HISTORIA DEL TEMPLO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS - ANCÓN
Desde el inicio de la construcción del canal, las políticas estadounidenses de la Administración canalera, promovieron e incentivaron el trabajo de la Iglesia. La Comisión del Canal, en octubre de 1905, decidió oficialmente que las actividades religiosas debían existir en la zona, para preservar y nutrir el espíritu de buena voluntad, orden y
disciplina entre los trabajadores canaleros y en los barrios donde residían. A principios de 1907 se terminó el primero de varios edificios comisionados a la iglesia, la Capilla del Sagrado Corazón de Jesús, en tierras del Hospital Ancón, en la Calle Gorgas frente al Cerro Ancón. La capilla de madera se ubicaba a la izquierda, justo después de la intersección de las calles Gorgas y Herrick, que actualmente es un área de estacionamiento de lo que es hoy el antiguo hospital Gorgas, hacia la esquina noreste. El primer Párroco fue el Rev. Daniel Quijano, capellán residente del Hospital Ancón. El Padre Quijano fue contratado en uno de los organismos de capellanes mantenidos por la Comisión del Canal para predicar a la población canalera. Como tal, fue oficial del hospital bajo la autoridad del Superintendente, por lo que la Comisión del Canal suministraba su salario y alojamiento adyacente a la capilla. Al principio la Capilla del Sagrado Corazón era una estructura pequeña de madera, con techo de metal y levantada del suelo. Fue construida para sentar unas 150 personas, sin embargo la asistencia promedio a las misas de domingo de 6:00 y 9:00 no era mayor a 80 feligreses. La congregación era en su mayoría transeúntes, con muy pocos niños, y en los primeros días no había escuela dominical. Se desconoce cuándo la Comisión del Canal cesó de ser dueña de la capilla, ni tampoco se sabe quién reemplazó al Padre Quijano. Se tiene conocimiento que durante la etapa de la construcción, el Obispo Guillermo Rojas y Arrieta C.M. invitó a los padres Vicentinos de Filadelfia a Panamá para hacerse cargo de los intereses espirituales de los trabajadores católicos del canal, de habla inglesa. En la última década de existencia de la vieja capilla, los siguientes párrocos vivieron en la residencia:
Rev. Vincent Swords (1942)
Rev. Bart O´Mally (1943)
Rev. Leo Murray (1944-1946)
Rev. John Hild (1946)
Rev. Joseph McNichol (1947)
Rev. Michel Wye (1947-1949)
EL NUEVO TEMPLO AL SAGRADO CORAZÓN
En Septiembre de 1947 se recibió la noticia que la vieja capilla debía ser removida de las tierras del hospital en un término de noventa días. Un nuevo sitio se escogió, abajo del cerro en el Boulevard Ancón, donde la calle Chame entra al Boulevard. La nueva estructura de concreto fue diseñada por el arquitecto S. Martin Ives y construida por Louis Martinez de Panamá. Los vitrales fueron pedidos a Italia para adornar las ventanas. Los carpinteros de la Misión de St. Mary en Balboa hicieron el altar tallado en caoba. Un salón parroquial detrás de la iglesia fue actualizaco con un pasillo bajo techo que conectaba con la iglesia. El presupuesto original para el nuevo edificio fue de $30,000. Al final el costo total fue de $62,000. En la tarde del sábado 24 de septiembre de 1949, a las 4:30 p.m. la nueva capilla fue formalmente dedicada y bendecida por el Arzobispo, Su Excelencia Francis Beckmann, C.M. Seguidamente se realizó una recepción en el salón parroquial. Al día siguiente, una Misa Solemne especial fue celebrada por el Arzobispo Beckmann y participaron el Reverendo Raymond Machete, el Rev. Storms (Párroco de St. Mary´s Mission) y el Rev. Robert Clifford. El Delegado Apostólico, Arzobispo Paul Bernier predicó el sermón y el Rev. Michael Joseph Wye fue el Maestro de Ceremonia. En la iglesia se honró al Rev. Leo Murray, cuyo servicio como párroco del Sagrado Corazón llegó a un trágico fin en junio de 1946, cuando durante un paseo de monaguillos en playa gorgona, uno de los monaguillos llamado Dick Barr se estaba ahogando y otro sacerdote, Rev. James McAvoy que lo había ido a rescatar también se ahogaba, entonces el Padre Murray buceó en las aguas turbulentas y salvó tanto al monaguillo como al Padre McAvoy, pero el Padre Murray no pudo con la fuerza de la turbulencia y el cansancio, no pudo llegar a la orilla. Por su generoso acto heróico, la iglesia le honró en la dedicación del nuevo templo.