GJCC

GJCC Lo que no puedes resolver hablando, hazlo orando lo que no puedes solucionar de pie, hazlo de rodillas porque Dios hará por ti lo que tu no puedas hacer

20/01/2020

Lunes 20 de Enero de 2020

Segunda Semana del Tiempo Ordinario

Primera Lectura

La obediencia vale más que el sacrificio. El Señor te ha rechazado como rey.

Lectura del primer libro de Samuel 15, 16-23

En aquellos días, Samuel le dijo a Saúl: "Te voy a manifestar lo que el Señor me dijo hoy en la noche". Él le contestó: "¿Qué te dijo?". Samuel prosiguió: "Aunque a tus propios ojos no valías nada, ¿no llegaste acaso a ser el jefe de Israel? El Señor te ungió como rey de Israel. Él te ordenó llevar a cabo una expedición contra los amalecitas, diciéndote: 'Ve y destruye a esos pecadores. Hazles la guerra hasta acabar con todos ellos'. ¿Por qué no has obedecido la voz del Señor y te has quedado con el botín, haciendo lo que desagradaba al Señor?".

Saúl le respondió a Samuel: "No. Yo obedecí al Señor. Llevé a cabo la expedición que él me ordenó. Traje cautivo a Agag, rey de Amalec, y acabé con los amalecitas. Fue el pueblo el que tomó del botín lo mejor de las ovejas y los bueyes para sacrificarlos al Señor, nuestro Dios, en Guilgal".

Pero Samuel le replicó: "¿Crees tú que al Señor le agradan más los holocaustos y los sacrificios que la obediencia a sus palabras? La obediencia vale más que el sacrificio, y la docilidad, más que la grasa de los carneros. La rebelión contra Dioses tan grave como el pecado de hechicería, y la obstinación, como el crimen de idolatría. Por haber rechazado la orden del Señor, él te rechaza a ti como rey".

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

Salmo

Del salmo 49

R/. Quien me da gracias, ése me honra.

No voy a reclamarte sacrificios, dice el Señor, pues siempre están ante mí tus holocaustos. Pero ya no aceptaré becerros de tu casa ni cabritos de tus rebaños. R/.

¿Por qué citas mis preceptos y hablas a toda hora de mi pacto, tú que detestas la obediencia y echas en s**o roto mis mandatos? R/.

Tú haces esto, ¿y yo tengo que callarme? ¿Crees acaso que yo soy como tú? No, yo te reprenderé y te echaré en cara tus pecados. R/.

Quien las gracias me da, ése me honra y yo salvaré al que cumple mi voluntad. R/.

Aclamación

Heb 4, 12

Aleluya, Aleluya

La palabra de Dios es viva y eficaz y descubre los pensamientos e intenciones del corazón.

Aleluya, Aleluya

Evangelio

Mientras el novio está con ellos, no pueden ayunar.

Lectura del Santo Evangelio según San Marcos: 2, 18-22

En una ocasión en que los discípulos de Juan el Bautista y los fariseos ayunaban, algunos de ellos se acercaron a Jesús y le preguntaron: "¿Por qué los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan, y los tuyos no?"

Jesús les contestó: "¿Cómo van a ayunar los invitados a una boda, mientras el esposo está con ellos? Mientras está con ellos el esposo, no pueden ayunar. Pero llegará el día en que el esposo les será quitado y entonces sí ayunarán.

Nadie le pone un parche de tela nueva a un vestido viejo, porque el remiendo encoge y rompe la tela vieja y se hace peor la rotura. Nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque el vino rompe los odres, se perdería el vino y se echarían a perder los odres. A vino nuevo, odres nuevos".

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración:

Señor Jesús.

Tú, que por el amor que le tienes al mundo diste tu vida por nuestra salvación. Hoy acudimos a tu protección e imploramos tu asistencia y auxilio en estos momentos de angustia para el mundo entero.

Te pedimos ilumines a los gobernantes para que sus decisiones contribuyan a un mundo de paz y bienestar para todos los pueblos y naciones.

Que todos los hombres, con nuestro esfuerzo y trabajo conformemos una sociedad justa y tengamos la capacidad para ayudar a las personas más desfavorecidas.

También te pedimos por todos los sacerdotes, para que reaviven el Don recibido y sean fervorosos proclamadores de la Buena Nueva, y auténticos imitadores de Cristo nuestro Señor.

Te lo pedimos por tu infinita Misericordia y por tu preciosísima Sangre que derramaste por nosotros y por el mundo entero:

"Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo,
la Sangre, el Alma y la Divinidad
de Tu Amadísimo Hijo,
Nuestro Señor Jesucristo,
para el perdón de nuestros
pecados y los del mundo entero."

"Por Su dolorosa Pasión,
ten misericordia de nosotros
y del mundo entero."

Amén.

19/01/2020

Domingo 19 de Enero de 2020

Segundo Domingo del Tiempo Ordinario

Primera Lectura

Te hago luz de las naciones, para que todos vean mi salvación.

Lectura del libro del profeta Isaías: 49, 3. 5-6

El Señor me dijo: "Tú eres mi siervo, Israel; en ti manifestaré mi gloria". Ahora habla el Señor, el que me formó desde el seno materno, para que fuera su servidor, para hacer que Jacob volviera a él y congregar a Israel en torno suyo -tanto así me honró el Señor y mi Dios fue mi fuerza-.

Ahora, pues, dice el Señor: "Es poco que seas mi siervo sólo para restablecer a las tribus de Jacob y reunir a los sobrevivientes de Israel; te voy a convertir en luz de las naciones, para que mi salvación llegue hasta los últimos rincones de la tierra".

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

Salmo

Del Salmo 39

R/. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Esperé en el Señor con gran confianza;
él se inclinó hacia mí y escuchó mis plegarias.
Él me puso en la boca un canto nuevo,
un himno a nuestro Dios. R/.

Sacrificios y ofrendas no quisiste,
abriste, en cambio, mis oídos a tu voz.
No exigiste holocaustos por la culpa,
así que dije: "Aquí estoy". R/.

En tus libros se me ordena hacer tu voluntad;
esto es, Señor, lo que deseo:
tu ley en medio de mi corazón. R/.

He anunciado tu justicia en la gran asamblea;
no he cerrado mis labios,
tú lo sabes, Señor. R/.

Segunda Lectura

La gracia y la paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 1, 1-3

Yo, Pablo, apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios, y Sóstenes, mi colaborador, saludamos a la comunidad cristiana que está en Corinto.

A todos ustedes, a quienes Dios santificó en Cristo Jesús y que son su pueblo santo, así como a todos aquellos que en cualquier lugar invocan el nombre de Cristo Jesús, Señor nuestro y Señor de ellos, les deseo la gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y de Cristo Jesús, el Señor.

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

Aclamación

Aleluya, Aleluya.

Aquel que es la Palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros. A todos los que lo recibieron les concedió poder llegar a ser hijos de Dios.

Aleluya, Aleluya.

Evangelio

Este es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo.

Lectura del Santo Evangelio según San Juan: 1, 29-34

En aquel tiempo, vio Juan el Bautista a Jesús, que venía hacia él, y exclamó: "Este es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo. Éste es aquel de quien yo he dicho: 'El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí, porque ya existía antes que yo'. Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua, para que Él sea dado a conocer a Israel".

Entonces Juan dio este testimonio: "Vi al Espíritu descender del cielo en forma de paloma y posarse sobre Él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: 'Aquel sobre quien veas que baja y se posa el Espíritu Santo, ése es el que ha de bautizar con el Espíritu Santo'. Pues bien, yo lo vi y doy testimonio de que éste es el Hijo de Dios".

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración:

Señor Jesús.

Tú, que por el amor que le tienes al mundo diste tu vida por nuestra salvación. Hoy acudimos a tu protección e imploramos tu asistencia y auxilio en estos momentos de angustia para el mundo entero.

Te pedimos ilumines a los gobernantes para que sus decisiones contribuyan a un mundo de paz y bienestar para todos los pueblos y naciones.

Que todos los hombres, con nuestro esfuerzo y trabajo conformemos una sociedad justa y tengamos la capacidad para ayudar a las personas más desfavorecidas.

También te pedimos por todos los sacerdotes, para que reaviven el Don recibido y sean fervorosos proclamadores de la Buena Nueva, y auténticos imitadores de Cristo nuestro Señor.

Te lo pedimos por tu infinita Misericordia y por tu preciosísima Sangre que derramaste por nosotros y por el mundo entero:

"Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo,
la Sangre, el Alma y la Divinidad
de Tu Amadísimo Hijo,
Nuestro Señor Jesucristo,
para el perdón de nuestros
pecados y los del mundo entero."

"Por Su dolorosa Pasión,
ten misericordia de nosotros
y del mundo entero."

Amén.

10/01/2020

Te dejamos una breve guía visual y de oración para ir a adorar al Señor presente en el Santísimo Sacramento. Anda a visitarlo.

10/01/2020

Viernes 10 de Enero de 2020

Primera Lectura

El Espíritu, el agua y la sangre.

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 5, 5-13

Queridos hijos: ¿Quién es el que vence al mundo? Sólo el que cree que Jesús es el Hijo de Dios. Jesucristo se manifestó por medio del agua y de la sangre; él vino, no sólo con agua, sino con agua y con sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio, porque el Espíritu es la verdad. Así pues, los testigos son tres: el Espíritu, el agua y la sangre. Y los tres están de acuerdo.

Si aceptamos el testimonio de los hombres, el testimonio de Dios vale mucho más y ese testimonio es el que Dios ha dado de su Hijo.

El que cree en el Hijo de Dios tiene en sí ese testimonio. El que no le cree a Dios, hace de él un mentiroso, porque no cree en el testimonio que Dios ha dado de su Hijo. Y el testimonio es éste: que Dios nos ha dado la vida eterna y esa vida está en su Hijo. Quien tiene al Hijo, tiene la vida; quien no tiene al Hijo, no tiene la vida.

A ustedes, los que creen en el nombre del Hijo de Dios, les he escrito estas cosas para que sepan que tienen la vida eterna.

Palabra de Dios. Te alabamos Señor

Salmo

Del salmo 147

R/. Demos gracias y alabemos al Señor

Glorifica al Señor, Jerusalén,

a Dios ríndele honores, Israel.

El refuerza el cerrojo de tus puertas

y bendice a tus hijos en tu casa. R/.

El mantiene la paz en tus fronteras,

con su trigo mejor sacia tu hambre.

El envía a la tierra su mensaje

y su palabra corre velozmente. R/.

Le muestra a Jacob su pensamiento,

sus normas y designios a Israel.

No ha hecho nada igual con ningún pueblo,

ni le ha confiado a otro sus proyectos. R/.

Aclamación

Aleluya, Aleluya

Predicaba Jesús la buena nueva del Reino y sanaba toda enfermedad en el pueblo.

Aleluya, Aleluya

Evangelio

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas: 5, 12 – 16

En aquel tiempo, estando Jesús en un poblado, llegó un leproso, y al ver a Jesús, se postró rostro en tierra, diciendo: "Señor, si quieres, puedes curarme". Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: "Quiero. Queda limpio". Y al momento desapareció la lepra. Entonces Jesús le ordenó que no lo dijera a nadie y añadió: "Ve, preséntate al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que Moisés prescribió. Eso les servirá de testimonio".

Y su fama se extendía más y más. Las muchedumbres acudían a oírlo y a ser curados de sus enfermedades. Pero Jesús se retiraba a lugares solitarios para orar.

Palabra del Señor. T. Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración:

Señor Jesús.

Tú, que por el amor que le tienes al mundo diste tu vida por nuestra salvación. Hoy acudimos a tu protección e imploramos tu asistencia y auxilio en estos momentos de angustia para el mundo entero.

Te pedimos ilumines a los gobernantes para que sus decisiones contribuyan a un mundo de paz y bienestar para todos los pueblos y naciones.

Que todos los hombres, con nuestro esfuerzo y trabajo conformemos una sociedad justa y tengamos la capacidad para ayudar a las personas más desfavorecidas.

También te pedimos por todos los sacerdotes, para que reaviven el Don recibido y sean fervorosos proclamadores de la Buena Nueva, y auténticos imitadores de Cristo nuestro Señor.

Te lo pedimos por tu infinita Misericordia y por tu preciosísima Sangre que derramaste por nosotros y por el mundo entero:

"Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo,

la Sangre, el Alma y la Divinidad

de Tu Amadísimo Hijo,

Nuestro Señor Jesucristo,

para el perdón de nuestros

pecados y los del mundo entero."

"Por Su dolorosa Pasión,

ten misericordia de nosotros

y del mundo entero."

Amén.

Que tengan un día lleno de bendiciones.

09/01/2020

Jueves 9 de Enero de 2020

Feria de Navidad

Primera Lectura

El que ama a Dios, que ame también a su hermano.

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 4, 19-5, 4

Queridos hijos: Amamos a Dios, porque él nos amó primero. Si alguno dice: "Amo a Dios" y aborrece a su hermano, es un mentiroso, pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve. Además, Jesús nos ha dado este mandamiento: El que ama a Dios, que ame también a su hermano.

Todo el que cree que Jesús es el Mesías, ha nacido de Dios. Todo el que ama a un padre, ama también a los hijos de éste. Conocemos que amamos a los hijos de Dios, en que amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos, pues el amor de Dios consiste en que cumplamos sus preceptos. Y sus mandamientos no son pesados, porque todo el que ha nacido de Dios vence al mundo. Y nuestra fe es la que nos ha dado la victoria sobre el mundo.

Palabra de Dios. Te alabamos Señor

Salmo

Del salmo 71

R/. Que te adoren, Señor, todos los pueblos

Comunica, Señor, al rey tu juicio y tú justicia,
al que es hijo de reyes;
así tu siervo saldrá en defensa de tus pobres
y regirá a tu pueblo justamente. R/.

De la opresión rescatará a los pobres,
pues estima su vida muy valiosa.
Por eso rogarán por él sin tregua
y lo bendecirán a todas horas. R/.

Que bendigan al Señor eternamente
y tanto como el sol, viva su nombre.
Que sea la bendición del mundo entero
y lo aclamen dichoso las naciones. R/.

Aclamación

Aleluya, Aleluya

El Señor me ha enviado para anunciar a los pobres la buena nueva y proclamar la liberación a los cautivos.

Aleluya, Aleluya

Evangelio

Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 4, 14-22

En aquel tiempo, con la fuerza del Espíritu, Jesús volvió a Galilea. Iba enseñando en las sinagogas; todos lo alababan y su fama se extendió por toda la región.

Fue también a Nazaret, donde se había criado. Entró en la sinagoga, como era su costumbre hacerlo los sábados, y se levantó para hacer la lectura. Se le dio el volumen del profeta Isaías, lo desenrolló y encontró el pasaje en que estaba escrito: El espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar a los pobres la buena nueva, para anunciar la liberación a los cautivos y la curación a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor.

Enrolló el volumen, lo devolvió al encargado y se sentó. Los ojos de todos los asistentes a la sinagoga estaban fijos en él. Entonces comenzó a hablar, diciendo: "Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír".

Todos le daban su aprobación y admiraban la sabiduría de las palabras que salían de sus labios.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración:

Señor Jesús.

Tú, que por el amor que le tienes al mundo diste tu vida por nuestra salvación. Hoy acudimos a tu protección e imploramos tu asistencia y auxilio en estos momentos de angustia para el mundo entero.

Te pedimos ilumines a los gobernantes para que sus decisiones contribuyan a un mundo de paz y bienestar para todos los pueblos y naciones.

Que todos los hombres, con nuestro esfuerzo y trabajo conformemos una sociedad justa y tengamos la capacidad para ayudar a las personas más desfavorecidas.

También te pedimos por todos los sacerdotes, para que reaviven el Don recibido y sean fervorosos proclamadores de la Buena Nueva, y auténticos imitadores de Cristo nuestro Señor.

Te lo pedimos por tu infinita Misericordia y por tu preciosísima Sangre que derramaste por nosotros y por el mundo entero:

"Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo,
la Sangre, el Alma y la Divinidad
de Tu Amadísimo Hijo,
Nuestro Señor Jesucristo,
para el perdón de nuestros
pecados y los del mundo entero."

"Por Su dolorosa Pasión,
ten misericordia de nosotros
y del mundo entero."

Amén.

Que tengan un día lleno de bendiciones.

09/01/2020

Mujer, no mendigues amor. Te puedes haber equivocado, pero no aceptes cualquier cosa, Dios siempre recibe tu corazón

08/01/2020

Miércoles 8 de Enero de 2020

Feria de Navidad

Primera Lectura

Si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros.

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 4, 11-18

Queridos hijos: Si Dios nos ha amado tanto, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. A Dios nadie lo ha visto nunca; pero si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y su amor en nosotros es perfecto.

En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en que nos ha dado su Espíritu. Nosotros hemos visto, y de ello damos testimonio, que el Padre envió a su Hijo como salvador del mundo. Quien confiesa que Jesús es Hijo de Dios, permanece en Dios y Dios en él.

Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en ese amor. Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él. En esto llega a la perfección el amor que Dios nos tiene: en que esperamos con tranquilidad el día del juicio, porque nosotros vivimos en este mundo en la misma forma que Jesucristo vivió.

En el amor no hay temor. Al contrario, el amor perfecto excluye el temor, porque el que teme, mira al castigo, y el que teme no ha alcanzado la perfección del amor.

Palabra de Dios. Te alabamos Señor

Salmo

Del salmo 71

R/. Que te adoren, Señor, todos los pueblos

Comunica, Señor, al rey tu juicio y tú justicia,

al que es hijo de reyes;

así tu siervo saldrá en defensa de tus pobres

y regirá a tu pueblo justamente. R/.

Los reyes de occidente y de las islas

le ofrecerán sus dones.

Ante él se postrarán todos los reyes

y todas las naciones. R/.

Al débil librará del poderoso

y ayudará al que se encuentra sin amparo;

se apiadará del desvalido y pobre

y salvará la vida al desdichado. R/.

Aclamación

Aleluya, Aleluya

Gloria a ti, Cristo Jesús, que has sido proclamado a las naciones. Gloria a ti, Cristo Jesús, que has sido anunciado al mundo.

Aleluya, Aleluya

Evangelio

Lectura del Santo Evangelio según San Marcos: 6, 45 – 52

En aquel tiempo, después de la multiplicación de los panes, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se dirigieran a Betsaida, mientras Él despedía a la gente. Después de despedirlos, se retiró al monte a orar.

Entrada la noche, la barca estaba en medio del lago y Jesús, solo, en tierra. Viendo los trabajos con que avanzaban, pues el viento les era contrario, se dirigió a ellos caminando sobre el agua, poco antes del amanecer, y parecía que iba a pasar de largo.

Al verlo andar sobre el agua, ellos creyeron que era un fantasma y se pusieron a gritar, porque todos lo habían visto y estaban espantados. Pero Él les habló enseguida y les dijo: "¡Ánimo! Soy yo; no teman". Subió a la barca con ellos y se calmó el viento. Todos estaban llenos de espanto y es que no habían entendido el episodio de los panes, pues tenían la mente embotada.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración:

Señor Jesús.

Tú, que por el amor que le tienes al mundo diste tu vida por nuestra salvación. Hoy acudimos a tu protección e imploramos tu asistencia y auxilio en estos momentos de angustia para el mundo entero.

Te pedimos ilumines a los gobernantes para que sus decisiones contribuyan a un mundo de paz y bienestar para todos los pueblos y naciones.

Que todos los hombres, con nuestro esfuerzo y trabajo conformemos una sociedad justa y tengamos la capacidad para ayudar a las personas más desfavorecidas.

También te pedimos por todos los sacerdotes, para que reaviven el Don recibido y sean fervorosos proclamadores de la Buena Nueva, y auténticos imitadores de Cristo nuestro Señor.

Te lo pedimos por tu infinita Misericordia y por tu preciosísima Sangre que derramaste por nosotros y por el mundo entero:

"Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo,

la Sangre, el Alma y la Divinidad

de Tu Amadísimo Hijo,

Nuestro Señor Jesucristo,

para el perdón de nuestros

pecados y los del mundo entero."

"Por Su dolorosa Pasión,

ten misericordia de nosotros

y del mundo entero."

Amén.

Reflexión:

Continuamos con el tema de ayer. El amor de muchas maneras lo podemos expresar, y ninguna de las expresiones es excluyente de las demás. San Pablo en su Carta a los Corintios nos describe de una manera muy bella y poética el amor, y es lo que conocemos como el “Himno del amor” (1Co. 13, 1-13).

Pero para los fines de esta reflexión, y que, como ya dijimos, es continuación del tema de ayer, veamos las siguientes palabras que nos refiere hoy San Juan en la Primera Lectura: “En el amor no hay temor. Al contrario, el amor perfecto excluye el temor, porque el que teme, mira al castigo, y el que teme no ha alcanzado la perfección del amor”.

En el amor no hay temor. Todos buscamos ser felices. Todos buscamos la alegría en nuestra vida. Pero existen inclinaciones al pecado que en principio parecieran que estos actos son para hacernos felices, para tener momentos de placer o alegría, después nos damos cuenta que fuimos engañados. Escuchamos la voz de la serpiente e ignoramos la voz de Dios.

Para entender este principio de infelicidad recordemos la caída del hombre que nos narra el capítulo 3 del Libro del Génesis. Pero antes en el capítulo 2, versículos 16-17 Dios le dijo al hombre: “Puedes comer de todos los árboles del jardín, pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no deberás comer. El día que de él comas, ciertamente morirás”.

En este pasaje vemos la consecuencia del pecado. “El día que de él comas, ciertamente morirás”. Y muere la persona, porque ha desobedecido a Dios. Muere porque el pecado mata el espíritu, y el espíritu es el que da vida. Y cuando la persona ha matado al espíritu su siguiente reacción es esconderse.

Adán y Eva fueron engañados por la serpiente. Aunque no es el objetivo profundizar en la causa del pecado, sino en sus efectos, es importante entender que ante la tentación hay que huir y buscar a Dios. Consentir la tentación es dialogar con el enemigo, que en el Libro del Génesis está representado por la serpiente. Dice el versículo 1 del capítulo 3 del Génesis: “La serpiente era más astuta que todos los animales del campo que Dios el Señor había hecho, así que le preguntó a la mujer: —¿Es verdad que Dios les dijo que no comieran de ningún árbol del jardín?”

La mujer se puso a dialogar. Es decir empezó a consentir la tentación. Con el enemigo no se dialoga. El enemigo presentó a Dios como un mentiroso y tanto Adán como Eva cayeron en pecado. ¿Y después de esto que sucedió? Tanto el hombre como la mujer se escondieron de Dios. La consecuencia del pecado les hizo esconderse de Dios. Les hizo tener miedo. Pero el Señor sale a buscar lo que es de Él (porque todos los hombres somos del Señor, Él nos hizo y suyos somos).

Y la búsqueda de Dios por el hombre se remonta al origen de la creación. Y San Pablo nos dice: “Pero cuando vino la plenitud del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, a fin de que redimiera a los que estaban bajo la Ley, para que recibiéramos la adopción de hijos” (Gal 4, 4 – 5). La plenitud del tiempo llegó hace poco más de dos mil años. Es lo que estamos celebrando. El Nacimiento histórico del Señor. Y nació para redimirnos y para hacernos hijos suyos. De tal manera que somos hijos.

En este mismo contexto San Juan nos dice en su Evangelio 3, 16-17 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él”.

El miedo en el que se encuentra el mundo es porque no conoce el amor de Dios. Porque al momento de conocer ese amor se hace vida las palabras de San Juan que ya mencionamos: “En el amor no hay temor”.

Y eso mismo lo comprobamos en el Evangelio. No veamos el milagro de Jesús al caminar sobre el agua. Jesús puede eso y mucho más. Observemos y contemplemos la escena hay varios momentos en la contemplación. "¡Ánimo! Soy yo; no teman".

Lo mismo que nos dice el Apóstol San Juan en la Primera Lectura: “En el amor no hay temor. Al contrario, el amor perfecto excluye el temor, porque el que teme, mira al castigo, y el que teme no ha alcanzado la perfección del amor”.

El amor perfecto es Dios. El amor perfecto vino a salvarnos no a condenarnos. El que teme mira el castigo porque su conciencia le recrimina sus acciones. El que teme no confía en la misericordia de Dios.

En nuestra vida también podemos estar como los discípulos que estaban en la barca. Batallando y llenos de problemas para seguir adelante. Así puede ser que nos encontremos nosotros. La mayoría de los discípulos eran pescadores y no podían avanzar. Los problemas rebasaban sus capacidades. Quizá en nuestra vida así parezca suceder. Los problemas sean mayores a nuestras capacidades y a nuestras fuerzas. Pero Jesús se acerca a nuestra vida y nos dice: "¡Ánimo! Soy yo; no teman".

Los discípulos estaban asustados pues creían que un fantasma se acercaba hacia ellos. Y aquí tenemos el segundo punto de contemplación y enfrentarlo con nuestra vida. ¿Cuántos fantasmas están en nuestra mente angustiándonos y llenándonos de temor? ¿Cuántas tempestades en nuestra vida nos están robando la paz, la alegría de vivir? El miedo predomina en la actualidad en muchas personas. Mucha gente ha perdido la alegría de vivir. "¡Ánimo! Soy yo; no teman". Esta es la frase que debe predominar en nuestra mente. No los fantasmas que hemos incubado, porque en algún momento de nuestra vida dialogamos con el enemigo.

Y Jesús viene a nosotros. No se pasa de largo. Viene caminando a nuestra barca de la vida. Pero nosotros nos asustamos aún más. Volvamos a escuchar. "¡Ánimo! Soy yo; no teman". Esas palabras son un verdadero bálsamo. Primeramente nos traerán calma, después paz y posteriormente alegría.

Pero la contemplación de la escena no debe terminar aún. Este mismo pasaje narrado por San Mateo capítulo 14, versículos 28 al 31 vemos: “Pedro, dijo: Señor, si eres tú, mándame que vaya a ti sobre las aguas. Y Él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, caminó sobre las aguas, y fue hacia Jesús. Pero viendo la fuerza del viento tuvo miedo, y empezando a hundirse gritó, diciendo: ¡Señor, sálvame! Y al instante Jesús, extendiendo la mano, lo sostuvo y le dijo: Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?

Veamos este último pasaje. Al caminar Pedro sobre el agua, comprueba que es el Señor. Ya ha experimentado una realidad sobrenatural al caminar él sobre el agua. ¿Pero qué pasó? ¿Por qué de repente se empieza a hundir? Nos dice San Mateo. “viendo la fuerza del viento tuvo miedo”. Dejó de ver a Jesús y observó los problemas.

Eso mismo pasa en nuestras vidas. Dejamos de ver a Jesús y volteamos la mirada a los problemas que nos agobian. Y desesperadamente volvemos a gritar al Señor: Sálvame.

En la vida, no dejemos de ver a Jesús. Cuando Pedro dejó de ver a Jesús es cuándo se empezó a hundir. Cuando nosotros dejamos de ver a Jesús nos hundimos. Quizá el peso de nuestros pecados nos tiene con la mirada totalmente agachada. No importa el tamaño de los pecados. San Pablo nos dice: “Donde abunda el pecado sobreabunda la Gracia” (Ro. 5, 20).

No teman. Jesús ha nacido y ha venido para salvarnos. Todos los días te dice "¡Ánimo! Soy yo; no temas". Déjalo subir a la barca de tu vida. Muy pronto verás como se calman las tempestades de tu vida.

Que tengan un día lleno de bendiciones en nombre de Jesús.

07/01/2020

Martes 7 de Enero de 2020

Feria de Navidad

Primera Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 4, 7-10

Queridos hijos: Amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama, no conoce a Dios, porque Dios es amor. El amor que Dios nos tiene se ha manifestado en que envió al mundo a su Hijo unigénito, para que vivamos por él.

El amor consiste en esto: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó primero y nos envió a su Hijo, como víctima de expiación por nuestros pecados.

Palabra de Dios. Te alabamos Señor

Salmo

Del salmo 71

R/. Que te adoren, Señor, todos los pueblos.

Comunica, Señor, al rey tu juicio y tu justicia,
al que es hijo de reyes;
así tu siervo saldrá en defensa de tus pobres
y regirá a tu pueblo justamente. R/.

Justicia y paz ofrecerán al pueblo las colinas y los montes.
El rey hará justicia al oprimido
y salvará a los hijos de los pobres. R/.

Florecerá en sus días la justicia
y reinará la paz, era tras era.
De mar a mar se extenderá su reino
y de un extremo al otro de la tierra. R/.

Aclamación

Aleluya, Aleluya

El Señor me ha enviado para anunciar a los pobres la buena nueva y proclamar la liberación a los cautivos.

Aleluya, Aleluya

Evangelio

Lectura del Santo Evangelio según San Marcos: 6, 34-44

En aquel tiempo, al desembarcar Jesús, vio una numerosa multitud que lo estaba esperando, y se compadeció de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.

Cuando ya atardecía, se acercaron sus discípulos y le dijeron: "Estamos en despoblado y ya es muy tarde. Despide a la gente para que vayan por los caseríos y poblados del contorno y compren algo de comer". Él les replicó: "Denles ustedes de comer". Ellos le dijeron: "¿Acaso vamos a ir a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?". Él les preguntó: "¿Cuántos panes tienen? Vayan a ver". Cuando lo averiguaron, le dijeron: "Cinco panes y dos pescados".

Entonces ordenó Jesús que la gente se sentara en grupos sobre la hierba verde y se acomodaron en grupos de cien y de cincuenta. Tomando los cinco panes y los dos pescados, Jesús alzó los ojos al cielo, bendijo a Dios, partió los panes y se los dio a los discípulos para que los distribuyeran; lo mismo hizo con los dos pescados. Comieron todos hasta saciarse, y con las sobras de pan y de pescado que recogieron llenaron doce canastos. Los que comieron fueron cinco mil hombres.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración:

Señor Jesús.

Tú, que por el amor que le tienes al mundo diste tu vida por nuestra salvación. Hoy acudimos a tu protección e imploramos tu asistencia y auxilio en estos momentos de angustia para el mundo entero.

Te pedimos ilumines a los gobernantes para que sus decisiones contribuyan a un mundo de paz y bienestar para todos los pueblos y naciones.

Que todos los hombres, con nuestro esfuerzo y trabajo conformemos una sociedad justa y tengamos la capacidad para ayudar a las personas más desfavorecidas.

También te pedimos por todos los sacerdotes, para que reaviven el Don recibido y sean fervorosos proclamadores de la Buena Nueva, y auténticos imitadores de Cristo nuestro Señor.

Te lo pedimos por tu infinita Misericordia y por tu preciosísima Sangre que derramaste por nosotros y por el mundo entero:

"Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo,
la Sangre, el Alma y la Divinidad
de Tu Amadísimo Hijo,
Nuestro Señor Jesucristo,
para el perdón de nuestros
pecados y los del mundo entero."

"Por Su dolorosa Pasión,
ten misericordia de nosotros
y del mundo entero."

Amén.

Dirección

Iglesia San Jose De Tipitapa
Tipitapa

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