23/03/2026
QUINTO DOMINGO DE CUARESMA
Pedro Hidalgo Díaz, párroco
La celebración de la Pascua se aproxima y con ella la renovación de las promesas del bautismo, que nos permite renovar la nueva vida en Cristo. La palabra de Dios hoy, ya en la primera lectura, es promesa de resurrección. A través del profeta Dios anuncia: «Yo mismo abriré sus sepulcros…les infundiré mi espíritu y vivirán…y sabrán que yo, el Señor, lo digo y lo hago». El profeta anuncia el fin del exilio, expresado con la metáfora de una vida nueva, posibilidad ofrecida por el Señor. La segunda lectura nos transmite la convicción de san Pablo acerca de la nueva vida que el cristiano recibe en el bautismo, por la acción del Espíritu.
Todo queda aún más claro desde el acontecimiento narrado en el pasaje del evangelio, en el que se percibe la capacidad de Jesús de vencer la muerte y ofrecer una nueva posibilidad de vida.
Ante el anuncio de la enfermedad de su amigo Lázaro, Jesús se mantuvo en su misión, sin acudir inmediatamente a socorrerlo. Cuando decidió acudir a Betania, Lázaro ya había mu**to. Las palabras de Marta a Jesús fueron un suave reproche que manifiesta la posible decepción porque el Señor no acudió a sanar al amigo antes de que muriese. Jesús, entonces, hace la gran revelación: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya mu**to, vivirá... ¿Crees esto?». La respuesta de Marta no se dejó esperar: «Sí, Señor, yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo». La profesión de fe de Marta, sin embargo, no parece que contaba con que Jesús podía devolver la vida a su hermano, pues cuando el Señor pide que quiten la losa del sepulcro, ella replica que ya huele mal, sugiriendo así que no fuera abierta. Pero Jesús, sabe lo que hará, que el Padre le acreditará con el gran signo-milagro que obrará. Luego de agradecer al Padre, ordenó al mu**to que se levantase. ¡Y Lázaro volvió a la vida! La proclamación de su identidad, hecha a Marta, quedó comprobada: Jesús es la resurrección y la vida. El milagro obrado avivó la fe en unos, y a otros les acrecentó el deseo de acabar con Jesús, pues, lamentablemente, a veces los seres humanos no aceptan a Dios.
Desde el bautismo hemos recibido la vida nueva, germen de vida eterna y plena, que nos permite vivir guiados por el Espíritu para que, llegado el final de la existencia, podamos acceder a la resurrección que Jesús consigue a los que crean en él. Que esta cuaresma nos ayude a acoger la vida de Jesús y vivir del Espíritu para poder llegar a la vida eterna plena y feliz.