09/05/2026
Qué salvaje es ser madre.
El Día de la Madre suele celebrarse entre flores, almuerzos y fotografías que intentan resumir una vida entera. Pero hay madres para quienes ningún homenaje alcanza. Y no hablo de cualquier madre: hablo de aquellas a quienes el destino dejó solas frente a la crianza de uno o varios hijos.
Probablemente sonrían ese día. Se arreglen. Disimulen el cansancio. Pero solo ellas saben lo que significa cargar la vida entera sobre los hombros, tomar decisiones sin respaldo, criar con miedo, con dudas y aun así seguir adelante. Porque el destino a veces no pregunta: simplemente empuja. Y ellas tuvieron que aceptar, resistir y continuar.
Sí, celebran nuestros logros, lloran nuestros avances y se emocionan con nuestras victorias, pero nadie conoce realmente el precio de todo eso. Solo ellas saben cuánto costó soportarnos solas, sin la ayuda de la otra parte. Y entonces uno se pregunta: ¿existe un rol comparable al de una madre? Quizás sí: el de otra madre. La vecina, la amiga, la mujer de otro distrito, de otra ciudad o de otra provincia que también aprendió a caminar con una mochila demasiado pesada para una sola espalda.
Conozco demasiados casos. Ya no me alcanzan los dedos para nombrarlos. Tengo amigas que han llorado en silencio y aun así se levantan cada mañana como si nada. Mujeres que quisieran ponerle pausa a la vida aunque sea unos días, irse lejos del ruido, del cansancio, de nosotros. Porque también nosotros fuimos problema, rebeldía, noches sin dormir, comisarías, preocupaciones y heridas. Y aun así estuvieron ahí. Siempre.
¿Cómo hace una madre para soportar hijos tan difíciles como nosotros? No lo sé. A veces fuimos una carga, una piedra en el camino, incluso una prueba dolorosa. Y, sin embargo, ellas siguieron apostando por nosotros cuando ni nosotros mismos lo hacíamos.
Por eso este texto es para ellas: para mi madre, mi hermana, mis primas, mis amigas; para todas esas mujeres que no sé de dónde sacan fuerzas para seguir sosteniendo el mundo. Para esas madres que, como la mía, tuvieron las energías para aconsejar, cuidar y soportar.
Qué salvaje es ser madre.
Yo no podría.
¡Feliz día de la madre para todas!
Richard Gallango