23/03/2017
Comentarios sobre el evangelio de hoy por el P. Sergio Hernández Ochomogo, autor de los Comentarios al Diario Espiritual Llama de Amor
Hermanos el evangelio de hoy nos muestra a nuestro señor Jesucristo que ordena y manda, a un demonio, salir de un joven. “En aquel tiempo, estaba Jesús echando un demonio mudo. Sucedió que, apenas salió el demonio, empezó a hablar el mudo…” (san Lucas, 11,14-23). Nos encontramos con la realidad de este mundo espiritual. Los espíritus inmundos son seres inteligentes, razonan, ven, hablan pero solamente que nosotros no los vemos.
En el evangelio se muestra la clase de espíritu que afectaba al joven, un espíritu mudo y sordo. Jesús también hubiese podido referirse a una lista inmensa de demonios o espíritus malignos que nos afectan: angustia, tristeza, dolor, desesperación, miedo, ira, violencia, rencor, robo, ateísmo, muerte, lujuria, pornografía, suicidio, etc. etc. etc.
En esta ocasión solamente vemos un demonio mudo y un demonio sordo. Estos espíritus actúan para que la persona no pueda hablar o no pueda expresarse de forma correcta. Era un demonio sordo y mudo, no por que la persona tenía algún afectación física, sino por que el demonio le impedía oír y hablar. Estos demonios le impedían oír y proclamar la palabra de Dios.
El demonio ataca nuestra mente, la inteligencia
Hay demonios que afectan nuestra inteligencia. Para hablar cada uno de nosotros necesitamos pensar y sentir. Estos seres inteligente nos atacan con el objetivo de separarnos de nuestro Padre Celestial. Quieren que nuestro corazón se aparte de nuestros hermanos en la fe.
Encontramos el caso de niños que no pueden estudiar por que están afectados por demonios de la inteligencia y de la memoria. Tenemos jóvenes que les cuesta leer la palabra de Dios, sienten rechazo a la oración, a los sacramentos, que dicen odiar el nombre de Jesús. Y al orar por sanación encontramos demonios y seres que afectan la inteligencia y el corazón para que no puedan aceptar y comprender la palabra de Dios. Es decir que atacan los oídos, la boca, la inteligencia para que no puedan proclamar la palabra pero también para que no puedan experimentar o entender la fe.
Los Medios para liberarnos de la acción diabólica
Les hablo de esto a los papás, las mamás, los niños y jóvenes para abrir los ojos. Por que si no sabemos que existen los espíritus malignos y que actúan de varias maneras no vamos a tomar los medios para liberarnos de la acción diabólica. ¿Y cómo es que actúan los espíritus inmundos? El demonio de ira produce ira en el corazón. La mentira nos impulsa a mentir a cada momento. Violencia nos impulsa al pleito al conflicto. Adulterio y morbosidad nos impulsa a buscar el placer del cuerpo con obsesión etc. etc.
La vida del Cristiano es un combate espiritual
La vida del cristiano es como la de un chofer de automóvil que va por la carretera. Este chofer mira a una bicicleta muy cerca y frena. Más adelante detecta un tranque en la carretera y cambia de carril para evitar el obstáculo. El chofer tiene que discernir y cambiar el curso según los obstáculos. Pero si el chofer no reflexiona, no es capaz de ver y tomar una buena decisión entonces llega el desastre y puede chocar. Si nosotros no estudiamos nuestro corazón no vemos los sentimientos de odio, rechazo, rencor. Si nosotros no hacemos un alto y decimos “en mi corazón no está actuando el Espíritu Santo” vamos por la vida como rehenes y víctimas del maligno.
Así podemos enfrentar al demonio
Santiago en su carta nos dice “enfrenten al demonio y este huirá”. Si no le ordenamos al demonio salir, los espíritus inmundos se adueñan de nuestros pensamientos, sentimientos, acciones. ¿Cómo podemos enfrentar al demonio? hay varias maneras de hacerlo.
1. El Sacramento de la Reconciliación
Para fortificar nuestra alma y librarnos del pecado que es la consecuencia de la tentación . Cuando nos confesamos con frecuencia nuestra alma se fortalece, la tentación se quebranta. La confesión es la preparación a la comunión.
2. La Comunión
Es el sacramento por excelencia, pues es Cristo que nos habita. Al procurar una vida en comunión con el cuerpo y la sangre de nuestro Señor, estamos protegidos del maligno. Recibimos al Espíritu Santo que nos fortalece para enfrentar las pruebas y tentaciones.
3. La Oración
Orar significa dialogar con Dios Trino. Le abrimos y ofrecemos el corazón, con sus luces y debilidades. Y recibimos entonces las gracias, los auxilios para vencer al demonio. Cuando rezamos el Padre Nuestro, le pedimos que nos libere de las tentaciones y del maligno. Y recibimos del Padre la fuerza para vencer. Una persona que ora está defendida por Dios. Es importante saber que el demonio se presenta “muy fuerte” pero la realidad es que es débil y cobarde ante el nombre de Dios.
4. La Palabra de Dios
Cuando Jesús va al desierto el demonio va a tentarlo. “haz que estas piedras se conviertan en Pan.” Y el Señor responde con la Palabra de Dios “no solo de pan vive el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Al conocer la la Palabra podemos responder al demonio y vencerlo.
Al sentir la tentación de ira y violencia. Recordamos que Jesús dice “aprendan de mí que Soy manso y humilde de Corazón”. Al traer este pasaje al corazón el demonio se va debilitando y retrocediendo.
5. Las Jaculatorias (lanzas)
Son oraciones cortas pero muy poderosas y prácticas para enfrentar los momentos de tentación. Entre las más populares tenemos “Sagrado Corazón de Jesús en Tí confío”. Cuando usamos las jaculatorios el demonio tiembla y retrocede.
De la Llama de Amor del Inmaculado Corazón de María recibimos la jaculatoria: “derrama el efecto de Gracia de Tu Llama de Amor sobre toda la humanidad”. Esta jaculatoria tiene el poder de cegar al demonio, es decir de obtener la victoria ante el acusador.
6. El Ayuno
Jesús nos dice que hay demonios que solamente salen con oración y ayuno. El ayuno es un sacrificio a Dios al privarnos de alimentos. Al mismo tiempo funciona como penitencia y reparación por nuestros propios pecados y los pecados de los demás. Junto a la oración son instrumentos potentes para vencer al demonio.
7. El Santo Rosario
Después de los sacramentos, el Santo Rosario es el instrumento más poderoso y eficaz para enfrentarnos al demonio. Al practicar la oración del Rosario, incluyendo la jaculatoria de la Llama de Amor, el demonio se va debilitando hasta que llega un momento que sale y huye despavorido.
Debemos pues frecuentar los medios de santificación e iniciar el combate en nuestro corazón y al interior de nuestras familias. ¿Y cómo identificamos que somos afectados y heridos por el demonio? podemos iniciar por ver los “frutos” de nuestro diario vivir: si en nuestra familia está presente la ira, la violencia, la división, los gritos, el chisme, el rencor, falta de fe, entonces allí está la presencia de espíritus inmundos actuando. ¿Cuantas familias viven verdaderos in****nos? Debemos despertar a esta realidad que está hiriendo y destruyendo a familias enteras por muchas generaciones.
Hay mucha gente que se deja llevar por la creencia del poder de brujos, santeros, hechiceros, “entierros mágicos”, esoterismo y no saben que están abriendo y “cediendo derechos” al demonio y sus espíritus inmundos. ¿Cuantas familias que dicen ser católicas colocan en sus casas objetos para “atraer la fortuna” negando la presencia y el derecho de Dios de ser el centro de la vida familiar. Cuando nos dejamos llevar por estas ideas caemos y el demonio nos afecta nos hiere de muerte.
La gran enseñanza de hoy es que Jesús es el que ordena que el demonio salga, es Jesucristo quien ciega al demonio. Es decir que es por los méritos de nuestro Señor que obtenemos la victoria sobre la tentación y sobre las obras del maligno. Es nuestro deber y el deber de nuestras familias imitarlo.
*Reflexión por el Presbítero Sergio Hernández Ochomogo
23 Marzo 2017, Granada, Nicaragua.