26/10/2024
¿Cuáles son las Llaves del Favor Divino?
Siempre me he hecho la pregunta: ¿cuáles son las llaves que abren la puerta al favor de Dios en nuestras vidas? Para escribir estas líneas, me he dedicado a revisar diferentes autores y reflexionar sobre la Palabra de Dios. Quiero pedir disculpas por cualquier error en este escrito, ya que no soy un profesional de la fe, sino un simple servidor en un preciosos ministerio laico (FIHNEC) que me ha permitido servir y crecer espiritualmente, sin embargo siempre estoy buscando el favor de Dios y pidiendo sabiduría y discernimiento en todo, por supuesto me equivoco y a veces la carne y el hombre viejo se hacen presente en mi. Ahora aprovechando las oraciones de las 3 de la madrugada he venido poco a poco desarrollando este tema.
A pesar de haber leído mucho la Biblia, reconozco que no siempre la entiendo completamente, y por ello busco ayuda y consejo, doy gracias enveste punto a los eventos de crecimiento espiritual que organiza don Pedro Coronado.
Mi intención es, con estas palabras, compartir lo que he aprendido, respaldado por la Escritura, sin caer en el legalismo, el fanatismo reñigioso y manteniendo un corazón abierto a diferentes opiniones. Ya basta de divagar voy al tema:
En nuestra vida de fe, a menudo buscamos a Dios a través de la oración para pedir Su ayuda y provisión. Sin embargo, hay principios en la Palabra que, al ser aplicados, nos permiten recibir Su favor y bendiciones sin necesidad de pedir, como por ejemplo honrar a nuestros padres, vivir en obediencia, mermar la soberbia y la arrogancia, y cumplir nuestras promesas. Estas son acciones que atraen el favor divino. Como bien dice el predicador Dante Gebel, “la obediencia es la clave que abre la puerta a las bendiciones de Dios”.
Honrar a nuestros padres: Un camino hacia la prosperidad
La Biblia nos enseña en Éxodo 20:12: "Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da." Este mandamiento no solo nos instruye a mostrar respeto hacia nuestros padres, sino que también promete prosperidad y longevidad. Al vivir este principio, como lo hizo el rey Salomón, quien honró a su padre David y recibió sabiduría y riquezas (1 Reyes 3:5-14), nos alineamos con el plan divino y experimentamos las bendiciones de Dios.
Las consecuencias de la desobediencia
La desobediencia a los mandamientos de Dios puede resultar en la pérdida de Su favor. Deuteronomio 28:15 advierte: "Pero acontecerá que si no oyeres la voz de Jehová tu Dios... vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán." Un ejemplo claro es el pueblo de Israel, que enfrentó severas consecuencias por su desobediencia, incluyendo el exilio (Jeremías 25:11). Las decisiones que tomamos hoy, son las cosechas de mañana.
El mal manejo de las finanzas
El mal manejo de las finanzas y no honrar nuestras deudas son actos que pueden traer graves consecuencias. Proverbios 22:7 nos recuerda: "El rico se enseñorea de los pobres, y el que toma prestado es siervo del que presta." La historia de Jesús y los talentos (Mateo 25:14-30) ilustra la importancia de ser buenos administradores de lo que se nos ha confiado. Aquellos que no manejan bien sus finanzas pueden caer en deudas y estrés, afectando su paz y su vida espiritual.
Tratar mal a otros y causar división
Además, tratar mal a nuestra familia, como a la esposa, o criticar a otros en el cuerpo de Cristo, causa división y destruye relaciones. Efesios 4:29 nos instruye: "No salga de vuestra boca ninguna palabra mala, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes." La historia de David y Saúl muestra cómo la crítica y la división pueden conducir a la destrucción (1 Samuel 18-20). En contraste, el apóstol Pablo nos enseña en Romanos 14:19: "Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación."
La arrogancia y su efecto devastador
La arrogancia puede alejarnos del favor de Dios. Proverbios 16:18 dice: "Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu." El rey Nabucodonosor es un claro ejemplo de cómo la soberbia llevó a su caída (Daniel 4:28-33). Al ser humildes y reconocer que todo lo que tenemos proviene de Dios, nos abrimos a Su gracia y favor.
Cumpliendo nuestras promesas a Dios
Cumplir nuestras promesas es esencial. Lucas 9:62 nos enseña: "Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios." Este compromiso requiere perseverancia y fe. Cuando no cumplimos, como lo hizo Ananías en Hechos 5, podemos enfrentar consecuencias serias. Yo mismo puedo dar testimonio de esto, habiendo quitado la mano deliberado más de una vez.
Servir a dos señores y sus consecuencias
Asimismo, es fundamental recordar que no podemos servir a dos señores. La Biblia nos enseña en Mateo 6:24 que "no se puede servir a Dios y a las riquezas". Esto se puede extrapolar a otras áreas de nuestra vida, como seguir ciegamente a hombres e instituciones humanas, donde a veces se pierde de vista el propósito divino. En tiempos de conflicto, como la guerra en los 80s, muchos de nosotros (mi generacion) estuvimos expuestos a situaciones dificiles y tomamos decisiones desacertadas y no agradable a Dios. Es entonces en estos momentos que es saludable buscar el perdón de Dios y la reconciliación, alejándonos de los grupos y personas que promueven. Al hombre viejo, el odio, la división y la discordia. En Romanos 12:18 se nos recuerda: "Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres." Este principio puede ser especialmente relevante en contextos donde las tensiones son palpables y es fácil caer en la trampa de la polarización.
Al vivir conforme a estos principios, no solo recibimos bendiciones, sino que también reflejamos la naturaleza de Cristo en nuestra vida. Honrar a nuestros padres, manejar nuestras finanzas sabiamente, tratar bien a los demás y cumplir nuestras promesas son acciones que abren puertas a la abundancia divina. Que cada uno de nosotros busque vivir en obediencia y en alineación con la voluntad de Dios, recordando que hay bendiciones que nos son otorgadas simplemente al vivir con integridad. ¡Que Su paz y gracia te acompañen en este caminar!