04/05/2026
La tatarabuela del Rey David
¿Alguna vez te has puesto a pensar en los secretos que esconden los árboles genealógicos? A veces, las ramas más inesperadas son las que sostienen los frutos más grandes. Hoy te quiero contar sobre Rahab, una mujer que rompió todos los moldes.
Hay algo que no sabías: Rahab no era una princesa ni una he***na famosa en su ciudad, Jericó. De hecho, tenía el pasado más difícil que te puedas imaginar y vivía en un muro, literalmente en el borde de la sociedad. Pero aquí es donde esto se pone interesante.
Cuando todos tenían miedo, ella tuvo valentía. Decidió confiar en algo más grande que las paredes que la rodeaban. Ayudó a unos mensajeros, colgó un cordón rojo en su ventana como señal de esperanza y, en ese momento, su vida cambió para siempre.
Lo más asombroso
Lo que me encanta de su historia es que Dios no miró lo que ella había hecho antes, sino en quién se podía convertir. Rahab pasó de ser una desconocida en una ciudad olvidada a ser:
La mujer que salvó a su familia.
La esposa de un príncipe de Israel.
La tatarabuela del famoso Rey David.
Es increíble pensar que, sin la fe de esta mujer "imperfecta", la historia del rey más grande de la Biblia —y la del propio Jesús— no sería la misma. Nos enseña que tu punto de partida no define tu meta. No importa de dónde vengas o qué errores hayas cometido; siempre hay espacio para empezar de nuevo y ser parte de algo extraordinario.