11/07/2026
Hoy, el Templo Faro abre sus puertas para recibir las reliquias de San Francisco Solano, apóstol de América y gran misionero franciscano; santo que entregó su vida al anuncio del Evangelio.
La Iglesia venera las reliquias porque el cuerpo de los santos fue templo del Espíritu Santo y estuvo unido a una vida entregada a Cristo. Su presencia orienta la mirada hacia Dios, fortalece la esperanza en la resurrección y expresa la comunión de los santos, profesada en el Credo.
San Francisco Solano recorrió tierras americanas predicando a Jesucristo con humildad, cercanía y espíritu franciscano. Mostró con su vida, construyendo su santidad, escuchando la Palabra, sirviendo a los hermanos y llevando la paz de Cristo allí donde haga falta.
Su visita tiene un significado especial en nuestro Templo Faro, de raíz franciscana: los 300 años de la canonización de San Francisco Solano, reconocida por la Iglesia como confirmación de su vida santa, su entrega misionera y su fidelidad al Evangelio. En este marco, el Templo Faro, de tradición franciscana y constituido como Puerta Santa Franciscana, recibe sus reliquias como signo de veneración, memoria agradecida e intercesión ante Dios, bajo la espiritualidad de san Francisco de Asís.
Durante este año de gracia, el Templo Faro cuenta también con la Puerta Santa Franciscana. Cruzarla con fe es el deseo de acercarse a Dios, reconciliar el corazón y continuar el camino cristiano con mayor fidelidad. La indulgencia vinculada a este signo requiere las disposiciones establecidas por la Iglesia: confesión sacramental, comunión eucarística, oración por las intenciones del Santo Padre y rechazo del pecado.
Hoy tenemos una ocasión especial para acudir en familia, presentar nuestras intenciones, orar por quienes sufren y agradecer los dones recibidos. San Francisco Solano acompañará nuestra oración con su intercesión ante Dios.
6:00 p. m.: Santo Rosario y bienvenida a la delegación franciscana.
7:00 p. m.: Santa Misa y veneración de las reliquias.
El Templo Faro los espera. Vengamos con fe y dispongamos el corazón para recibir esta gracia.