27/05/2026
Miércoles 27 de mayo | Lección 9
LA LEY Y EL EVANGELIO
Jesús mismo explicó de manera muy poderosa y sucinta cuál era su relación con la Ley.
¿Qué dijo Jesús en Mateo 5: 17 y 18 acerca de la Ley?
Mat 5:17 No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.
Mat 5:18 Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.
Así como los límites que los padres señalan a sus hijos revelan lo que valoran, la Ley de Dios nos habla de su carácter y de lo que es importante para él. Dios nos dio su Ley para proteger nuestra relación con él y con los demás, pues sabe que ella orienta cada aspecto de nuestra vida a medida que crecemos en él. ¿Quién no ha sufrido las terribles consecuencias del pecado, la transgresión de la Ley?
El amor a Jesús está en el centro mismo de la Ley. Él dijo: «Si me aman, guardarán mis mandamientos» (Juan 14: 15). Cuando amamos genuinamente a Jesús, nos sentimos naturalmente inclinados a obedecer su Ley. Cuando comprendemos claramente su Ley, nos sentimos motivados a amar a Jesús. Y, lo que es aún más importante, mantener siempre ante nuestros ojos la Cruz y la muerte sustitutoria de Cristo en nuestro favor es la mejor manera de fomentar nuestro amor a Dios.
La Ley debe ir de la mano del evangelio, pues, aunque creemos en la vigencia de aquella y en la importancia de obedecerla, en lo que respecta a nuestra posición ante Dios, la Ley solo puede señalar el pecado. Ella no puede perdonar, justificar ni expiar. Por el contrario, ella señala por qué necesitamos ser perdonados y justificados, por qué necesitamos expiación. Esta es la razón por la que el evangelio es imprescindible para comprender la Ley, y por qué la muerte de Cristo en nuestro favor nos es imputada por la fe y no por nuestro cumplimiento de la Ley.
Lee Romanos 3: 28; 4: 13 al 16; Gálatas 2: 16; 3: 13 y Filipenses 3: 9. ¿Qué nos enseñan estos versículos que puede ayudarnos a los creyentes obedientes a la Ley a no caer en el legalismo?
Rom 3:28 Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.
Rom 4:13 Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe.
Rom 4:14 Porque si los que son de la ley son los herederos, vana resulta la fe, y anulada la promesa.
Rom 4:15 Pues la ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión.
Rom 4:16 Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros
Gál 2:16 sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado.
Gál 3:13 Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Ma***to todo el que es colgado en un madero
Flp 3:9 y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe;