04/10/2026
NUESTRO PADRE SAN FRANCISCO DE ASÍS, DIÁCONO Y FUNDADOR DE LAS TRES ÓRDENES – SOLEMINDAD.
Hoy en la familia franciscana, celebramos la solemnidad en honor a San Francisco de Asís.
Recordamos a aquel hombre con sueños, con metas como todo ser humano que quería ser alguien en la vida, e incluso un hombre que quería hacer historia participando en las cruzadas, pero el Señor que sabe lo que hace en el camino a Spoleto le cambió los planes.
Aquel joven de Asís, al cual sus amigos lo llamaban el “rey de la juventud” y con ellos participaba en diferentes fiestas, quien después poco a poco iba sintiendo que las fiestas ya no le llamaban la atención, sentía que algo le faltaba ¡Era el Señor que lo llamaba!
Todos hemos experimentado el amor de Dios y Francisco también lo experimentó desde el momento de su conversión y por eso se acercó al crucifijo de San Damián para que el Señor le aclare sus dudas por medio de la oración.
Francisco es aquel que no lo dudó ni lo pensó dos veces en dejarlo todo para seguir al Señor, aunque otros lo tomaban por loco, él siempre decía: “Él me dijo que quería que yo fuera un nuevo loco en este mundo”, pero no era una locura cualquiera, era una locura sublime de seguir a Cristo con un cambio radical de pensamiento y acción que transforma la vida para buscar un mundo más justo y espiritual, distinto de la "cordura" mundana.
1.- En la primera lectura: Eclesiástico 50, 1 – 3. 7, nos recuerda el llamado que le hizo Dios a San Francisco de “Reparar (reconstruir) la Iglesia”, él es llamado a reparar la Iglesia espiritual (aunque al inicio pensó que era la material) y con su ejemplo de vida va reparando la Iglesia espiritual y va llamando a todos hacia ella.
Hoy como Francisco estamos llamados también a reparar o reconstruir la Iglesia espiritual que amenaza en ruinas ya sea por las adversidades de la vida, rotas por tantas decepciones, debilitadas en su fe, por tantas ideologías contrarias que llegan a confundir en la fe, hoy tenemos que ser esa voz de esperanza que se avivó en Francisco y que llevó mucho bien a las personas, tenemos que llevar alivio, llevemos esperanza y no desesperanza.
Hoy tenemos que reconstruir Iglesias sumergidas en el odio y ese odio no les permite amar y descubrir en los demás que somos hermanos, y nuestra labor es ir aliviando esos corazones llenos de odio.
Necesitamos ser más fraternos en este mundo, si tan solo pudiéramos ver en los demás el don de “Ser hermanos” nos dejaríamos llevar por el amor y descubriríamos en los demás el rostro de Dios, el rostro de Cristo pobre y sufriente que Francisco descubrió en los demás.
2°. – La segunda lectura de la carta de San Pablo a los Gálatas 6, 14 – 18, nos exhorta a no vanagloriarnos, si no a gloriarnos en la cruz de Nuestro Señor Jesucristo, quien nos ha dicho: “El que quiera seguirme que tome su cruz y me siga” consejo que San Francisco de Asís hizo muy suyo a lo largo de su vida, llevando una vida simple, imitando al Señor en todo momento, él también quería sentir en su cuerpo la pasión del Señor y ÉL le concedió esta dicha cuando recibió por parte de Jesús las llagas de su pasión en el monte Alverna.
Nosotros también debemos configurarnos con el crucificado, no busquemos vanaglorias efímeras que son pasajeras, busquemos la gloria en el Señor, aunque eso implique cargar nuestra cruz de cada día.
Como San Francisco seamos valientes y perseverantes en el seguimiento al Señor.
3°. - En el evangelio (Mateo 11, 25 – 30) Jesús da gracias al Padre porque se ha revelado a la gente sencilla, como dirá San Pablo se ha fijado en lo necio de este mundo, lo débil para confundir lo que es fuerte (1° Corintios 1, 27)
Dios se reveló a Francisco para transmitirnos su sencillez, su gran amor por nosotros, Francisco que se despojó de todo, que renunció y lo dejó todo por seguir al Señor nos enseña que en nuestra vida debemos mantener siempre la sencillez, nos recuerda que Dios no se revela en las cosas suntuosas de la vida, sino en lo pequeño, en lo que parece insignificante allí se revela, por eso Jesús le da gracias, porque solo los más humildes lo reconocían como el Señor como lo reconoció San Francisco.
A veces estamos ciegos como algunos de los paisanos de Jesús y no reconocemos la presencia del Señor en nuestras vidas.
Hoy el Señor también quiere revelarse en nuestra sencillez para que como ÉL y San Francisco seamos portadores de su AMOR en el mundo, seamos portadores de su misericordia con los gestos que tengamos nosotros para los demás.
El Señor nos invita hoy a confiar en ÉL a poner nuestro descanso en Él como lo hizo San Francisco que confió en ÉL desde que lo llamó y a pesar de las circunstancias adversas siguió firme en el llamado que el Señor le hizo y buscó en Jesús su alivio.
Francisco cargó también con el yugo del Señor, aprendió de ÉL a ser manso y humilde de corazón.
Busquemos nuestro refugio, nuestro descanso en el Señor hoy que estamos agobiados por tantas y tantas cosas que nos tienen preocupados y dejémoslas en las manos del Señor, solo en ÉL encontraremos el alivio que tanto necesitamos.
Que el ejemplo de vida de San Francisco de Asís, que siguió el estilo de vida del Señor Jesús nos ayude a ser cada día más humildes, a amar más a Dios poniéndonos al servicio de los demás, a ser más fraternos en el hogar, vecindario, escuela, trabajo y donde nos encontremos.
¡FELIZ DÍA DE SAN FRANCISCO DE ASÍS PARA CADA UNO DE USTEDES! BENDICIONES.
CONVENTO Y PARROQUIA SANTA ROSA DE OCOPA
PAZ Y BIEN.