27/04/2026
Plantar un árbol no es solo un acto ecológico, sino también un gesto profundamente espiritual: es sembrar vida, esperanza y compromiso con la creación que Dios nos ha confiado. Cada árbol que colocamos en la tierra nos recuerda el llamado del Señor a “cultivar y cuidar” (cf. Génesis 2,15), reconociendo que somos administradores y no dueños de la obra divina. Así, en medio de la naturaleza, renovamos nuestra fe y asumimos con mayor responsabilidad el cuidado de nuestra casa común.
En este espíritu de comunión y servicio, agradecemos sinceramente a todos los que hicieron posible esta jornada de reforestación: al alcalde de Santa Rosa de Ocopa, y a toda la comunidad de apoyo a fray José Ivan, guardián del convento, a la empresa minera Chinalco por la generosa donación de 400 plantones, y a la doctora Sheyla Gonzales Enríquez, Supervisora de Desarrollo Local y Relaciones Públicas.
Que este esfuerzo compartido dé frutos abundantes para las futuras generaciones.