19/12/2024
El nacimiento del Rey (Mateo 1:18-28)
Mateo como manera introductoria, empieza escribiendo con su pluma la genealogía de nuestro Salvador, la cual es variada, sinónimo de que fue tan humano como tú y como yo.
Los judíos tenían 1 año de espera, en la que no se veían, ni miraban. Estos 6 meses antes de vivir juntos, era un tiempo de preparación para probar su santidad y demostrar pureza. Tal cual nosotros los cristianos estamos a la espera de Dios, viviendo según sus mandamientos.
Jesús fue concebido bajo la obra del Espíritu Santo, demostrando que también es nuestro Dios. Si Jesús hubiera sido concebido por hombres, no hubiera sido un Salvador.
A José, a quien se le describe como justo (indicando mismo nivel moral y espiritual como Elizabet y Zacarías), al enterarse del embarazo de María, trató de escapar debido a que no quería exponerla a vergüenza pública. Esto porque vio que los demás iban a entender que María le habría engañado con otro hombre, y el castigo ante ello sería lapidarla. El carpintero sí amaba a su esposa, es por ello que mejor decidió escapar, pero cuando dormía un ángel le dijo: “José, no temas recibir a María por esposa, porque ella ha concebido por el poder del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”.
José confió en las manos del Señor. Quizá podamos tener dudas como seguramente él las tuvo, pero tenemos que darle a Él todo lo que nos pesa. Dios, quien también es nuestro Salvador, está dispuesto a trabajar con nuestras dudas, incertidumbres y diferentes cuestiones que tengamos. Después de todo, Él es el Rey.