02/09/2022
Reflexiones cotidianas
Hace unos días, viajé 3 horas con mi esposa a otra ciudad, el viaje de ida fue cansado, la calor a partir de la segunda mitad del camino era insoportable; pero lo "emocionante" fue el viaje de regreso: fue de noche (muy noche) y por la temporada la neblina estaba muy espesa; y nos dimos cuenta de esto cuando terminó la película... estábamos tan distraídos que no nos davamos cuenta de como estaba el camino, que si la visión del chófer era tan limitada como la nuestra,estábamos en problemas , no se distinguía las líneas a más de metros... cuando acabo la película y se apago el televisor...todos guardaron silencio derrepente, los que se habían quedado dormidos despertaron y solo se escuchaba algunas respiraciones agitadas... uno tiende a pensar en la muerte en esos momentos..,¿todo estara en orden?¿si muero hoy,estoy listo para encontrarme con mi creador? Claro, la vida es como neblina ¡y tenemos mucha aquí delante!, pero luego pensé en la vida.. y en como el chófer estaba tranquilo, se mostraba relajado a pesar de que había algunos pasajeros sugiriendo que rebase al camión de alfrente, que lo adelante para llegaras pronto, el chófer, mantuvo la calma... por que el ya conocía el camino.
De la misma manera, tu puedes ver la ambigua y cambiante vida, y ser un pasajero en la misma, descansando en la eternidad y soberanía del chófer celestial, quien promete llevarte por caminos de bien y no de mal. Quien promete proteger a sus hijos y a quienes confían en Él.
No te distraigas mucho con la película de las vanidades, y piensa en que camino estas y cuál es tu destino.