02/09/2026
¿Y si cada vez que abrimos una llave recordáramos que estamos recibiendo un regalo de Dios?
Hoy comenzamos la Estación de la Creación 2026, un tiempo para detenernos, mirar nuestra casa común y preguntarnos qué estamos haciendo con aquello que Dios ha puesto en nuestras manos.
En este contexto, el Obispo Ramón Ovalle, Primado de la Iglesia Anglicana de la Región Central de América (IARCA), nos comparte una Carta Pastoral con un llamado que toca algo tan cotidiano como profundo:
AGUA VIVA
Un don de Dios.
Un derecho humano.
Una responsabilidad de todas y todos.
La carta nos recuerda algo que quizá sabemos, pero que necesitamos volver a escuchar:
El agua es vida.
Está presente desde el comienzo de la creación. Está en la historia de liberación del pueblo de Dios. Está en el Bautismo de Jesús. Y está también en las palabras de Cristo cuando ofrece el agua que se convierte en fuente de vida eterna.
Pero hay una pregunta que no podemos ignorar:
¿Cómo podemos agradecer a Dios por el don del agua mientras tantas personas todavía luchan por tener acceso a ella?
Porque el problema del agua no es solamente ambiental.
Es también un problema de justicia, dignidad, salud, pobreza y desigualdad. En nuestra propia región hay comunidades que enfrentan escasez, contaminación de sus fuentes, deterioro de bosques y cuencas y los efectos de un clima cada vez más extremo.
Por eso esta carta no pretende quedarse en palabras bonitas.
Nos invita a orar, aprender, enseñar y actuar.
A cuidar el agua en nuestras casas.
A enseñar a nuestros niños, niñas y jóvenes que cada gota importa.
A cuidar los ríos, lagos, nacimientos, bosques y cuencas que sostienen nuestras comunidades.
A acompañar a quienes viven con mayor vulnerabilidad.
Y también a levantar nuestra voz cuando sea necesario defender la vida y el derecho de todas las personas a un acceso digno al agua.
Esta invitación forma parte de nuestra propia identidad como Iglesia.
La Quinta Marca de la Misión nos llama a salvaguardar la integridad de la creación y a mantener y renovar la vida de la Tierra. No como una idea bonita, sino como parte de nuestro discipulado.
Cuidar la creación también es una manera de amar al prójimo.
Y quizá ahí está uno de los desafíos más hermosos de esta Estación de la Creación:
Que nuestra fe no se quede solamente dentro de nuestros templos.
Que llegue a nuestras casas.
A nuestras parroquias.
A nuestras escuelas.
A nuestros campamentos.
A nuestras comunidades.
A nuestras decisiones cotidianas.
Porque si Cristo nos ofrece Agua Viva, también nos llama a convertirnos en fuentes de vida y esperanza para los demás.
Esta Estación de la Creación puede ser un punto de partida.
Un momento para orar.
Para aprender.
Para cambiar hábitos.
Para cuidar.
Para servir.
Para defender.
Y para recordar que la creación no nos pertenece como dueños absolutos: Dios nos la ha confiado para que la cuidemos.
Que nuestras Iglesias sean lugares donde se enseñe a cuidar la vida.
Que nuestras comunidades aprendan a valorar cada gota.
Que nuestras voces se unan a quienes buscan justicia.
Y que nuestra fe pueda hacerse visible en la manera en que cuidamos aquello que Dios creó.
Te invitamos a leer la Carta Pastoral del Primado y a compartirla.
Si eres parte de una diócesis, parroquia, comunidad o ministerio, haz tuya esta invitación y ayúdanos a llevar este mensaje más lejos.
Que durante esta Estación de la Creación 2026 podamos pasar de la reflexión a la acción.
Porque el agua es un don de Dios.
El agua es vida.
El agua es un derecho.
Y cuidarla es responsabilidad de todas y todos.
Agua Viva.
1 de septiembre – 4 de octubre de 2026
Si desea leer la carta completa ir al siguiente enlace: https://episcopaldepanama.blogspot.com/2026/09/carta-pastoral-del-primado-de-la.html