15/10/2025
Día Sexto: María, Madre Nuestra
Textos Bíblico-Litúrgicos:
Hech. 1, 12-14 (Pentecostés)
Jn. 19, 25-27 (Cristo nos da a su Madre)
De pie, valiente y adolorida, aparece María en el cuadro del Señor de los Milagros.
Ella es el gran regalo que Jesús nos entrega en el último momento, cuando lo estábamos despojando de todo.
El Redentor, mirando desde la cruz, no tiene nada más que ofrecer, pero aún le queda su Madre, y nos la entrega como un don de amor:
“Mujer, ahí tienes a tu hijo”, dice a María;
y luego al discípulo amado, y a todos nosotros:
“Ahí tienes a tu Madre.”
Desde ese instante, María es Madre nuestra, Madre de nuestras almas.
A ella podemos acudir en medio del dolor, de las pruebas o del pecado, y decirle con confianza:
Madre, ayúdame.
La Iglesia nos enseña que María cooperó en la Redención al dar al mundo el Cuerpo de Cristo, al alimentarlo, cuidarlo y ofrecerlo al Padre.
Por eso, es Madre espiritual de todos los creyentes.
¿Qué cristiano no ha repetido alguna vez en su vida el ruego lleno de amor:
“Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, ahora y en la hora de nuestra muerte”?
Sin embargo, muchas veces la invocamos con los labios, pero la entristecemos con nuestras obras, alejándonos de Dios y del prójimo.
María sigue mirando con ternura a un mundo donde aún hay millones de hijos que no conocen a Cristo ni la reconocen como Madre.
Tenemos entonces una doble misión que cumplir: amar a la Virgen con sincero amor filial y darla a conocer para que muchos más puedan llamarla también: ¡Madre!
Ella, con su ternura y guía, nos llevará siempre a Jesús.