Comisión Diocesana de Justicia y Paz David-Chiriquí

Comisión Diocesana de Justicia y Paz David-Chiriquí La Comisión Diocesana de Justicia y Paz, es un grupo de laicos y religiosos que buscan vivir el Eva

Organismo de la Iglesia Panameña reconocida por su compromiso en la defensa de la paz los derechos y la dignidad del ser humano.

Comunicado de la Conferencia Episcopal Panameña, Enero 8, 2026.
09/01/2026

Comunicado de la Conferencia Episcopal Panameña, Enero 8, 2026.

23/11/2025
La Exhortación Apostólica "Dilexi te" del Papa León XIV, primera carta dirigida al Pueblo de Dios se centra en la conexi...
21/10/2025

La Exhortación Apostólica "Dilexi te" del Papa León XIV, primera carta dirigida al Pueblo de Dios se centra en la conexión intrínseca entre el amor a Cristo y la atención a los pobres, defendiendo la opción preferencial por ellos como el núcleo de la misión eclesial y un camino de santificación.
A continuación, se presentan 20 frases más relevantes que contiene el documento:
1. Jesús se identifica «con los más pequeños de la sociedad» y cómo con su amor, entregado hasta el final, muestra la dignidad de cada ser humano, sobre todo cuando es «más débil, miserable y sufriente».
2. No estamos en el horizonte de la beneficencia, sino de la Revelación; el contacto con quien no tiene poder ni grandeza es un modo fundamental de encuentro con el Señor de la historia.
3. El afecto por el Señor se une al afecto por los pobres.
4. Contemplar el amor de Cristo «nos ayuda a prestar más atención al sufrimiento y a las carencias de los demás, nos hace fuertes para participar en su obra de liberación, como instrumentos para la difusión de su amor».
5. Se comprende bien, entonces, por qué se puede hablar también teológicamente de una opción preferencial de Dios por los pobres.
6. Estoy convencido de que la opción preferencial por los pobres genera una renovación extraordinaria tanto en la Iglesia como en la sociedad.
7. Hay que decir sin vueltas que existe un vínculo inseparable entre nuestra fe y los pobres.
8. La Iglesia, si quiere ser de Cristo, debe ser la Iglesia de las Bienaventuranzas, una Iglesia que hace espacio a los pequeños y camina pobre con los pobres, un lugar en el que los pobres tienen un sitio privilegiado.
9. La caridad hacia los necesitados no se entendía como una simple virtud moral, sino como expresión concreta de la fe en el Verbo encarnado.
10. El amor al prójimo representa la prueba tangible de la autenticidad del amor a Dios.
11. Cuando al diácono San Lorenzo le preguntaron por los tesoros de la Iglesia, él mostró a los pobres, diciendo: «Estos son los tesoros de la Iglesia».
12. San Juan Crisóstomo afirmaba que «No dar a los pobres es robarles, es defraudarles la vida, porque lo que poseemos les pertenece».
13. La vida monástica, cuando es fiel a su vocación original, muestra que la Iglesia solo será plenamente esposa del Señor cuando sea también hermana de los pobres.
14. La caridad cristiana, cuando se encarna, se convierte en liberadora.
15. El compromiso en favor de los pobres y con el fin de remover las causas sociales y estructurales de la pobreza, aun siendo importante en los últimos decenios, sigue siendo insuficiente.
16. La falta de equidad «es raíz de los males sociales».
17. Dios ha destinado la tierra y cuanto ella contiene para uso de todos los hombres y pueblos.
18. La dignidad de cada persona humana debe ser respetada ahora, no mañana.
19. La realidad es que los pobres para los cristianos no son una categoría sociológica, sino la misma carne de Cristo.
20. El amor cristiano supera cualquier barrera, acerca a los lejanos, reúne a los extraños, familiariza a los enemigos, atraviesa abismos humanamente insuperables, penetra en los rincones más ocultos de la sociedad.

02/07/2025

Un llamado a la justicia y la dignidad:
La Confraternidad Indígena Vicentina se solidariza con los pueblos indígenas de Panamá

"El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar la Buena Nueva a los pobres. Me ha enviado a proclamar la libertad a los cautivos y la vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos." (Lucas 4:18)

A todas las personas de buena voluntad y a las autoridades de la República de Panamá:

Nosotros, la Confraternidad Indígena Vicentina, observamos con profundo dolor y grave preocupación la escalada de actos de opresión y violencia contra nuestros hermanos y hermanas indígenas en toda la nación.

En los últimos meses, particularmente durante los meses de mayo y junio del presente año, hemos sido testigos de un preocupante patrón de represión que atenta gravemente contra los derechos humanos fundamentales y la dignidad inherente de las comunidades Ngäbe, Buglé, Guna, Emberá, Wounaan y otras comunidades indígenas. Los informes de fuentes fidedignas, incluidas organizaciones de derechos humanos y testimonios directos de las comunidades afectadas, dibujan un panorama desolador de una situación que exige atención e intervención urgentes.

Estamos profundamente preocupados por:

Uso excesivo de la fuerza y militarización: Condenamos el uso desproporcionado y a menudo brutal de la fuerza por parte de los organismos de seguridad del Estado, incluida la Policía Nacional y el Senafront, contra manifestantes pacíficos y comunidades indígenas. El despliegue de gases lacrimógenos dentro de viviendas, escuelas e incluso iglesias, el uso de perdigones, palizas y detenciones arbitrarias, como se ha documentado en zonas como la Comarca Ngäbe-Buglé (Ojo de Agua, El Piro Trinidad, Viguí, Tolé, El Prado, San Félix, Horconcito) y la provincia de Darién (Arimae), son inaceptables y constituyen graves violaciones de los derechos humanos. La declaración de la “Operación Omega” y la suspensión de los derechos constitucionales en Bocas del Toro, donde la población es mayoritariamente indígena, es motivo de grave preocupación. La restricción de derechos como la libertad de reunión y de circulación, unida al aumento de los poderes policiales y a los informes sobre detenciones masivas y posibles violaciones de las garantías procesales, corre el riesgo de agravar las tensiones y sofocar la disidencia legítima.

Criminalización de la protesta social y el liderazgo indígena: Denunciamos los esfuerzos sistemáticos para criminalizar la protesta social legítima y perseguir a los líderes indígenas y defensores de los derechos humanos. Las detenciones ilegales, el hostigamiento y las tácticas de intimidación dirigidas a silenciar las voces de quienes defienden sus tierras ancestrales, culturas y medios de vida son una afrenta a los principios democráticos y al derecho a la libre expresión y reunión.

Desconocimiento de la Consulta Previa y los Derechos Indígenas: El continuo impulso de políticas y proyectos, como la nueva Ley 462 de seguridad social y los persistentes intentos de reactivar el proyecto minero Cobre Panamá (a pesar de su inconstitucionalidad), sin el consentimiento genuino, libre, previo e informado de las comunidades indígenas afectadas, demuestra una profunda falta de respeto por sus derechos colectivos. El propio marco jurídico panameño, así como instrumentos internacionales como la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, obligan al Estado a defender estos principios.

Impacto en las poblaciones vulnerables: Rechazamos el uso de la violencia, los saqueos y el vandalismo por parte de un grupo relativamente pequeño de manifestantes como acciones inaceptables, ya que debilitan los objetivos legítimos de la protesta pacífica e infligen daños a las comunidades humildes. La violencia y la inestabilidad impulsas por las acciones del gobierno afectan de forma desproporcionada a los más vulnerables, como mujeres, niños y ancianos, que soportan el peso del desplazamiento forzoso, la falta de acceso a servicios esenciales y el trauma psicológico de vivir bajo amenaza constante.

Afirmamos la dignidad sagrada de toda persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios. Nuestra solidaridad con las comunidades indígenas hunde sus raíces en la llamada del Evangelio a la justicia, la paz y la opción preferencial por los pobres y marginados. La verdadera estabilidad no proviene de la represión, sino de abordar las causas profundas del malestar público mediante el diálogo y el respeto de los principios democráticos.

Por lo tanto, hacemos un llamamiento urgente y ferviente al Gobierno de Panamá:
• Cese inmediatamente toda forma de represión y uso excesivo de la fuerza contra las comunidades indígenas y manifestantes pacíficos.
• Libere a todos los líderes y activistas indígenas detenidos arbitrariamente y garantice el debido proceso a todos los ciudadanos.
• Inicie un diálogo genuino y respetuoso con las autoridades y organizaciones indígenas, garantizando su participación plena y efectiva en las decisiones que afectan a sus territorios y sus vidas.
• Respete y hacer cumplir los marcos jurídicos nacionales e internacionales que protegen los derechos de los indígenas, incluido el derecho al consentimiento libre, previo e informado.
• Investigue exhaustiva e imparcialmente todos los abusos denunciados y exigir responsabilidades a sus autores.
• De prioridad al bienestar y al desarrollo integral de los pueblos indígenas, respetando sus culturas, tradiciones y tierras ancestrales únicas.

Llamamos a todos los hombres y mujeres de fe, y en particular a los miembros de la Familia Vicentina, a solidarizarse con nuestros hermanos y hermanas indígenas, a orar por la justicia y la paz, y a abogar por el respeto de la dignidad humana y los derechos de todos. Que el Señor nos guíe hacia un camino de verdadera reconciliación, justicia y convivencia armónica.

30 de junio de 2025

Confraternidad Indígena Vicentina

23/06/2025

Obispos latinoamericanos se solidarizan con el pueblo panameño.

La Iglesia latinoamericana está llamada a ser puente, a escuchar el clamor de los más vulnerables y a caminar junto a ellos en su legítima defensa de la vida, la tierra y los derechos humanos.

Nosotras y nosotros, miembros de la Red Iglesias y Minería, los Misioneros Claretianos de América, las Comunidades Eclesiales de Base del Continente y obispos de distintos países de América Latina, alzamos nuestra voz con firmeza y esperanza ante los dolorosos acontecimientos que atraviesa el querido pueblo de Panamá, en particular las comunidades indígenas del Darién y de otras regiones del país.
Lo hacemos movidos por el Evangelio de la justicia y la dignidad, porque el sufrimiento de los pueblos no nos es ajeno. Hoy, más que nunca, la Iglesia latinoamericana está llamada a ser puente, a escuchar el clamor de los más vulnerables y a caminar junto a ellos en su legítima defensa de la vida, la tierra y los derechos humanos.

Nos duele profundamente la sangre inocente derramada, el sufrimiento de las familias desplazadas, las casas quemadas, los niños y niñas heridos, los líderes detenidos. Ante estas heridas, como Iglesia profética, no podemos guardar silencio.

Por ello, sostenidos en la esperanza del Evangelio, alzamos nuestra voz profética para denunciar la excesiva violencia ejercida por el Estado contra hermanas y hermanos que, de forma pacífica y legítima, han salido a las calles para defender la vida, el agua, el territorio y la dignidad del pueblo.

Nos unimos al rechazo del pueblo panameño a todo intento de reactivar leyes mineras ya derogadas, de imponer reformas que vulneran derechos sociales sin diálogo ni participación, y de entregar la soberanía nacional a fuerzas extranjeras.

Invocamos el espíritu de reconciliación y diálogo genuino, fundado en la verdad y la justicia, para que escuche el clamor del pueblo, cese toda violencia estatal y se respete los derechos humanos. Panamá necesita volver a ser tierra de paz y esperanza para todos, especialmente para los más vulnerables.

Expresamos nuestra más fraterna cercanía al pueblo panameño que resiste con esperanza, y abrazamos con reverencia a las comunidades indígenas, custodias de la Casa Común, perseguidas por cuidar y defender lo que es de todos.

Nos unimos en oración, pero también en compromiso. Que la justicia y la paz se abracen en la tierra panameña. «Dichosos los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios» (Mt 5,9).

06 de junio de 2025

Red Iglesias y Minería / Misioneros Claretianos de América / Equipo CMF ONU Comisión de Ecología Integral y Minería de la CNBB / Comunidades Eclesiales de Base del Continente

Obispos firmantes de América Latina:

+ Cardenal Alvaro Ramazzini, Huehuetenango, Guatemala

+ Bernabé Sagastume, San Marcos, Guatemala

+ Luiz Fernando Lisboa, CP, Cachoeiro de Itapemirim, Brasil

+ Luis Infanti De la Mora, Aysen, Chile

+ Noel Londoño, Jericó, Colombia

+ Jenry Orlando Ruiz Mora, Trujillo, Honduras

+ Cristóbal Mejía Corral, Chulucanas, Perú

+ Vicente de Paula Ferreira, Livramento de Nossa Senhora, Bahia, Brasil

+ Geovanni Paz Hurtado, Latacunga, Ecuador

09/06/2025
Gustavo Gutiérrez y el Papa León XIV (Robert Prevost): Una Conexión Forjada en PerúEl teólogo peruano Gustavo Gutiérrez,...
16/05/2025

Gustavo Gutiérrez y el Papa León XIV (Robert Prevost): Una Conexión Forjada en Perú
El teólogo peruano Gustavo Gutiérrez, reconocido como el fundador de la Teología de la Liberación, y el recientemente electo Papa León XIV, Cardenal Robert Francis Prevost, comparten una conexión significativa arraigada en el tiempo que este último pasó en Perú.
Gustavo Gutiérrez Merino (1928-2024) fue una figura trascendental en la teología del siglo XX. Su obra principal, "Teología de la liberación: Perspectivas" (1971), sentó las bases de una corriente teológica que interpreta la fe cristiana a través de la lucha por la justicia y la opción preferencial por los pobres, especialmente en el contexto latinoamericano. Gutiérrez, quien falleció en octubre de 2024 a los 96 años, influyó profundamente en generaciones de teólogos, sacerdotes y laicos comprometidos con las realidades sociales.
Robert Francis Prevost Martínez, O.S.A., ahora Papa León XIV, desarrolló una parte considerable de su vida religiosa y pastoral en Perú. Antes de ser nombrado Prefecto del Dicasterio para los Obispos en 2023 y creado cardenal ese mismo año por el Papa Francisco, Prevost sirvió como misionero agustino en Perú durante casi cuatro décadas. Fue obispo de Chiclayo desde 2015 y también se desempeñó como administrador apostólico de la Diócesis del Callao. En 2015 obtuvo la nacionalidad peruana.
La Relación entre Gutiérrez y Prevost:
La conexión entre ambos se forjó durante la larga estancia de Prevost en Perú. Diversas fuentes señalan algunas coincidencias:
* Conocimiento y Aprecio Mutuo: El entonces futuro Papa León XIV conoció y apreció a Gustavo Gutiérrez. Esta relación se desarrolló en el contexto de la Iglesia peruana, donde la Teología de la Liberación ha tenido un impacto notable.
* Posible Discipulado: Algunas fuentes incluso describen a Robert Prevost como un discípulo de Gustavo Gutiérrez. Esta influencia se habría dado en el marco de la inmersión de Prevost en la realidad social y eclesial peruana.
* Contexto Compartido: Ambos compartieron un profundo vínculo con el Perú y su Iglesia. La experiencia de Prevost en el país andino, trabajando con comunidades locales y familiarizándose con sus desafíos, lo puso en contacto directo con las problemáticas que la Teología de la Liberación, impulsada por Gutiérrez, buscaba abordar desde la fe.
Es relevante destacar que Carlos Castillo Mattasoglio, Arzobispo de Lima y también considerado discípulo de Gustavo Gutiérrez, fue uno de los dos cardenales peruanos con derecho a voto en el cónclave de mayo de 2025 que, según los informes, eligió a Robert Prevost como el Papa León XIV.
La relación entre Gustavo Gutiérrez y el ahora Papa León XIV subraya una continuidad en la sensibilidad hacia las realidades sociales de América Latina dentro de la Iglesia Católica, marcada por el legado de la Teología de la Liberación y el compromiso pastoral con los más desfavorecidos.

16/05/2025
“Procurar la paz exige practicar la justicia”, afirmó el Papa León XIV este viernes ante el Cuerpo Diplomático acreditad...
16/05/2025

“Procurar la paz exige practicar la justicia”, afirmó el Papa León XIV este viernes ante el Cuerpo Diplomático acreditado en El Vaticano. Y explicó el porqué de la elección de su nombre: “pensando principalmente en León XIII, el Papa de la primera gran encíclica social, la Rerum novarum, que dio impulso al compromiso de la Iglesia para la justicia entre los pueblos”.

En el cambio de época que estamos viviendo, la Santa Sede no puede eximirse de hacer sentir su propia voz ante los numerosos desequilibrios y las injusticias que conducen, entre otras cosas, a condiciones indignas de trabajo y a sociedades cada vez más fragmentadas y conflictivas. Es necesario, además, esforzarse por remediar las desigualdades globales, que trazan surcos profundos de opulencia e indigencia entre continentes, países e, incluso, dentro de las mismas sociedades.

Tutelar la dignidad de cada persona
“Es tarea de quien tiene responsabilidad de gobierno aplicarse para construir sociedades civiles armónicas y pacíficas”, continuó el Santo Padre e indicó que esto “puede realizarse sobre todo invirtiendo en la familia, fundada sobre la unión estable entre el hombre y la mujer”. Además “nadie puede eximirse de favorecer contextos en los que se tutele la dignidad de cada persona, especialmente de aquellas más frágiles e indefensas, desde el niño por nacer hasta el anciano, desde el enfermo al desocupado, sean estos ciudadanos o inmigrantes”, señaló.

León XIV recibió esta mañana al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede y animó a los embajadores a trabajar juntos para construir un mundo ...

León XIV, su gran desafío: la desoccidentalización y despatriarcalización de la IglesiaLeonardo Boff“El Papa Francisco c...
11/05/2025

León XIV, su gran desafío: la desoccidentalización y despatriarcalización de la Iglesia
Leonardo Boff

“El Papa Francisco como jesuita tenía un raro sentido de la política y del ejercicio del poder, por el famoso “discernimiento de espíritu”, categoría central de la espiritualidad ignaciana. Supongo que él vio en el cardenal Prevost un posible sucesor suyo. No pertenecía a la vieja y ya decadente cristiandad europea, venía del Gran Sur, con la experiencia pastoral y teológica madurada en la periferia de la Iglesia, en este caso de Perú, donde con Gustavo Gutiérrez nació y se desarrolló la teología de la liberación.

Seguramente con su manera suave y su carácter dispuesto a escuchar y a dialogar, llevará adelante los desafíos asumidos y las innovaciones afrontadas por el Papa Francisco, que no es momento de enumerar.”

Confieso que me sorprendió el nombramiento del cardenal norteamericano-peruano Prevost al supremo pontificado de la Iglesia. Se debió a mi ignorancia. Después, al informarme mejor, viendo youtubes y charlas de suyas en medio del pueblo, de pie en plena inundación de una ciudad peruana, y su especial cuidado por los indígenas (la mayoría de los peruanos) me di cuenta de que él puede ser realmente garantía de la continuidad del legado del Papa Francisco. No tendrá su carisma, pero será él mismo, más contenido y tímido, pero muy coherente con sus posiciones sociales, incluidas las críticas al presidente Trump y a su vice. No sin razón el Papa Francisco lo llamó de su diócesis de pobres en Perú para una función importante en la administración del Vaticano. León XIV vivió gran parte de su vida fuera de Estados Unidos, durante muchos años como misionero y después como obispo en Perú, donde ciertamente adquirió gran experiencia de otra cultura y de la situación social pobre de la mayoría de la población. Explícitamente confesó que se identificó con aquel pueblo hasta el punto de naturalizarse peruano.

Su primera alocución al público fue en contra de mis expectativas iniciales. Fue un discurso piadoso y hecho para la Iglesia de puertas adentro. Nunca apareció la palabra pobre, y menos aún liberación, las amenazas a la vida ni el clamor ecológico. El tema fuerte fue la paz especialmente “desarmada y desarmante”, suave crítica a lo que está ocurriendo hoy día de forma dramática, como la guerra en Ucrania y el genocidio, a cielo abierto, de miles y miles de niños y de civiles en la Franja de Gaza. Parecería que todo eso no estuviera en la conciencia del nuevo Papa. Pero estimo que todo esto volverá en breve, pues tales tragedias fueron tan fuertes en los discursos del Papa Francisco, su gran amigo, que aún deben resonar en los oídos del nuevo Papa.

El Papa Francisco como jesuita tenía un raro sentido de la política y del ejercicio del poder, por el famoso “discernimiento de espíritu”, categoría central de la espiritualidad ignaciana. Supongo que él vio en el cardenal Prevost un posible sucesor suyo. No pertenecía a la vieja y ya decadente cristiandad europea, venía del Gran Sur, con la experiencia pastoral y teológica madurada en la periferia de la Iglesia, en este caso de Perú, donde con Gustavo Gutiérrez nació y se desarrolló la teología de la liberación.

Seguramente con su manera suave y su carácter dispuesto a escuchar y a dialogar, llevará adelante los desafíos asumidos y las innovaciones afrontadas por el Papa Francisco, que no es momento de enumerar.

Pero tendrá otros desafios, desde mi punto de vista nunca tomados en serio por los papas anteriores: como desoccidentalizar y despatriarcalizar a la Iglesia Católica ante la nueva fase de la humanidad. Esta se caracteriza por la planetización de la humanidad (no sólo en sentido económico, ahora perturbada por Trump), que de hecho está produciéndose a pasos cada vez más rápidos en términos políticos, sociales, tecnológicos, filosóficos y espirituales. En este proceso acelerado, la Iglesia Católica en su institucionalidad y en la forma como se estructuró jerárquicamente, aparece como una creación de Occidente. Esto es innegable. Detrás de todo está el clásico derecho romano, el poder de los emperadores con sus símbolos, ritos y forma de ejercicio del poder centralizado en una autoridad máxima, el Papa, “con poder ordinario, máximo, pleno, inmediato y universal” (canon 331), atributos que, a decir verdad, solo corresponderían a Dios. Y hay que añadir todavía su infalibilidad en asuntos de fe y moral. Más lejos no se podría llegar. El Papa Francisco conscientemente se alejó de este paradigma y empezó a inaugurar otro modelo de Iglesia, sencilla y pobre, y en salida hacia el mundo.
Eso no tiene nada que ver con el Jesús histórico, pobre, predicador de un sueño absoluto, el Reino de Dios, y severo crítico de todo poder. Pero fue lo que ocurrió: con la erosión del imperio romano, los cristianos, hechos Iglesia, con alto sentido de moralidad, asumieron la reordenación del imperio romano que atravesó siglos. Pero esto es creación de la cultura occidental. El mensaje originario de Jesús, su evangelio, no se agota ni se identifica con ese tipo de encarnación, pues el mensaje de Jesús es de apertura total a Dios como Abba (papá), ilimitada misericordia, amor incondicional hasta a los enemigos, compasión de los caídos en los caminos de la vida y la vida como servicio a los demás. El Papa actual León XIV no será inmune a este desafío. Queremos ver y apoyar su valor y fortaleza para enfrentar a los tradicionalistas y dar pasos en la dirección mencionada.

Un gran, inmenso desafío para cualquier Papa es relativizar esa forma de organizar el cristianismo para que pueda adquirir nuevos rostros en las distintas culturas humanas. El Papa Francisco dio largos pasos en esta dirección. El actual nuevo Papa dio a entender este diálogo en sus primeras palabras. Mientras no se camine firmemente en esta desoccidentalización, para muchos países el cristianismo será siempre cosa de Occidente. Fue cómplice de la colonización de África, de las Américas y de Asia y así es todavía visto por los estudiosos de los países que fueron colonizados.
Otro desafío no menor consiste en la despatriarcalización de la Iglesia. Lo he mencionado antes. En la dirección de la Iglesia sólo existen hombres y estos célibes y ordenados en el sacramento del Orden (sacerdote a Papa). El factor patriarcal es visible en la negación a las mujeres del sacramento del Orden. Ellas componen, de lejos, la mayoría de los fieles y son las madres y las hermanas de la otra mitad, de los hombres de la Iglesia y de la humanidad. Esa exclusión machista hiere el cuerpo eclesial y pone en jaque la universalidad de la Iglesia. Mientras no se abra la posibilidad a las mujeres, como ha ocurrido en casi todas las iglesias, de acceder al sacerdocio, la Iglesia muestra su arraigado patriarcalismo y su marca de un Occidente cada vez más un Accidente en la historia universal.

Junto a eso el mantenimiento obligatorio del celibato (hecho ley) hace que el carácter patriarcal todavía se radicalice más y favorezca el antifeminismo que se nota en algunos estratos de la jerarquía eclesiástica. Como es solo una ley humana e histórica, y no divina, nada obsta a que sea abolida y se permita el celibato opcional y hombres casados, ordenados sacerdotes.
Estos y muchos otros desafíos deberá afrontar el nuevo Papa, pues crece cada vez más en la conciencia de los fieles el sentido evangélico de participación (la sinodalidad) y de igualdad en dignidad y derechos de todos los seres humanos, hombres y mujeres. ¿Por qué en la Iglesia Católica debería ser diferente?.

Estas reflexiones pretenden ser un desafío permanente que debe ser enfrentado por quien ha sido escogido para el más alto servicio de animación de la fe y de dirección de los caminos de la comunidad cristiana, como es la figura del Papa. Llegará el tiempo en que la fuerza de estos cambios se hará tan exigente que ocurrirán. Entonces será una nueva primavera de la Iglesia que se volverá tanto más universal cuanto más cuestiones universales asuma y contribuya a dar respuestas humanizadoras.

Traducción de María José Gavito Milano, Londres

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