01/05/2026
- Viernes 01 de mayo del 2026
📖 EVANGELIO DEL DIA.
Lectura del Santo Evangelio según San Juan 14, 1-6
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus Discípulos: "No pierdan la paz. Si creen en Dios, crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones. Si no fuera así, yo se lo habría dicho a ustedes, porque voy a prepararles un lugar. Cuando me vaya y les prepare un sitio, volveré y los llevaré conmigo, para que donde yo esté, estén también ustedes. Y ya saben el camino para llegar al lugar a donde voy".
Entonces Tomás le dijo: "Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo podemos saber el camino?" Jesús le respondió: "Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie va al Padre, sino por mí".
Palabra del Señor.
EvDH:”Jesús dijo a sus discípulos:
"No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí.
En la Casa de mi Padre hay muchas habitaciones; si no fuera así, se lo habría dicho a ustedes. Yo voy a prepararles un lugar.
Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar, volveré otra vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde yo esté, estén también ustedes.”
Una de las más pintorescas y felices actividades que viven los padres de familia que tienen a sus hijos lejos, sea por estudio, por trabajo o por cambio de ciudad, por la familia etc. Es el momento en que, aunque sea por una breve visita, la hija o el hijo vuelven para estar en casa de nuevo, sean vacaciones o fiestas, el hecho es que se vive el regalo de recibirla(o) en casa. Y el cariño vivo y demostrado de la familia, de sus padres, es decorar la casa, preparar su cuarto, cocinar su plato favorito, en invitar a familiares y amigos que complementan el regalo de su regreso.
Si este ejemplo ya da para decir y describir mucho, ¿¡Cómo será cuando lleguemos a la Casa del Padre?!
Nos queda claro que el concepto de casa y de habitación de las que habla Jesús están muy lejos de nuestro mejor concepto de hotel o del Airbnb más acogedor o lujoso que se conozca.
Ciertamente el tiempo se rinde frente a La Eternidad,
y cuando Jesús dice “Voy a prepararles un lugar” y agrega “Cuando les haya preparado un lugar volveré”; en términos humanos (que Jesús conoce perfectamente al Ser y hacerse uno de nosotros) Él lleva unos Dos Mil Años preparándonos ese lugar, lo que nos hace dejar toda imaginación posible de cómo será en Sus Manos. Al final no es solo partir, es mudanza, es cambio de domicilio.
Mientras tanto, no menos importante, somos nosotros los que recibimos en nuestra vida al Amor, nos toca ser morada del Amor, con la asistencia del Espíritu Santo recibir al Padre y al Hijo para que habiten en nosotros: “Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él.” Juan 14,23
Pedimos al Espíritu Santo que nos ayude a ser Morada del Amor y que nos prepare para llegar a la Casa del Padre. Que nos calme, y en la paz que supera todo lo que podemos pensar, todo lo que se pueda entender, nos ayude a creer en Jesús y en Nuestro Padre.