10/01/2026
📖 Evangelio según San Juan 3, 22-30
En aquel tiempo, Jesús fue con sus discípulos a Judea y permaneció allí con ellos, bautizando. También Juan estaba bautizando en Enón, cerca de Salim, porque ahí había agua abundante. La gente acudía y se bautizaba, pues Juan no había sido encarcelado todavía.
Surgió entonces una disputa entre algunos de los discípulos de Juan y unos judíos acerca de la purificación.
Los discípulos fueron a decirle a Juan: “Mira, maestro, aquel que estaba contigo al otro lado del Jordán y de quien tú diste testimonio, está ahora bautizando y todos acuden a él.”
Juan respondió: “Nadie puede recibir nada si no se le ha dado del cielo. Ustedes mismos son testigos de que yo dije: ‘Yo no soy el Mesías, sino el que fue enviado antes de él.’ En una boda, el que tiene a la novia es el novio; pero el amigo del novio, que lo acompaña y lo escucha, se alegra mucho de oír su voz. Así también yo me lleno ahora de alegría. Es necesario que él crezca y que yo disminuya.”