04/05/2019
HISTORIA DE JUAN BANDOLERO ☀⚡
o de por qué se celebra cruzvelacuy en el Qosqo
En aquellos tiempos donde no había carro ni luz, los viajeros y mercaderes iban y venían del Qosqo; y nunca faltaban algunos delincuentes que se congregaban en bandas, ellos siempre eran liderados por un llamado Juan Bandolero. Mataban a la gente que se resistía al robo de sus cargas de productos, eran muy crueles; cada persona que moría a manos de Juan Bandolero lo maldecía hasta exhalar el último suspiro.
Estos sujetos ingresaban al Qosqo generalmente por el camino real de Picchu. Cuando llegaban a la ciudad el temor se apoderaba de la gente del barrio y cerraban sus puertas y ventanas. Como tradicionalmente en la parroquia de Santa Ana, antiguo barrio inca de Qarmenqa, existieron muchas chicherías y teterías, los bandoleros se ponían a beber y beber, muchas veces ocasionando desmanes y excesos.
Un día hubo una tempestad que trajo un viento raro y fuerte. Era el mismísimo Diablo y sus secuaces en su nina carro. Se aparecieron en la chichería y le anunciaron a Juan Bandolero que el siguiente martes se lo llevarían y lo asesinarían salvajemente. Los delincuentes que lo acompañaban se asustaron mucho y desaparecieron; Juan Bandolero se vio solo y desesperado.
Como nadie quería acoger a tan temido y odiado delincuente, Juan Bandolero se encaminó hacia una vieja cruz ubicada en una lomada por Puquin. Con b***a de vaca y un poco de leña prendió una fogata, y cuando llegó la noche se puso a tocar su mandolina y cantar a viva voz.
A medianoche se le aparecieron los espíritus condenados de todas sus víctimas y lo buscaron desesperadamente llamando su nombre: ‘Juaaan… Juaaan...’
De pronto escuchó una voz fuerte y serena que también lo convocaba: ‘Juan, Juan, ¡ven! trepa a mi espalda y te salvarás’, era la cruz que le hablaba...
Juan trepó y la cruz emitió una luz verde que mantuvo alejados a los condenados. Así sobrevivió sobre la cruz hasta las cuatro de la mañana, hora en que tocaba por primera vez en el día la campana Maria Angola de la Catedral; entonces los espíritus se retiraron con los primeros rayos del sol. Así apenas amaneció, nuevamente Juan Bandolero escuchó la voz de la cruz, recomendándole buscar refugio en alguna iglesia. Entonces fue a la ciudad, se suplicó en muchas casas y templos, y sólo los padres franciscanos le aceptaron como fraile, ahí vivió hasta su muerte.
Desde esa época, y por esta tradición, es que se celebra cruzvelacuy en el Qosqo.
Creditos: Intillapa