UN CRISTO QUE SANGRA Y SUDA
Un hecho sobrenatural se ha producido en la década del 80 del siglo pasado en la pequeña iglesia del poblado de Ayancocha, cuando el Cristo crucificado que se encuentra en el altillo del Templo sangró en tres oportunidades y en fechas distintas, además que transpiró una vez delante del párroco de Ambo. Fue un 18 de febrero de 1986 aproximadamente a las tres de la tarde
cuando los feligreses oraban en la Iglesia de Ayancocha se percataron que algo raro sucedía en la antigua imagen del Cristo Crucificado. El Cristo de aproximadamente 1.20 metros de altura sangraba por la fosa nasal izquierda, los fieles sorprendidos por tan raro hecho se aproximaron sorprendidos a la antigua imagen y constataron que efectivamente era verdad lo que sus ojos podían ver e inmediatamente tomaron muestra de la misma como testimonio de este hecho milagroso la misma que volvería a repetirse hasta en dos oportunidades más. Posteriormente estas muestras fueron llevadas hacia la ciudad de Ambo para realizarse los análisis respectivos y determinar si efectivamente se trataba de sangre humana o no, en donde por falta de capacidad del laboratorio no pudo establecerse a ciencia cierta de que se trataba. Pero el hecho volvió nuevamente a repetirse el 4 de marzo ante la presencia en esta vez del párroco de Ambo Jaime Wellenzohn y de algunos devotos que rezaban frente a la imagen pero en esta vez se presentó con sudoración y flujos finos y pequeños de sangre por la misma fosa de la primera oportunidad. La devoción y la fe dejo atónitos y perplejos a todos quienes presenciaban este hecho por decirlo milagroso, entre cuyos presentes se encontraba anecdóticamente un creyente evangélico quien dijo: “que el hecho era real y sobrenatural”. El sacerdote se mostró emocionado y regocijado por lo que sucedía, la sangre que manaba de la nariz del Cristo de Ayancocha le ingresaba por la boca y llegaba inclusive a gotear en el pecho. Simultáneamente transpiraba por todo su rostro, el párroco se preocupaba en secarle el sudor. Este alcanzaría a recoger un poco de sangre que más tarde lo llevó a Lima para su análisis respectivo en donde aseguraron que efectivamente se trataba de sangre humana. Más tarde nuevamente la imagen sangró pero esta vez ante la sola presencia de la devota Dora Miraval de Arrese quien por coincidencia había presenciado las otras dos anteriores sangrías, quien señala que cuando se encontraba orando a las seis de la mañana del viernes 14 de marzo se percató nuevamente que la sangre fluía de la nariz del Cristo. Ella entonces intensificó sus rezos y narra que tuvo una experiencia divina así: un halo intenso de luz y de color celeste se le presentó, y pudo escuchar interior y claramente una voz potente que le decía: “Yo soy la luz del mundo, el que viene a mi no anduviera en tinieblas, palabras que ahora han quedado grabadas en un pequeño cuadro al lado de la imagen. La señora Dora Miraval impresionada por esta experiencia trató de salir del Templo, sus piernas no le respondían, ella sentía que un dolor estremecía las entrañas y cayó desmayada. Percatada de estos hechos fue auxiliada por una vecina suya, noticia que corrió por todo el pueblo de este nuevo hecho milagroso que por cierto estremeció a la población amigo. Al respecto de esta imagen señalan los lugareños que fue traída de España en 1536 aproximadamente y que permanece en el Templo de este pueblo desde su llegada y que en otrora los fieles lo conocían como “EL CRISTO OLVIDADO”. El Cristo de ayancocha recibe anualmente recibe la visita de miles de peregrinos que acuden a testimoniarle su fe mediante y oraciones plegarias.