31/12/2025
Hoy damos gracias a Dios por el año que nos regaló, no porque haya sido perfecto, sino porque Él fue fiel en cada momento. Aun cuando fallamos, cuando dudamos, cuando nos cansamos o nos alejamos, Su amor no cambió. Dios permaneció firme, sosteniéndonos con paciencia y misericordia.
Este año nos enseñó que la gratitud no nace solo de las bendiciones visibles, sino también de las pruebas que fortalecieron nuestra fe. En medio de errores y debilidades, Dios nos recordó que Su gracia es mayor que nuestras faltas y que Su fidelidad no depende de la nuestra.
Agradecer es reconocer que seguimos de pie no por nuestras fuerzas, sino por Su mano. Que cada día aprendido, cada lágrima derramada y cada alegría vivida sean motivo para decir: gracias, Señor, porque Tú no fallaste, aun cuando nosotros sí.
Que el nuevo año nos encuentre con un corazón humilde, agradecido y dispuesto a confiar más en Él.