10/05/2019
Dios ama como una Mamá
La Biblia es el registro de un evento.
Dios se ha revelado a la humanidad.
Y aquellos seres humanos han registrado ese acontecimiento con el lenguaje y los medios culturales que tenían a disposición.
El lenguaje y la escritura fueron medios para transmitir ese evento sin precedentes.
Y como las culturas semitas eran en esencia culturas donde los hombres lideraban, donde las familias estaban bajo la sombra del patriarca, no ha de ser extraño que a ese Dios se le entendiera en los códigos masculinos.
¿Pero Dios, que es espíritu , es literalmente masculino?
Una vez le preguntaron en unas charlas esto al teólogo Suizo Karl Barth. ¿Dios es masculino o femenino?
Él respondió que no es ni lo uno ni lo otro.
Dios no es un Padre masculino ni una Madre femenina.
Dios trasciende el s**o, está fuera de esos parámetros biológicos y culturales.
Tratar de explicar lo “inefable” de Dios, abarcar todo su misterio con nuestro lenguaje, es imposible.
Aún, con todo lo que podemos recabar en la Biblia sobre Dios, es imposible empotrar toda la magnitud de la persona de Dios en un libro.
Ese libro, contiene lo que necesitamos saber de “Alguien” que siempre nos superará.
Dios es el “completamente otro”.
Los escritores bíblicos nos presentan a Dios como "Guerrero, Rey, Anciano, Juez y Padre".
Sobretodo esta última imagen, Padre. No deja de tener vacíos.
Como todo elemento simbólico, la idea de Padre nos evoca alguien que nos debe proteger, dar respuestas a interrogantes, y además ejercer sobre nosotros disciplina o castigo.
Es interesante este fenómeno en el cristianismo occidental, pues al contrario, la imagen del "Padre" en su mayoría fue ligándose más a la Fuerza dirigida a hacer justicia punitiva, dar lo que merecemos por nuestros pecados.
No ha sido fácil conciliar frente a tanto dolor y tragedia que ocurren a diario a ese "Padre" que está presto a responder preguntas, pues frente a dolores tan profundos que golpean súbitamente la cotidianidad, al parecer lo que menos vemos son respuestas del cielo.
Al contrario, el silencio parece el único pedagogo luego de una tragedia.
Además, todos sabemos que la vida está llena de golpes innecesarios, por eso esa imagen de "protector" no parece condecirse con la realidad.
Sin dejar de lado otro factor cultural, nuestras experiencias de infancia con nuestros Padres biológicos. exceptuando milagrosas historias, lo más común es escuchar historias tristes.
Distancia, abandono, violencia, miedo, castigo, inmadurez, etc.
Por eso no es de extrañar, que las religiones autóctonas siempre han considerado imágenes femeninas, para compensar ese anhelo de amor entrañable , de compasión y ternura a la distante imagen del patriarca soberano.
Fíjese usted, en la iglesia católica, cuando se hacen romerías o peregrinaciones en honor a la Vírgen María, son millones las personas que celebran estas festividades.
Existe alguna procesión en honor a Dios Padre???????
Haga la prueba, verá que no hay la misma respuesta.
De hecho, desde el siglo II después de Cristo, comienza cada vez más con fuerza el culto a María, sobretodo con los cristianos que vienen del paganismo, justamente porque la idea de Dios “Padre” le parecía demasiado impersonal.
Una vez Leonardo Boff (Y varios otros que he escuchado) dijo que Dios es Padre, pero su amor se parece más al de una Madre.
De hecho en el Antiguo Testamento, utiliza muchas veces la palabra "Bondadoso" o "Compasivo", del hebreo "Rehhem" que tiene que ver con el amor "entrañable" de una Mamá.
"Pero Dios tenía compasión, perdonaba su maldad y no los destruía; muchas veces hizo a un lado el enojo y no se dejó llevar por la furia." Salmos 78:38
Tampoco creo, que ahora debemos decirle a Dios Madre, porque vuelvo a repetir, tanto "Padre" como "Madre" son en última instancias antropomorfismos. Son símbolos.
Aunque le dijésemos a Dios “Madre”, sería encasillar algo que nunca será efectivamente una “madre” como la conocemos.
Dios ama con amor entrañable.
"Como madre que consuela a su hijo, así yo os consolaré a vosotros; en Jerusalén seréis consolados." Isaias 66:13
"Pero Sión dijo: «El Señor me ha abandonado; el Señor se ha olvidado de mí.»
«¿Puede una madre olvidar a su niño de pecho, y dejar de amar al hijo que ha dado a luz?
Aun cuando ella lo olvidara, ¡yo no te olvidaré!" Isaias 49:14,15
«Desde que Israel era niño, yo lo amé;
de Egipto llamé a mi hijo. Pero cuanto más lo llamaba,más se alejaba de mí, Ofrecía sacrificios a los falsos dioses
y quemaba incienso a las imágenes.
Yo fui quien enseñó a caminar a Efraín; yo fui quien lo tomó de la mano.
Pero él no quiso reconocer que era yo quien lo sanaba.
Lo atraje con cuerdas de ternura, lo atraje con lazos de amor.
Le quité de la cerviz el yugo, y con ternura me acerqué para alimentarlo...
¿Cómo podría yo entregarte, Efraín?
¿Cómo podría abandonarte, Israel?
¡Yo no podría entregarte como entregué a Admá!
¡Yo no podría abandonarte como a Zeboyín!
Dentro de mí, el corazón me da vuelcos,
y se me conmueven las entrañas." Oseas 11:1-8
Cuando Jesús lamenta sobre Jerusalén, dice:
"¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como reúne la gallina a sus pollitos debajo de sus alas, pero no quisiste!" Mateo 23:37
Posiblemente, dijo estas palabras recordando el salmo 91, una linda metáfora de Dios, como una gallina que cubre con sus alas a sus polluelos.
"Pues te cubrirá con sus plumas y bajo sus alas hallarás refugio.
¡Su verdad será tu escudo y tu baluarte!" Salmos 91:4
Cabe mencionar , que por muchos años en nuestra cultura occidental, todo lo que tiene que ver con lo masculino , la fuerza, el poder, la firmeza. Son valores que se promueven con mucho mayor interés que aquellos que solemos identificarlo con lo femenino, como es la ternura, la sensibilidad , la delicadeza.
Que son vistos como valores secundarios y hasta una molestia.
Recuerdo cuando era pequeño.
Tenia como 10 años.
En Chile, en Semana Santa se celebra lo que se llama la "Quema del judas", donde se toma un muñeco , se le echan monedas dentro (simbolizando las 30 monedas de plata) y se cuelga en un tablón para luego quemarlo.
La idea es recoger cuantas monedas se puedan mientras el muñeco va siendo consumido por las llamas.
Recuerdo que esa noche de Domingo fui a la quema del Judas, mi Padre me advirtió que si llegaba quemado o chamuscado me golpearía.
Mientras se iban cayendo algunas partes del muñeco aun con fuego, veo un muchachito de 5 años recogiendo monedas justo debajo del inminente peligro.
Mientras todos están enajenados recogiendo y dando de palos al muñeco para que se caiga, jalo al mocoso con fuerza y lo lanzo hacia atrás. En ese momento siento como si un s**o caliente de acerrín cayera sobre mi cabeza.
Parte del muñeco encendido cayó sobre mi, recuerdo ver mi hombro en llamas y los gritos de los muchachos alrededor.
Corro rápidamente a un montículo de arena y me tiro y me revuelco en la arena para apagar el fuego.
Llego a casa con mis rodillas , hombros y brazos quemados, con trozos de ropa chamuscada y pegada a mi cuerpo, parte del cabello también quemado y parte de mi cara.
Fue un milagro que no haya pasado a mayores.
Mi Padre no escuchó la historia, me agarró de la ropa, me tiró a la ducha y me pegó muy fuerte.
Recuerdo que al día siguiente, la madre del niño fue a casa y le dio gracias a mis padres porque yo había rescatado a su hijo de una quemadura segura.
Pero esa tarde, mi Padre inflexible, no me pidió perdón, como muchas otras cosas en casa, nadie siguió hablando el tema y todo siguió igual.
Excepto mi Madre.
Ella, con lágrimas, se acercó a mi, mientras yo estaba en cama recuperándome y con lágrimas en sus ojos me pidió perdón (por lo que había hecho mi Padre) y estuvo bastante rato haciéndome cariño.
Esos días, ella estuvo a cargo de las curaciones y recuerdo que lo hacía con ese cariño de Madre, que aún si yo hubiese sido realmente irresponsable y culpable, ella con ese amor invencible, se hubiese acercado con igual cariño para curar mis heridas.
Como las miles de Madres, que todas las semanas van a una cárcel, aun sabiendo que quién está tras las rejas está acusado de violar la ley, de transgredir las normas, aún así, con ese amor que solo puede venir del Dios tierno e incondicional, acompañan a sus hijos hasta el final.
Feliz día mamás.