Monasterio Madres Carmelitas Camaná

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Lectio Divina: lunes, 1 de junio de 2026Tiempo Ordinario1)Oración inicialSeñor, nos acogemos confiadamente a tu providen...
01/06/2026

Lectio Divina: lunes, 1 de junio de 2026
Tiempo Ordinario

1)Oración inicial
Señor, nos acogemos confiadamente a tu providencia, que nunca se equivoca; y te suplicamos que apartes de nosotros todo mal y nos concedas aquellos beneficios que pueden ayudarnos para la vida presente y la futura. Por nuestro Señor.
2)Lectura del santo Evangelio según Marcos 12,1-12
Y se puso a hablarles en parábolas: «Un hombre plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó un lagar y edificó una torre; la arrendó a unos labradores, y se ausentó. Envió un siervo a los labradores a su debido tiempo para recibir de ellos una parte de los frutos de la viña. Ellos le agarraron, le golpearon y le despacharon con las manos vacías. De nuevo les envió a otro siervo; también a éste le descalabraron y le insultaron. Y envió a otro y a éste le mataron; y también a otros muchos, hiriendo a unos, matando a otros. Todavía le quedaba un hijo querido; les envió a éste, el último, diciendo: `A mi hijo le respetarán'. Pero aquellos labradores dijeron entre sí: `Éste es el heredero. Vamos, matémosle, y será nuestra la herencia.' Le agarraron, le mataron y le echaron fuera de la viña. ¿Qué hará el dueño de la viña? Vendrá y dará muerte a los labradores y entregará la viña a otros. ¿No habéis leído esta Escritura: La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido; fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos?» Trataban de detenerle -pero tuvieron miedo a la gente- porque habían comprendido que la parábola la había dicho por ellos. Y dejándole, se fueron.
3)Reflexión
Jesús está en Jerusalén. Es la última semana de su vida. Está de vuelta en la plaza del Templo (Mc 11,27), donde ahora empieza el enfrentamiento directo con las autoridades. Los capítulos 11 y 12 describen los diversos aspectos de este enfrentamiento: (a) con los vendedores del Templo (Mc 12,11-26), (b) con los sacerdotes, ancianos y escribas (Mc 11,27 a 12,12), (c) con los fariseos y los herodianos (Mc 12,13-17), (d) con los saduceos (Mc 12,18-27), y (e) de nuevo, con los escribas (Mc 12,28-40). Al final, después de la ruptura con todos ellos, Jesús comenta el óbolo de la viuda (Mc 12,41-44). El evangelio de hoy describe una parte del conflicto con los sacerdotes, los ancianos y los escribas (Mc 12,1-12). A través de todos estos enfrentamientos, queda más claro para los discípulos y para todos nosotros el proyecto de Jesús y la intención de los hombres de poder.
Marcos 12,1-9: La parábola de la viña: respuesta indirecta de Jesús a los hombres de poder. La parábola de la viña es un resumen de la historia de Israel. Resumen bonito, sacado del profeta Isaías (Is 5,1-7). Por medio de esta parábola Jesús da una respuesta indirecta a los sacerdotes, escribas y ancianos que le habían preguntado: “¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿Quién te dio autoridad para hacer esto?" (Mc 11,28). En esta parábola, Jesús (a) revela cual es el origen de su autoridad: el es el hijo, el heredero (Mc 12,6). (b) Denuncia el abuso de la autoridad de los viñaderos, esto es de los sacerdotes y ancianos que no cuidaban del pueblo de Dios (Mc 12,3-8). (c) Defiende la autoridad de los profetas, enviados

por Dios, y masacrados por los viñaderos (Mc 12,2-5). (d) Desenmascara a las autoridades por haber manipulado la religión y por matar al hijo, porque no quieren perder la fuente de ingresos que consiguieron acumular para sí, a lo largo de los siglos (Mc 12,7).
Marcos 12,10-12. La decisión de los hombres de poder confirma la denuncia hecha por Jesús. Los sacerdotes, escribas y ancianos entendieron muy bien el significado de la parábola, pero no se convirtieron. ¡Todo lo contrario! Mantuvieron su proyecto de tomar preso a Jesús (Mc 12,12). Rechazaron la “piedra fundamental” (Mc 12,10), pero no tuvieron el valor de hacerlo abiertamente porque tenían miedo a la gente. Así los discípulos deben saber lo que les espera si siguen a Jesús.
Los hombres de poder en el tiempo de Jesús: En los capítulos 11 y 12 de Marcos aparecen algunos de los hombres de poder en el tiempo de Jesús. En el evangelio de hoy: los sacerdotes, los ancianos y los escribas (Mc 11,27); en el de mañana: los fariseos y los herodianos (Mc 12,13); en el de pasado mañana: los saduceos (Mc 12,18).
-Sacerdotes: Eran los encargados del culto en el Templo, donde se recogían los diezmos. El sumo sacerdote ocupaba un lugar central en la vida de la gente, sobre todo después del exilio. Era escogido de entre las familias que detenían más poder y riqueza.
-Ancianos o Jefes del Pueblo: Eran los líderes locales en las aldeas y ciudades. Su origen venía de los jefes de las antiguas tribus.
-Escribas o doctores de la ley: Eran los encargados de enseñar. Dedicaban su vida al estudio de la Ley de Dios y enseñaban a la gente cómo observar en todo la Ley de Dios. No todos los escribas eran de la misma línea. Unos estaban ligados a los fariseos, otros a los saduceos.
-Fariseos: Fariseo significa: separado. Ellos luchaban para que, a través de la observancia perfecta de la ley de pureza, el pueblo llegara a ser puro, separado y santo como lo exigían la Ley y la Tradición! Por el testimonio ejemplar de su vida dentro de las normas de la época, tenían mucha lideranza en las aldeas de Galilea.
-Herodianos: Era un grupo ligado al rey Herodes Antipas de Galilea quien gobernó del 4 aC hasta 39 dC. Los herodianos formaban una elite que no esperaba el Reino de Dios para el futuro, sino que lo consideraban ya presente en el reino de Herodes.
-Saduceos: Eran una elite laica aristócrata de ricos comerciantes o latifundistas. Eran conservadores. No aceptaban las mudanzas defendidas por los fariseos, como por ejemplo, la fe en la resurrección y en la existencia de los ángeles.
-Sinedrio: Era el Supremo Tribunal de los judíos con 71 miembros entre sumo sacerdote, sacerdotes, ancianos, saduceos, fariseos y escribas. Tenía gran liderazgo junto a la gente y representaba la nación junto a las autoridades romanas.
4)Para la reflexión personal
Alguna vez, como Jesús, ¿te ha sentido controlado/a indebidamente por las autoridades de tu país, en casa, en tu familia, en tu trabajo o en la Iglesia? ¿Cuál ha sido mi reacción?

¿Qué nos enseña esta parábola sobre la manera de ejercer la autoridad? Y tú,
¿cómo ejerces tu autoridad en familia, en comunidad y en el trabajo?
5)Oración final
Bueno y recto es Yahvé: muestra a los pecadores el camino, conduce rectamente a los humildes y a los pobres enseña su sendero. (Sal 25,8-9)

Lectio Divina: domingo, 31 de mayo de 2026Santísima Trinidad, Solemnidad"¡Dios en efecto ha amado mucho al mundo! La Tri...
31/05/2026

Lectio Divina: domingo, 31 de mayo de 2026
Santísima Trinidad, Solemnidad

"¡Dios en efecto ha amado mucho al mundo! La Trinidad es la mejor comunidad
Juan 3, 16-18

1.Oración inicial
Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz , que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección.
Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo

pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.
2.Lectura
a)Una clave de lectura:
•Estos pocos versículos forman parte de una reflexión del evangelista Juan (Jn 3, 16-21), en la que explica a su comunidad de finales del primer siglo el significado del diálogo entre Jesús y Nicodemo (Jn 3, 1-5). En este diálogo, Nicodemo no consigue seguir el pensamiento de Jesús. Y lo mismo sucedía a la comunidad. Algunos de ellos, prisioneros de los criterios del pasado, no entendían la novedad que Jesús había traído. Nuestro texto (Jn 3, 16-18) es una ayuda para superar esta dificultad.
•También la Iglesia ha escogido la lectura de estos tres versículos para la Fiesta de la Santísima Trinidad. Y en efecto, ellos constituyen una clave importante para revelar la importancia del misterio del Dios Trino en nuestra vida. Al hacer la lectura, intentemos tener presente en la mente y en el corazón que, en este texto, Dios es el Padre, el Hijo es Jesús y el amor es el Espíritu Santo. Por esto, no tratemos de penetrar el misterio. ¡Parémonos, hagamos silencio y admiremos!
b)Una división del texto para ayudar a la lectura:
•Jn 3, 16: Afirma que el amor salvífico de Dios se manifiesta en el don del Hijo.
•Jn 3, 17: La voluntad de Dios es salvar y no condenar
•Jn 3, 18: La exigencia divina es tener de nuestra parte el valor de creer en este amor.
c)El texto:
16: Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. 17: Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. 18: El que cree en él, no es juzgado; pero el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo unigénito de Dios.
3.Un momento de silencio orante
para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida.

4.Algunas preguntas
para ayudarnos en la reflexión personal.

a)¿Qué punto te ha gustado más o cuál ha llamado mayormente tu atención?
b)Mirando bien este texto tan breve, ¿cuáles son las palabras claves que se encuentran?
c)¿Cuál es la experiencia central del evangelista y de las comunidades, que se transparenta en el texto?
d)¿Qué nos dice el texto sobre el amor de Dios?

e)¿Qué nos dice el texto sobre Jesús?
f)¿Qué afirma el texto sobre el mundo?
g)¿Qué me revela el texto de mí?
5.Una clave de lectura
para aquéllos que quieran profundizar más en el tema.

a)El contexto en el que aparecen las palabras de Jesús en el Evangelio de Juan:
•Nicodemo era un doctor que pretendía conocer las cosas de Dios. Observaba a Jesús con el libro de la Ley de Moisés en mano, para ver si concordaba la novedad anunciada por Jesús. En la conversación, Jesús hace entender a Nicodemo (y a todos nosotros) que el único modo como alguien pueda entender las cosas de Dios es
¡naciendo de nuevo! Hoy sucede la misma cosa. Muchas veces somos como Nicodemo: aceptamos sólo lo que está de acuerdo con nuestras ideas. El resto lo rechazamos considerándolo contrario a la tradición. Pero no todos son así. Hay muchas personas que se dejan sorprender por los hechos y no tienen miedo de decir: "¡ Nace de nuevo!"
•Cuando el evangelista recoge estas palabras de Jesús, tiene delante de los ojos la situación de las comunidades de finales de siglo y es para ellos para los que escribe. Las dudas de Nicodemo eran también las dudas de las comunidades. Y del mismo modo, la respuesta de Jesús es también una respuesta para las comunidades. Muy probablemente, la conversación entre Jesús y Nicodemo formaba parte de la catequesis bautismal, puesto que el texto dice que las personas deben renacer por el agua y por el Espíritu (Jn 3,6). En el breve comentario que presentamos, centralizaremos las palabras claves que aparecen en el texto y que son palabras centrales en el evangelio de San Juan. Nos sirven como claves de lectura de todo el evangelio.
b)Comentario del texto:
•Juan 3,16: Amar es darse por amor: La palabra amor indica ante todo, una experiencia profunda de relación entre diversas personas. Reúne un conjunto de sentimientos y valores como la alegría, la tristeza, el sufrimiento, el crecimiento, la renuncia, el don de sí mismo, la realización, la donación, el compromiso, la vida, la muerte, etc. En el Antiguo Testamento este conjunto de valores y sentimientos se resume en la palabra hesed que, en nuestras Biblias, generalmente, se traduce por caridad, misericordia, fidelidad y amor. En el N.T., Jesús reveló este amor de Dios en sus encuentros con las personas. Lo reveló con sentimientos de amistad, de ternura, como, por ejemplo, en su relación con la familia de Marta en Betania: "Jesús amaba a Marta a su hermana y a Lázaro". Llora delante de la tumba de Lázaro (Jn 11, 5,33-36). Jesús afronta su misión como una manifestación de amor: "después de haber amado a los suyos…los amó hasta el fin" (Jn 13,1). En este amor Jesús manifiesta su profunda identidad con el Padre: "Como el Padre me amó, yo también os he amado" (Jn 15.9). Y Él nos dice: "Amaos los unos a los otros como yo os he amado" (Jn 15.12). Juan define así el amor: "Por esto hemos conocido el amor: Él ha dado su vida por nosotros; por tanto también nosotros debemos dar la vida por los hermanos". (1 Jn 2,6). Quien vive el amor y lo manifiesta en sus palabras y en su conducta se convierte en Discípula Amada, Discípulo Amado.

•Juan 3, 17: Amó al mundo y se ofreció para salvar al mundo: La palabra "mundo" se encuentra 78 veces en el evangelio de Juan y con diversos significados. En primer lugar, "mundo" puede significar la tierra, el espacio habitado por los seres humanos (Jn 11,9; 21,25) o la Creación (17,5.24). Aquí, en nuestro texto, "mundo" significa las personas que habitan en esta tierra, toda la humanidad, amada por Dios, que por ella dona su Hijo unigénito (cf. Jn 1,9; 4,42; 6,14; 8,12). Puede también significar un grupo numeroso de personas en el sentido de "todo el mundo" (Jn 12,19; 14,27). Pero en el evangelio de Juan, "mundo" significa sobre todo, aquella parte de la humanidad que se opone a Jesús y se convierte en su "adversario" u "opositor" (Jn 7,4.7; 8,23.26; 9,39; 12,25) Este "mundo" contrario a la práctica liberadora de Jesús, es dominado por el Adversario, Satanás, llamado también "príncipe del mundo" (14,30; 16,11), que persigue y mata a la comunidad de fieles (16,33), creando una situación de injusticia, de opresión, mantenida por los que están en el poder, por los dirigentes, tanto del imperio como de la sinagoga. Ellos practican la injusticia usando para este fin el nombre de Dios mismo (16,2). La esperanza que el evangelio de Juan comunica a la comunidad es que Jesús vencerá al príncipe de este mundo (12,31). El es más fuerte que el "mundo". "Vosotros tendréis tribulación en el mundo, pero tened confianza, yo he vencido al mundo" (16,33).
•Juan 3,18: El Hijo Unigénito de Dios que se da por nosotros: Uno de los títulos más antiguos y más bellos, que los primeros cristianos eligieron para describir la misión de Jesús, es el de "Defensor". En lengua hebrea se dice Goêl. Este término indicaba el pariente más próximo, el hermano más anciano, que debía rescatar a sus hermanos, amenazados de perder sus bienes (cf. Lv. 25, 23-55). Cuando en la época de la deportación a Babilonia, todo el pueblo, incluso el pariente más próximo, lo perdió todo, Dios mismo se convirtió en el Goêl de su pueblo. Lo rescató de su esclavitud. En el Nuevo Testamento, es Jesús el hijo unigénito, el primogénito, el pariente más próximo, el que se convirtió en nuestro Goêl. Este término o título tiene traducciones diversas: salvador, redentor, liberador, abogado, hermano mayor, consolador, y otros más (cf. Lc 2,11; Jn 4,42; Ac 5,31 etc.). Jesús toma la defensa y el rescate de su familia, de su pueblo. Se dio totalmente, completamente, a fin de que nosotros sus hermanos y hermanas pudiésemos nuevamente vivir en fraternidad. Este fue el servicio que él nos dió a todos. Así fue como se cumplió la profecía de Isaías que anunciaba la venida del Mesías Siervo. Y el mismo decía: "El Hijo del Hombre en verdad no ha venido para ser servido, sino para servir y dar la propia vida en rescate (goêl) por muchos" (Mc 10,45). Pablo expresa este descubrimiento en la siguiente frase: " Me amó y se entregó por mí". (Gal 2,20).
c)El misterio de la Trinidad en los escritos de Juan:
•La fe en la Santísima Trinidad es la fuente y el destino de nuestro credo. Todo lo que afirmamos con toda claridad con respecto a la Santísima Trinidad lo encontramos en el Nuevo Testamento. Allí está encerrado como una semilla que viene abriéndose a través de los siglos. De los cuatro evangelistas, Juan es el que nos ayuda mayormente a comprender el misterio del Dios Trino.
Juan subraya la unidad profunda entre el Padre y el Hijo. La misión del Hijo es la de revelar el amor del Padre (Jn 17,6-8). Jesús llega a proclamar: "Yo y el Padre somos una cosa sola" (Jn 10,30). Entre Jesús y el Padre hay una unidad tan intensa que quienquiera que ve el rostro de uno, ve también el rostro del otro. Y revelando al Padre, Jesús comunica un espíritu nuevo " el Espíritu de la Verdad que procede del Padre" (Jn 15,26). A petición del Hijo, el Padre envía a cada uno de nosotros este nuevo Espíritu para que permanezca en nosotros. Este Espíritu, que nos viene del Padre,

(Jn 14,16) y del Hijo (Jn 16, 27-8), comunica la profunda unidad existente entre el Padre y el Hijo (Jn 15,26-27). Los cristianos miraban la unidad de Dios para poder entender la unidad que debía existir entre ellos. (Jn 13, 34-35; 17,21). Hoy decimos: Padre, Hijo y Espíritu Santo. En el Apocalipsis se dice: De Aquel que es, que era y que viene, de los siete espíritus, que están delante de su trono, y de Jesucristo, el testigo veraz, el primogénito de los mu***os y el príncipe de los reyes de la tierra (Ap 1, 4-5). Con estos nombres, Juan dice lo que es y lo que piensan las comunidades y esperan en el Padre en el Hijo y en el Espíritu Santo.
Veamos:
i)El Nombre del Padre: Alfa y Omega. Es – Era – Viene. Omnipotente.
•Alfa y Omega. Para nosotros sería A y Z. (cf. Is. 44,6; Ap 1,17). Dios es el principio y el final de la historia. ¡No hay puesto para otro dios! Los cristianos no aceptaban la pretensión del imperio romano que divinizaba a los emperadores. Nada de lo que sucede en la vida puede ser interpretado como una simple fatalidad, fuera de la providencia amorosa de este nuestro Dios.
•Es, Era, Viene (Ap 1,4,8; 4,8). Nuestro Dios no es un Dios distante. Ha estado con nosotros en el pasado, está con nosotros en el presente , estará con nosotros en el futuro. El conduce la historia, está dentro de la historia, camina con el pueblo. Una historia de Dios es la historia de su pueblo. Omnipotente. Era un título imperial de los reyes después de Alejandro Magno. Para los cristianos, el verdadero rey es Dios. Este título expresa el poder creador con el que Dios conduce a su pueblo. El título refuerza la certeza de la victoria y nos obliga a cantar, desde ahora, el gozo del Nuevo Cielo y de la Nueva Tierra (Ap 21,2).
ii)El Nombre del Hijo: Testigo veraz. Primogénito de los mu***os. Príncipe de los reyes de la tierra. Testigo veraz: Testigo es lo mismo que mártir. Jesús tuvo el valor de testimoniar la Buena Nueva de Dios Padre. Fue veraz hasta la muerte y la respuesta de Dios fue la resurrección (Fl 2,9; Hb 5,7). Primogénito entre los mu***os: Primogénito es como decir hermano mayor (Cl 1,18). Jesús es el primero que resucita.
¡Su victoria sobre la muerte vendrá con todos nosotros sus hermanos y hermanas! Príncipe de los reyes de la tierra. Era un título que la propaganda oficial daba al emperador de Roma. Los cristianos daban este título a Jesús. Creer en Jesús era un acto de rebelión contra el imperio y su ideología. Estos tres títulos vienen del salmo mesiánico 89, donde el Mesías es llamado Testigo veraz (Sal 89,38), Primogénito (Sal 89, 28), El Altísimo sobre los reyes de la tierra (Sal 89,28). Los primeros cristianos se inspiraban en la Biblia para formular la doctrina.
iii)El Nombre del Espíritu Santo: Siete Lámparas. Siete ojos, Siete espíritus Siete lámparas: En el Ap. 4,5, se dice que los siete espíritus son las siete lámparas de fuego que arden delante del Trono de Dios. Son siete porque representan la plenitud de la acción de Dios en el mundo. Son lámparas de fuego, porque simbolizan la acción del Espíritu que ilumina, sacia y purifica (Ac 2,1). Están delante del Trono, porque siempre están dispuestos a responder a cualquier deseo de Dios. Siete ojos: En el Ap 5,6, se dice que el Cordero tiene "siete ojos, símbolo de los siete espíritus de Dios enviados sobre toda la tierra". ¡Qué bella imagen! Basta mirar al Cordero y ver al Espíritu Santo obrando allí donde mira el Cordero, porque su ojo es el Espíritu. ¡Y el siempre mira hacia nosotros!
•Siete espíritus: Los siete evocan los siete dones del Espíritu de los que habla Isaías y que se posarán sobre el Mesías (Is 11,2-3). Esta profecía se realiza en Jesús. Los siete

espíritus son, al mismo tiempo, de Dios y de Jesús. La misma identificación del Espíritu con Jesús aparece hacia el final de las siete cartas. Es Jesús el que habla en la carta y al final de cada carta nos dice: Quien tenga oídos escuche lo que el Espíritu dice a las Iglesias. Jesús habla. El Espíritu habla. Es la misma cosa.
6.Salmo 63, 1-9
El anhelo de Dios
Dios, tú mi Dios, yo te busco, mi ser tiene sed de ti, por ti languidece mi cuerpo, como erial agotado, sin agua. Así como te veía en el santuario, contemplando tu fuerza y tu gloria, -pues tu amor es mejor que la vida, por eso mis labios te alaban-, así quiero bendecirte en mi vida, levantar mis manos en tu nombre; me saciaré como de grasa y médula, mis labios te alabarán jubilosos.
Si acostado me vienes a la mente, quedo en vela meditando en ti, porque tú me sirves de auxilio y exulto a la sombra de tus alas; mi ser se aprieta contra ti, tu diestra me sostiene.
7.Oración final
Señor Jesús, te damos gracia por tu Palabra que nos ha hecho ver mejor la voluntad del Padre. Haz que tu Espíritu ilumine nuestras acciones y nos comunique la fuerza para seguir lo que Tu Palabra nos ha hecho ver. Haz que nosotros como María, tu Madre, podamos no sólo escuchar, sino también poner en práctica la Palabra. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo por todos los siglos de los siglos.
Amén.

Lectio Divina: sábado, 30 de mayo de 2026Tiempo ordinario1)OraciónOh, Señor, Padre bueno y misericordioso. Tú has enviad...
30/05/2026

Lectio Divina: sábado, 30 de mayo de 2026
Tiempo ordinario

1)Oración
Oh, Señor, Padre bueno y misericordioso. Tú has enviado desde el Cielo a tu Hijo Jesús para revelarnos la autoridad y la dulzura de tu Amor. Envía también sobre nosotros tu Espíritu Santo, como descendió sobre Cristo después del Bautismo en las aguas del Jordán; que al abrirse el cielo y al resonar tu voz de salvación: “Tú eres mi Hijo, el amado”, nuestro corazón no se endurezca ni se cierre, sino que acoja con plena confianza, hoy y siempre, tu luz y tu abrazo de Padre. Amén.
2)Lectura del santo Evangelio según Marcos 11, 27-33
27 Vuelven a Jerusalén y, mientras paseaba por el Templo, se le acercan los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, 28 y le decían: "¿Con qué autoridad haces esto?, o ¿quién te ha dado tal autoridad para hacerlo?" 29 Jesús les dijo: "Os voy a preguntar una cosa. Respondedme y os diré con qué autoridad hago esto. 30 El bautismo de Juan,
¿era del cielo o de los hombres? Respondedme." 31 Ellos discurrían entre sí: "Si decimos: "Del cielo", dirá: "Entonces, ¿por qué no le creísteis?" 32 Pero ¿vamos a decir: "De los hombres?"" Tenían miedo a la gente; pues todos tenían a Juan por un verdadero profeta. 33 Responden, pues, a Jesús: "No sabemos." Jesús entonces les dice: "Tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto."
3)Meditación
¿“Con qué autoridad?” La palabra “autoridad” es central en este pasaje y contiene el secreto del camino de fe y de crecimiento espiritual que podemos recorrer al meditar este Evangelio, si nos dejamos guiar por la Palabra. La provocación dirigida a Jesús por sus adversarios conduce de inmediato a apreciar la distancia existente entre Él y ellos, razón por la que no cabe una respuesta. “Autoridad”, en boca de los sacerdotes y de los escribas, indica “poder”, “fuerza”, “dominio”, “capacidad de imponer leyes y de juzgar”. Para Jesús, en cambio, “autoridad” significa otra cosa, como podremos entender si tenemos presente que en hebreo esta palabra procede de la raíz que significa “hacerse igual a”. De hecho, Jesús manifiesta inmediata y claramente en qué horizonte se mueve Él, hacia dónde camina y hacia dónde nos quiere conducir a nosotros: a ser iguales, a parecernos al Padre, a mantener una relación de amor con Él, como la de un Padre y un hijo. No por casualidad Él hace inmediatamente alusión al bautismo de Juan…

“El bautismo de Juan…”. Jesús nos lleva rápidamente y con claridad al punto de partida, a la fuente, allí donde podemos reencontrarnos con nosotros mismos, al encontrarnos con Dios. A orillas del río Jordán, donde Él recibió el bautismo, hay un lugar para nosotros, ya que, encendidos de Amor, descendemos a las aguas como Él, y nos dejamos marcar con el Sello del Espíritu Santo, nos dejamos alcanzar, visitar y envuelvan por estas palabras: “Tú eres mi Hijo, el amado” (Mc. 1, 11). Jesús nos enseña que no hay otra autoridad, otra grandeza ni otra riqueza, sino sólo ésta.
“¿Del cielo o de los hombres?”. ¿Queremos estar con Dios o con los hombres, seguirlo a Él o a ellos, entrar en la luz del Cielo que se abre (Mc 1, 10) o permanecer en las tinieblas de nuestra soledad?
“Respondedme”. Esta palabra de Jesús, repetida dos veces (vv. 29 y 30), es muy bonita. Jesús pide una elección precisa, una decisión clara, sincera y autentica, a fondo. En griego, el verbo “responder” expresa esta actitud, esta capacidad de distinguir, de discernir bien las cosas. El Señor nos quiere invitar a entrar en lo más profundo de nosotros mismos para dejarnos penetrar por sus palabras y para que de esta manera, aprendamos cada vez mejor, en estrecha relación con Él, a tomar las decisiones importantes de nuestra vida e incluso las del día a día.
Pero este verbo sencillo y hermoso indica aún algo más. La raíz hebrea expresa respuesta y, al mismo tiempo, miseria, pobreza, aflicción y humildad. Es decir, no puede darse una verdadera respuesta sino desde la humildad, desde la escucha. Jesús pide a los sacerdotes y a los escribas, y también a nosotros, entrar en esta dimensión de vida, en esta actitud del alma: hacerse humildes ante Él, reconocer nuestra pobreza, y la necesidad que tenemos de Él, ya que ésta es la única posible respuesta a sus preguntas.
“Discurrían entre sí”. Estamos ante otro verbo importante que nos ayuda a entender mejor nuestro mundo interior. Discurrir es “hablar a través de“, como se deduce de la traducción literal del verbo griego usado por Marcos. Las personas de este pasaje están rotas por dentro, atravesadas por una herida; ante Jesús, no son de una pieza. Entre ellos hablan aduciendo diversas razones y consideraciones; en vez de entrar en aquella relación y diálogo con el Padre que inauguró en el bautismo de Jesús, permanecen fuera, a distancia, como el hijo de la parábola, que rechaza entrar al banquete del amor cfr. Lc 15, 28). Ellos tampoco creen la Palabra del Padre, que repite de nuevo: “Tú eres mi Hijo, el amado: en ti he puesto mi complacencia” (Mc 1, 11), por eso siguen buscando y reclamando la fuerza de la autoridad y del poder más que la debilidad del amor.
4)Algunas preguntas
El Señor me enseña que su autoridad, también en lo que a mí se refiere, no es un dominio, ni una fuerza opresiva, sino amor, capacidad de asemejarse, de hacerse cercano. ¿Deseo acoger esta autoridad de Jesús en mi vida, entrar de verdad en esta relación de hacerme igual a Él? ¿Estoy dispuesto a dar los pasos que esta elección pide? ¿Estoy decidido a seguir hasta el fondo este recorrido?
Al considerar el pasaje de este Evangelio, tal vez no sospechaba que me llevaría a considerar la relación con el pasaje del Bautismo y con la experiencia fundamental y motora del trato con Dios Padre. Sin embargo, el Señor ha querido revelarme una vez más su gran amor; él no se echa atrás ante ningún cansancio, ante ningún obstáculo, con tal de alcanzarme. ¿Cómo está, sin embargo, en este momento,

ante Él mi corazón? ¿Distingo la voz del Padre que me habla y me llama “hijo”, mientras pronuncia mi nombre? ¿Consigo acoger esta declaración de amor suya?
¿Me fío de Él, lo creo, me entrego a Él? ¿Elijo el Cielo, o sigo eligiendo la tierra?
Pienso que no debo acabar esta meditación sin dar mi respuesta. Jesús me lo pide expresamente: su “Respondedme” hoy va dirigido también a mí. He aprendido que no puede haber una verdadera respuesta sin una verdadera escucha, y que la verdadera escucha sólo puede nacer de la humildad… ¿Deseo dar estos pasos?
¿Deseo, por el contrario, seguir respondiendo guiado sólo por mis convicciones, por mis viejas maneras de pensar y de sentir, por mi presunción y autosuficiencia?
Una cuestión final. Al mirar mi corazón por dentro, ¿me veo también yo algo dividido, como los adversarios de Jesús? ¿Llevo en mí alguna herida que me atraviesa y no me permite ser cristiano de una pieza, amigo de Cristo, seguidor suyo?
5)Oración final
Los preceptos del Señor alegran el corazón.
La ley del Señor es perfecta y es descanso del alma; el precepto del Señor es fiel e instruye al ignorante. Los mandamientos del Señor son rectos y alegran el corazón; la norma del Señor es límpida y da luz a los ojos. La voluntad del Señor es pura y eternamente estable; los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos. Más preciosos que el oro, más que el oro fino; más dulces que la miel de un panal que destila. (Salmo 18, 8-11)

Lectio Divina: viernes, 29 de mayo de 2026Tiempo ordinario1)Oración inicialSeñor, Padre misericordioso. Tú has elegido a...
29/05/2026

Lectio Divina: viernes, 29 de mayo de 2026
Tiempo ordinario

1)Oración inicial
Señor, Padre misericordioso. Tú has elegido a algunos hijos tuyos para que anuncien tu amor en el mundo, y así haces posible que llegue a todos los pueblos el fruto sabroso de tu Presencia. Haz que nuestro fruto permanezca a través de nuestra comunión contigo y con tu Hijo Jesús; ayúdanos a acogerlo como al Amigo y Maestro que cada día entra en el templo santo de nuestra vida." Que él renueve cada día su alianza con nosotros por nuestra fe y nuestra oración, que rebosen de confiado abandono. Amén.
2)Lectura del santo Evangelio según Marcos 11, 11-25
11 Y entró en Jerusalén, en el Templo, y después de observar todo a su alrededor, siendo ya tarde, salió con los Doce para Betania. 12 Al día siguiente, saliendo ellos de Betania, sintió hambre.13 Y viendo de lejos una higuera con hojas, fue a ver si encontraba algo en ella; acercándose a ella, no encontró más que hojas; es que no era tiempo de higos.14 Entonces le dijo: "¡Que nunca jamás coma nadie fruto de ti!"
Y sus discípulos oían esto. 15 Llegan a Jerusalén; y entrando en el Templo, comenzó a echar fuera a los que vendían y a los que compraban en el Templo; volcó las mesas de los cambistas y los puestos de los vendedores de palomas 16 y no permitía que nadie transportase cosas por el Templo. 17 Y les enseñaba, diciéndoles: "¿No está escrito: “Mi Casa será llamada Casa de oración para todas las gentes? “¡Pero vosotros la tenéis hecha una ”cueva de bandidos!".18 Se enteraron de esto los sumos sacerdotes y los escribas y buscaban cómo podrían matarle; porque le tenían miedo, pues toda la gente estaba asombrada de su doctrina. 19 Y al atardecer, salía fuera de la ciudad. 20 Al pasar muy de mañana, vieron la higuera, que estaba seca hasta la raíz. 21 Pedro, recordándolo, le dice: "¡Rabí, mira!, la higuera que maldijiste está seca." 22 Jesús les respondió: "Tened fe en Dios. 23 Yo os aseguro que quien diga a este monte: "Quítate y arrójate al mar" y no vacile en su corazón sino que crea que va a suceder lo que dice, lo obtendrá. 24 Por eso os digo: todo cuanto pidáis en la oración, creed que ya lo habéis recibido y lo obtendréis. 25 Y cuando os pongáis de pie para orar, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre, que está en los cielos, os perdone vuestras ofensas."

3)Reflexión
•“Jesús entró en Jerusalén, en el templo”. Una de las características de este pasaje es el continuo movimiento de de Jesús, expresado en la repetición alternativa de los verbos “entrar” y “salir” (vv. 11; 12; 15; 19). Realmente el Señor viene continuamente a nuestra vida, entra en nuestros espacios, en nuestra experiencia, pasa, anda entre nosotros y con nosotros, pero luego se va, se aleja, se deja buscar y esperar, y vuelve de nuevo y se deja encontrar. No desdeña entrar en la ciudad Santa, en el templo, ni tampoco dentro de nosotros, en nuestro corazón, ofreciéndonos su visita salvadora.
•“Sintió hambre”. El verbo usado por la pluma de Marcos es el mismo que usan Mateo y Lucas al narrar las tentaciones en el desierto (Mt 4, 2: Lc 4, 2), y pretende concretar una situación de debilidad, de fragilidad, de necesidad, de cansancio. Jesús busca algo más que un simple alimento para calmar su hambre; no es a la higuera a la que pide algo fuera de tiempo, sino que pide a su pueblo, a nosotros, el buen fruto del amor, que se sirve en la mesa de la alianza, del sí pronunciado con fe y con confianza.
•“una higuera con hojas”. La figura de la higuera, que en este pasaje ocupa un lugar central, es un símbolo muy fuerte del pueblo elegido, Israel; del templo y del culto ofrecido en él a Dios; e incluso de nosotros mismos, si así lo aceptamos, es decir, de la verdad más profunda que hay en nuestro corazón. Las hojas de la higuera remiten claramente a la experiencia de Adán en el jardín del Edén, a su implicación con el pecado, a su desnudez y a su vergüenza posterior. En realidad, al pararse ante la higuera mientras iba de camino hacia Jerusalén y dirigir su mirada a las hojas que ocultan la falta de fruto, Jesús desvela nuestra verdad y deja al desnudo nuestro corazón, no para condenarlo, sino para salvarlo, para curarlo. De hecho, el fruto de la higuera es dulce; el Señor, para hablar a nuestra vida, busca la dulzura del amor. De esta manera, la higuera estéril, priva de fruto y de vida, hace presente el tiempo vacío de sentido y profanado, usado no para la relación con Dios, sino para la huída y para el no-encuentro. Como sucedió a Adán, así sucedió a Israel y tal vez lo mismo nos sucede también a nosotros.
•“los que vendían y compraban”. La escena de la purificación del templo (vv. 15-17), que Marcos introduce entre los dos momentos del relato, anticipando la maldición de la higuera sin fruto, es muy fuerte y viva. Ahora se nos invita a prestar atención a verbos y vocablos como “echar fuera”, “volcó”, “no permitía”, “vendían”, “compraban”, “cambistas”, “vendedores”, “bandidos”, transportar cosas”. Jesús inaugura una economía nueva en la que “hemos sido vendidos sin precio y rescatados sin dinero” (Is 52, 3), “hemos sido rescatados no por dinero ni por regalos” (Is 45, 13) y “hemos sido liberados no a precio de plata y oro, sino con la sangre preciosa de Cristo, el cordero sin defecto y sin mancha” (1 P 1, 18-19).
•“casa de oración”. Desde el templo somos conducidos a la casa, Morada de Dios, donde el verdadero sacrificio es la oración, es decir, el encuentro con Él cara a cara, como los hijos con su Padre. Aquí no se compra nada, no hay dinero, sino sólo el don del corazón que se abre con toda confianza a la oración y a la fe.
•“la higuera seca hasta la raíz”. Realmente estos son los nuevos temas que las palabras de Marcos quieren proponer a nuestra meditación mientras seguimos la lectura del pasaje. Es necesario salir del templo para entrar en la casa, es necesario salir de la compraventa para entrar en el don de la confianza: el árbol sin fruto está seco y parece estar a nuestro paso sólo para indicar el camino nuevo que hay que recorrer, en una nueva mañana (V, 20); un camino hacia Dios y hacia los hermanos.

•“tened fe sin vacilar”. Con esta hermosísima expresión Jesús nos enseña a descender a lo más profundo de nosotros mismos y a tantear nuestro corazón desde la verdad. El texto griego pone un verbo estupendo, que ha sido traducido como “vacilar” y que quiere expresar al respecto una ruptura interior, una división, un combate entre partes contrarias. De esta manera, Jesús nos invita a tener plena confianza en Él y en el Padre, a fin de evitar rompernos por dentro. Podemos acercarnos a Dios de manera plena y total, podemos estar en relación con Él, sin que sean necesarias hojas para enmascararnos, sin tener que contar monedas y calcular el precio a pagar, sin hacer compartimentos dentro de nosotros, sino ofreciéndonos totalmente a Él, tal como somos, los que somos, llevando en nosotros el fruto bueno y dulce del amor.
•“cuando os pongáis de pie para orar, perdonad”. No puede ser de otra manera: en la vida del cristiano, el término y el iniciar de nuevo el camino de la fe y de la oración se concretan en la relación con los hermanos y las hermanas, en el encuentro con ellos, en el diálogo, en el don recíproco. No existe oración, ni culto a Dios, ni templo santo, ni sacrificio agradable a Dios, no existe fruto ni dulzura, sin el amor hacia el hermano y la hermana. Marcos lo llama perdón, Jesús lo llama amor, que es el único fruto capaz de saciar nuestra hambre, de aliviar nuestro cansancio.
4)Para la reflexión personal
•Al meditar este pasaje, he encontrado dos figuras muy fuertes: la higuera y el templo, ambos sin fruto, sin vida y sin amor. He visto a Jesús que con su venida y con su obrar firme y seguro ha cambiado esta situación y ofrece un nuevo rostro de la vida.
¿Reconozco que necesito dejarme alcanzar por el Señor, dejarme tocar por Él? ¿Me veo, en alguno de los aspectos de mi vida, como la higuera estéril, sin fruto, o como el templo, lugar frío de comercio y de cálculos? ¿Siento dentro de mí el deseo de producir el fruto dulce del amor, de la amistad, del compartir? ¿Tengo hambre de orar, de tener una verdadera relación con el Padre?
•Siguiendo a Jesús a lo largo del camino, también yo puedo entrar en la nueva mañana de su Ley, de su enseñanza. ¿Reconozco las rupturas que hay en mi corazón? ¿En qué siento especialmente que estoy dividido, inseguro y desorientado? ¿Por qué no consigo fiarme totalmente de mi Padre? ¿Por qué aún cojeo de los dos pies, como dice el profeta Elías (cfr. 1 R 18, 21)? ¡Yo sé que el Señor es Dios y por eso deseo seguirlo! Pero no yendo solo, sino abriendo el corazón a muchos hermanos y hermanas, ofreciéndome como amigo y compañero de viaje, para compartir la alegría y las fatigas, los miedos y el entusiasmo del camino; estoy seguro de que siguiendo al Señor seré feliz. Amén.
5)Oración final
Señor, quiero cantar un canto nuevo.
Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles. Que se alegre Israel por su creador,
los hijos de Sión por su rey. Alabad su nombre con danzas, cantadle con tambores y cítaras. Porque el Señor ama a su pueblo

y adorna con la victoria a los humildes.
Que los fieles festejen su gloria y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos. (Salmo 149)

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