03/12/2023
LA GRACIA DE DIOS EN MARÍA.
María debe haberse preguntado: ¿Por qué soy yo una mujer “muy favorecida”? ¿Por qué yo? En verdad, las razones por las que fue escogida las conoce sólo Dios; pero es claro que ella no fue una selección al azar. Aun siendo una muchacha del pueblo, de una población pequeña, debía ser obediente y valiente, y lo fue. Por su canto (véase Lucas 1:46-55), sabemos que fue una mujer de las Escrituras, una mujer de fe. Debía ser virgen a fin de que se demostrara milagrosamente la gloria de Dios. Debía ser campesina, acorde con la naturaleza humilde del nacimiento del Salvador. María fue todas esas cosas. Honró y obedeció la voluntad de Su Padre, proveyéndole al Hijo Unigénito un hogar del cual emergería para lanzar la obra que definiría toda la historia humana. El Niño andaba detrás de ella en su infancia. Luego, a su tiempo, ella le siguió a Él, todo el camino hasta la cruz y la tumba. Dios favoreció a María para una tarea que finalmente nos permitiría a cada uno de nosotros ser favorecidos. Gabriel le dijo: “El Señor es contigo,” y como resultado, el Señor está con todos nosotros. Esa manera, Dios envió el regalo culminante de Navidad no simplemente a María, sino a todos nosotros; y fue María quien entregó el paquete.