27/04/2026
Este icono, que hoy contemplamos es un anuncio del amor de Cristo. Nos adentraremos en él para descubrir cómo su mensaje de "El Buen Pastor" nos lleva directamente al corazón de la Pascua, donde el Kerygma se manifiesta en su plenitud.
El centro del icono es Cristo, "El Buen Pastor". No solo es un título pastoral, es la esencia del Kerygma: Cristo es el que nos rescata. Lo vemos de pie, sereno pero decidido, sosteniendo la oveja perdida sobre sus hombros. Esta oveja somos nosotros. Somos los que nos extraviamos, los que nos herimos con el pecado, los que nos quedamos atrapados en el arbusto de nuestras propias limitaciones y miedos.
Cristo viene a nuestro encuentro, nos carga, se hace cargo de nosotros, y nos lleva sobre sus hombros. Dios nos ama de tal manera que, cuando nos perdemos, Él viene a buscarnos y se hace cargo de nosotros, no nos juzga, nos rescata.
2. El icono nos presenta una puerta y Cristo dice: "Yo soy la puerta de las ovejas". Esta puerta no es solo un adorno, es la puerta de la Pascua.
La Pascua es el paso. Y para cruzar de la muerte del pecado a la vida de la Resurrección, no hay otro camino que Cristo. Esta puerta es la Cruz.
En la Cruz, Cristo se convierte en la puerta que nos abre el acceso a la Vida Eterna. El pecado nos encierra en nuestra propia prisión, pero la Cruz es la llave que abre esa puerta. En la segunda lectura de hoy ha dicho San Pedro: "Por sus llagas hemos sido sanados" (1 Pe 2, 24). Al pasar por esta puerta, no solo entramos a un lugar diferente, sino a un estado diferente: pasamos de ser esclavos a ser hijos, de pecadores a justos, eso es la justificación obtenida por Cristo.
3. El icono también nos muestra al "ladrón", que "no viene sino para hurtar, matar y destruir". Esta es la otra cara de nuestra vida. El ladrón es la desesperanza, el egoísmo, la falta de sentido. Es todo lo que nos roba la alegría, nos quita la vida interior y nos destruye el corazón. Es un contraste brutal. Cristo dice: "Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia".
Esta "vida en abundancia" no es solo tener muchas cosas, es una vida llena de sentido, de propósito, de amor, de paz. Es la vida que solo podemos encontrar cuando nos dejamos encontrar por el Buen Pastor y cruzamos la Puerta de la Pascua. Es una decisión existencial: ¿seguiremos al ladrón que nos roba la vida, o seguiremos a Cristo que nos da la Vida en Abundancia?
4. El amor de Cristo no es un sentimiento abstracto. Es un amor que se hace pastor. Un amor que se hace pastor es un amor que se preocupa por cada una de sus ovejas por su nombre. Es un amor que conoce nuestras heridas, nuestras luchas, nuestros miedos. Es un amor que no se rinde con nosotros, incluso cuando nos alejamos. Es un amor que se hace Cruz por nosotros. Es un amor que resucita para darnos Vida en Abundancia.
El amor de Cristo es el motor de este Domingo IV de Pascua. Todo lo que vemos en él es una manifestación de su amor por nosotros.
5. Las palabras "El Buen Pastor". Es el resumen de todo. El Buen Pastor es el Kerygma en acción: "Cristo ha mu**to por nosotros, ha resucitado y ahora es el Buen Pastor de nuestras almas". Es la Pascua en su máxima expresión: "El paso de la muerte a la vida a través de la Cruz, donde el Buen Pastor nos lleva de la mano".
El Buen Pastor es la imagen del amor de Dios por nosotros, dispuesto a cargar con nosotros en todo tiempo.
Buen Domingo del Buen Pastor.