05/10/2026
CUANDO EL ENEMIGO ATACA...
Cuando el enemigo ataca, ataca aquellas partes más vulnerables porque sabe que son las partes que más nos duelen.
Sin embargo, de una forma que solo Dios nuestro padre y creador con su infinita sabiduría pudo hacerlo, el enemigo termina siendo el instructor involuntario para hacernos más fuertes.
Lo recio de la batalla no significa una derrota para nosotros, más bien significa que el enemigo lanzó sus mejores armas porque la derrota está tocando los límites de su capacidad.
No huyas de la batalla porque la orden de nuestro general es a recistirlo hata que huya él y no nosotros.
Si eso es así, es porque la batalla ya está ganada y la victoria es un hecho y no una posibilidad.
Sin importar lo que ven nuestros ojos y sienten nuestras emociones, los soldados que no abandonan la trinchera serán los galardonados.
Y porque a Dios no le gustan los soldados que avandonan la batalla, no permitió que a la armadura se le pusiera protección en la espalda.
Porque la armadura está diseñada para proteger al que siempre va de frente, pero también para que muera aquel que da la espalda para huir del enemigo.
Ya sé que el corazón cuando sangra nos pide huír y buscar consuelo, pero la furia de un guerrero herido puede como Sansón lograr su mayor victoria.
No dejes de luchar que quien se rinde y se entrega al enemigo, habrá perdido el derecho de ser llamado cristiano.
Porque un cristiano no es aquel que reconoce que un día él murió en una cruz, sino aquel que ha resucitado con él para tumbar a su lado las puertas del in****no.