Porque muchas veces no te preparas solamente antes de avanzar.

También te preparas avanzando.

Esfuérzate. Llegarás a tu destino.
Shalom.
VIVA-MENTE 520

NO CAMBIES TU NOMBRE POR LO QUE TE PASÓHay heridas que duelen.Pero hay otras que, si no las procesas, empiezan a cambiar...
14/08/2026

NO CAMBIES TU NOMBRE POR LO QUE TE PASÓ

Hay heridas que duelen.

Pero hay otras que, si no las procesas, empiezan a cambiar la forma en que te ves.

Eso le pasó a Noemí.

Ella salió de Belén con esposo, hijos, sueños y futuro. Pero regresó después de haber perdido demasiado.

Cuando las mujeres de la ciudad la reconocieron, ella dijo:

“No me llamen Noemí; llámenme Mara.”

Noemí significa agradable.

Mara significa amarga.

Mira lo que hizo el dolor: dejó de describir solamente lo que había vivido y empezó a definir quién creía ser.

Y eso sigue pasando hoy.

Primero dices: “Mi matrimonio fracasó.”

Después dices: “Siempre fracaso en las relaciones.”

Y finalmente terminas pensando: “Yo no sirvo para amar ni para que me amen.”

Primero dices: “Me rechazaron.”

Después: “Siempre me rechazan.”

Y finalmente: “Debe haber algo malo en mí.”

Primero dices: “Mi negocio quebró.”

Después: “Nada me funciona.”

Y finalmente: “Soy un fracasado.”

Ese es el peligro.

Una experiencia termina convirtiéndose en identidad.

Y cuando eso sucede, ya no interpretas el futuro desde la realidad, sino desde la herida.

Empiezas a rechazar oportunidades antes de intentarlo.

Desconfías de personas que no te han hecho nada.

Te saboteas.

Te comparas.

Te escondes.

Y luego dices: “Así soy yo.”

No. Quizá así aprendiste a sobrevivir después de lo que te pasó.

Pero eso no significa que tengas que quedarte ahí.

Noemí decía: “Volví vacía.”

Pero había algo que ella todavía no podía ver.

Rut estaba caminando a su lado.

Booz todavía no había aparecido.

La restauración todavía no había comenzado.

Noemí estaba interpretando toda su vida desde un capítulo incompleto.

Y quizá tú también estás haciendo eso.

Estás diciendo: “Ya se terminó”, cuando todavía no has visto todo lo que puede venir.

Estás diciendo: “No tengo nada”, cuando todavía tienes experiencia, capacidad, aprendizaje, personas, oportunidades y vida.

Estás diciendo: “Ese fracaso me definió”, cuando quizá solo te mostró áreas que necesitan madurez.

Aquí está la confrontación:

deja de presentar tu herida como si fuera tu nombre.

No eres “el rechazado”.

Fuiste rechazado.

No eres “la abandonada”.

Fuiste abandonada.

No eres “el fracasado”.

Fracasaste en algo.

No eres “la que nunca pudo”.

Tal vez todavía estás en proceso.

Tu dolor merece ser reconocido.

Tu historia merece ser procesada.

Pero tu herida no tiene derecho a escribir toda tu identidad.

Porque si llamas identidad a una temporada, terminarás defendiendo aquello que precisamente necesitas sanar.

No cambies tu nombre por lo que te pasó.

Lo que viviste puede explicar muchas cosas.

Pero no tiene autoridad para decidir todo lo que todavía puedes llegar a ser.
Tu dolor puede contar una parte de tu historia.
No tiene derecho a decirte quién eres.

VIVA-MENTE 520.

LA VERGÜENZA TE ESCONDELa vergüenza no solo te hace sentir mal. Hace algo más peligroso: empieza a convencerte de que de...
13/08/2026

LA VERGÜENZA TE ESCONDE

La vergüenza no solo te hace sentir mal. Hace algo más peligroso: empieza a convencerte de que después de fallar ya no tienes derecho a levantar la cabeza, hablar con autoridad o volver a intentarlo.

Te dice que calles, que nadie se entere, que ya perdiste credibilidad, que mejor te apartes. Y con el tiempo esa voz deja de sonar como vergüenza y empieza a sonar como tu propia voz.

Eso fue lo que pasó con Adán. Falló y, cuando escuchó la voz de Dios, dijo: **“Tuve miedo… y me escondí.”**

Ese patrón sigue ocurriendo hoy. Fallas y te escondes. Te quiebras y te aíslas. Vuelves a caer y entonces construyes una apariencia para que nadie vea lo que realmente está pasando dentro de ti.

Pero esconderte no te sana. Solo prolonga aquello que necesitas confrontar.

A veces no te escondes detrás de una puerta. Te escondes detrás del trabajo, del ministerio, de una sonrisa, de la productividad, de ayudar a todos, de parecer fuerte. Puedes estar rodeado de personas y seguir completamente escondido.

La vergüenza muchas veces te obliga a crear un personaje: el fuerte, la que puede con todo, el que siempre tiene una respuesta, la que nunca se quiebra. Y mientras sostienes esa imagen, tu verdadero yo se va agotando por dentro.

Aquí viene la parte incómoda: no puedes sanar aquello que sigues protegiendo con una mentira. No puedes restaurar lo que te niegas a nombrar. No puedes caminar en libertad mientras te preocupas más por cuidar tu imagen que por enfrentar tu verdad.

Por eso Dios le preguntó a Adán: **“¿Dónde estás?”** No porque no supiera dónde estaba físicamente, sino porque Adán ya se había perdido interiormente.

Y esa pregunta también puede ser para ti: ¿Dónde estás? ¿Dónde te escondiste después de lo que pasó? ¿En qué momento dejaste de ser real? ¿Desde cuándo dices “estoy bien” cuando sabes que no lo estás? ¿Desde cuándo llamas prudencia a tu miedo, privacidad a tu aislamiento o “ya pasó” a algo que todavía te gobierna?

La culpa dice: “Hice algo mal.” La vergüenza dice: “Yo soy lo malo.” Y cuando aceptas esa mentira, terminas castigándote durante años por algo que necesitaba ser procesado, corregido y sanado.

Tu error no es tu nombre. Tu caída no es tu identidad. Tu peor temporada no tiene derecho a convertirse en tu residencia permanente.

Pero tampoco uses la gracia como excusa para seguir huyendo. La gracia no maquilla. La gracia confronta, restaura y te vuelve a poner de pie.

La restauración comienza cuando puedes decir con verdad: “Fallé. Me dolió. Me equivoqué. Necesito ayuda. Necesito volver.”

No cuando pareces fuerte.

Cuando dejas de esconderte.

Porque la vergüenza quiere enterrarte en el lugar donde caíste, pero la verdad puede sacarte de allí.

**Tu escondite no es tu final.**

VIVA-MENTE 520.

NO TODO LO QUE RECUERDAS ESTÁ SUCEDIENDO AHORAHay mañanas en las que abres los ojos, pero emocionalmente despiertas dent...
06/08/2026

NO TODO LO QUE RECUERDAS ESTÁ SUCEDIENDO AHORA

Hay mañanas en las que abres los ojos, pero emocionalmente despiertas dentro de una historia antigua. Aparece un recuerdo, una voz, una fecha o una imagen, y en pocos segundos cambia tu estado interior.

El pecho se aprieta, la respiración se vuelve más corta y la tristeza llega sin pedir permiso. Entonces sientes que el día comenzó perdiéndose.

Pero necesitas recordar algo importante:

**No todo lo que recuerdas está sucediendo ahora.**

Tu cerebro puede activar una memoria del pasado y tu cuerpo puede reaccionar como si todavía estuvieras allí. Como si la pérdida acabara de ocurrir, la traición estuviera repitiéndose o aquella persona aún tuviera poder sobre ti.

El recuerdo es real. El dolor también. Pero eso no significa que el peligro siga presente.

Cuando una memoria quiera ahogar tu mañana, no comiences peleando contra ella. Primero reconoce lo que está sucediendo:

“Esto que siento está relacionado con algo que viví, pero hoy estoy aquí.”

Mira a tu alrededor. Nombra el lugar donde estás. Observa la luz, siente tus pies sobre el suelo y respira lentamente. No lo haces para borrar el recuerdo, sino para ayudar a tu cuerpo a comprender que el pasado terminó y que has vuelto al presente.

Existe un principio de sabiduría que dice:

“No se queden atrapados en las cosas pasadas.”
Isaías 43:18

Eso no significa negar tu historia ni olvidar a quien perdiste. Significa no permitir que una escena antigua ocupe todo el espacio del día que acaba de comenzar.

Un recuerdo puede visitarte sin convertirse en tu casa.

Puedes sentir tristeza sin concluir que todo está perdido. Puedes llorar sin entregar cada hora a la misma memoria.

Pregúntate:

¿Qué activó este recuerdo?
¿Qué emoción está despertando?
¿Qué necesito ahora?

Tal vez necesitas caminar, tomar agua, escribir lo que sientes, hablar con alguien seguro o simplemente decirte:

“No tengo que resolver toda mi historia esta mañana.”

Después elige una acción pequeña: abre la ventana, ordena la cama, toma una ducha, prepara algo para comer o haz una llamada.

Cada acción consciente le comunica a tu mente y a tu cuerpo:

“El pasado apareció, pero el presente continúa.”

No te avergüences porque un recuerdo todavía duele. Sanar no significa no sentir nunca más. Significa aprender a no ser arrastrado cada vez que la memoria regresa.

El recuerdo puede tocar tu puerta, pero tú decides cuánto espacio ocupará.

No lo niegues. Escúchalo y comprende lo que revela. Pero después vuelve al presente.

Hoy no estás allí.

Hoy estás aquí.

Y este día todavía tiene horas que el pasado no ha vivido.

No permitas que una memoria antigua secuestre una oportunidad nueva.

Esfuérzate. Llegarás a tu destino.

Shalom.

VIVA-MENTE 520

AQUEL JOVEN NO DESAPARECIÓA veces miras una fotografía antigua…y no reconoces solamente un rostro más joven.Reconoces un...
06/08/2026

AQUEL JOVEN NO DESAPARECIÓ

A veces miras una fotografía antigua…

y no reconoces solamente un rostro más joven.

Reconoces una versión de ti que soñaba sin pedir permiso.

Que tenía miedo…

pero todavía creía que algo grande podía suceder.

Después llegaron los años.

Las responsabilidades.

Las pérdidas.

Las decepciones.

Las cuentas.

Los errores.

Y poco a poco comenzaste a hablarle menos a ese joven que vivía dentro de ti.

No porque desapareciera…

sino porque aprendiste a silenciarlo.

Te volviste práctico.

Cuidadoso.

Realista.

Y algunas veces utilizaste la palabra “madurez” para justificar que ya no intentabas nada nuevo.

Pero madurar no debería significar enterrar tus sueños.

Debería significar aprender a construirlos con más sabiduría.

Tal vez aquel joven quería escribir.

Viajar.

Emprender.

Amar de otra manera.

Decir lo que sentía.

Servir.

Crear.

Comenzar algo que pudiera dejar una huella.

Y hoy, cuando recuerdas esa etapa, no siempre sientes nostalgia por la juventud.

A veces sientes tristeza por todo lo que fuiste postergando.

Existe un principio de sabiduría que dice:

Donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.
Mateo 6:21

Tu corazón siempre termina revelando qué cosas todavía tienen valor para ti.

Por eso algunos sueños vuelven una y otra vez.

No necesariamente porque debas realizarlos exactamente como los imaginaste a los veinte años…

sino porque quizá contienen una parte de tu propósito que nunca dejó de llamarte.

Escuchar al joven que fuiste no significa regresar al pasado.

No puedes volver a esa edad.

Y tampoco necesitas hacerlo.

Significa recordar qué te hacía sentir vivo antes de que el miedo, la rutina o la opinión de otros comenzaran a dirigir tus decisiones.

Pregúntate:

¿Qué parte de mí dejé abandonada para poder sobrevivir?

¿Qué sueño enterré porque alguien se burló?

¿Qué capacidad dejé de desarrollar porque pensé que ya era demasiado tarde?

¿Qué conversación sigo postergando?

¿Qué versión de mí necesita volver a ser escuchada?

Tal vez no puedes recuperar todos los años.

Pero sí puedes recuperar la dirección.

Puedes volver a aprender.

Volver a crear.

Volver a amar.

Volver a intentar.

No con la ingenuidad de antes…

sino con la profundidad que te dieron los años.

Tu versión joven tenía energía.

Tu versión actual tiene experiencia.

No las pongas a pelear.

Únelas.

Porque cuando el sueño de aquel joven se encuentra con la sabiduría del hombre que eres hoy…

puede nacer una vida más consciente.

Aquel joven no desapareció.

Sigue viviendo en las preguntas que todavía te conmueven…

en los sueños que no has podido olvidar…

y en esa voz interior que todavía te dice:

“No terminamos.”

No se trata de volver atrás.

Se trata de no abandonar lo que todavía puede florecer delante de ti.

Escúchalo.

Todavía estás a tiempo.

Esfuérzate.

Llegarás a tu destino.

Shalom.

VIVA-MENTE 520

ENFRENTAR TUS MIEDOSTus miedos no siempre desaparecen antes de avanzar.A veces se debilitan…mientras avanzas.Muchos espe...
04/08/2026

ENFRENTAR TUS MIEDOS

Tus miedos no siempre desaparecen antes de avanzar.

A veces se debilitan…

mientras avanzas.

Muchos esperan sentirse seguros para comenzar.

Esperan que desaparezca la ansiedad.

Que llegue la confianza.

Que la duda deje de hablar.

Pero la confianza no siempre aparece antes del movimiento.

Muchas veces nace después de comprobar que pudiste dar el paso.

Debemos comprender algo:

**El cerebro y la mentalidad no son lo mismo.**

El cerebro detecta peligro y activa protección.

Aumenta la alerta.

Prepara tu cuerpo para luchar, escapar o detenerse.

La mentalidad, en cambio, interpreta lo que sucede.

Decide si una dificultad significa:

“Debo cuidarme.”

O:

“No soy capaz.”

El miedo puede comenzar como una señal de protección…

pero tu mentalidad puede convertirlo en una sentencia.

Entonces evitas hablar.

No presentas el proyecto.

No comienzas la relación.

No pones límites.

No tomas la oportunidad.

Y terminas llamando prudencia…

a lo que en realidad es miedo.

Existe un principio de sabiduría que dice:

“El temor pone una trampa.”
Proverbios 29:25

Una trampa no siempre te destruye.

Primero reduce tus movimientos.

Te hace vivir dentro de lo conocido.

Aunque lo conocido ya no te haga bien.

Enfrentar tus miedos no significa lanzarte sin pensar.

Tampoco significa negar lo que sientes.

Significa observar el miedo…

sin entregarle el gobierno de tus decisiones.

Pregúntate:

¿Esto que siento es un peligro real…

o una memoria antigua?

¿Estoy protegiéndome…

o estoy evitando crecer?

¿Tengo miedo porque no puedo…

o porque nunca lo he intentado de una manera diferente?

Tu cerebro aprende mediante experiencias.

Si siempre huyes, aprende:

“Esto era peligroso.”

Pero cuando avanzas de manera gradual y consciente…

aprende algo nuevo:

“Esto es difícil, pero puedo enfrentarlo.”

Por eso comienza pequeño.

Haz la llamada.

Di lo que necesitas decir.

Da un paso hacia aquello que evitabas.

Pide ayuda.

Respira antes de reaccionar.

No necesitas vencer todos tus miedos hoy.

Necesitas dejar de obedecerlos automáticamente.

Cada paso consciente cambia la historia que tu mentalidad repite…

y le entrega a tu cerebro una experiencia nueva.

El miedo puede acompañarte…

pero no tiene que dirigirte.

No esperes sentirte invencible.

Avanza con miedo…

hasta que tu vida descubra que eras más fuerte de lo que pensabas.

Tus miedos no siempre desaparecen.

A veces se vencen avanzando.

Esfuérzate.

Llegarás a tu destino.

Shalom.

VIVA-MENTE 520

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