02/10/2024
Hola, estoy tratando de que las personas no caigan en la ignorancia como este pobre hombre que dice ser un teólogo. Amigos, hermanos, por favor estudien, lean la Biblia, fórmense, busquen la verdad y no se dejen engañar por cualquier ignorante en la fe cristiana.
¿PUEDEN LOS SANTOS INTERCEDER POR NOSOTROS?
Objeción protestante.
Los santos no pueden interceder por nosotros, porque ya están mu***os, y los mu***os ya no tienen conciencia de nada. Por lo tanto, rezar a un mu**to para pedir su intercesión es una verdadera locura.
Los vivos saben que morirán; los mu***os, nada saben. No tienen nada que esperar: son sólo un recuerdo olvidado. (Eclesiastés 9, 5)
Además, la biblia dice que el único mediador es Cristo, no dice que sea María o los santos.
“Dios es único, y único también es el mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús…” (1Timoteo 2, 5)
Respuesta católica.
Para poder explicar este tema, necesitamos entender cuál es la concepción que los protestantes tienen sobre el destino del hombre después de la muerte. Entre los miles de grupos protestantes que existen hay diversas opiniones, pero a continuación veremos las dos más importantes con respecto al destino del hombre después de la muerte.
1) Los testigos de Jehová y adventistas del séptimo día.
Ellos creen que cuando el hombre muere, se muere completamente, es decir, no creen que haya una parte del hombre que siga viviendo. Ellos dicen que el ser humano tiene tres elementos, pero que ninguno es inmortal, su comprensión es la siguiente:
Cuerpo = la materia, es decir carne y huesos.
Al alma = sangre.
Espíritu = el recuerdo de la persona.
Así que ellos niegan la existencia de una parte inmaterial de la persona, para ellos el hombre es materia totalmente. Así que, los que han mu**to buenos y malos, están mu***os totalmente, se encuentran esperando la resurrección de los mu***os al final de los tiempos.
2) Resto del protestantismo.
Ellos sí creen que el ser humano tiene dos naturalezas, un material (cuerpo) y una inmaterial (alma); una mortal y una inmortal. Pero creen que esa parte inmaterial e inmortal se queda como en un sueño después de la muerte, y despertará cuando sea la resurrección de los mu***os al fin de los tiempos.
Así que, los buenos y malos que han mu**to, están durmiendo, no tienen conciencia de nada.
Por lo tanto, para el protestantismo en general es imposible que los santos que han mu**to intercedan por nosotros, pues todos consideran que las personas santas que han mu**to no tienen conciencia de nada.
LO QUE REALMENTE DICE LA BIBLIA.
Para nosotros las cosas son muy distintas, pues la biblia demuestra que el ser humano fue creado con dos naturalezas, veamos cuales son:
Entonces Yahvé Dios formó al hombre con polvo de la tierra; luego sopló en sus narices un aliento de vida, y existió el hombre con aliento y vida. (Génesis 2, 7)
Es evidente, el hombre tiene dos naturalezas, una terrena que es mortal que llamamos “cuerpo”; pero también tiene una espiritual que es inmortal que llamamos “alma”. La muerte es la separación del alma y el cuerpo, cada naturaleza toma un rumbo diferente, así lo enseña la Palabra de Dios.
Vuelve el polvo a la tierra de donde vino, y el espíritu sube a Dios que lo dio. (Eclesiastés 12, 7)
Por lo tanto, en la muerte únicamente muere el cuerpo, pero el alma sigue con vida, pues regresa inmediatamente a Dios. Regresa a Dios para ser juzgada en el juicio particular, el juicio particular
sucede inmediatamente después de la muerte, así lo enseña la carta a los hebreos.
Así como los hombres mueren una sola vez, y después viene para ellos el juicio. (Hebreos 9, 27)
En el juicio particular cada hombre conoce su destino final y eterno. Si no tiene ninguna deuda con la justicia divina va directamente al Cielo; pero si tiene pecados de que purificarse irá inmediatamente al purgatorio antes de entrar al Cielo. Y los que murieron en pecado mortal sin arrepentirse van inmediatamente al in****no.
LOS SANTOS YA ESTÁN EN EL CIELO.
Todas las personas que murieron en gracia de Dios, ya están gozando de las delicias eternas en el Cielo. Todos los que están en el Cielo son santos, pues para ver a Dios es necesaria la santidad (Heb. 12, 14).
Las almas de los justos están en las manos de Dios y ningún tormento podrá alcanzarlos. (Sabiduría 3, 1)
A Dios, juez universal, al que rodean los espíritus de los justos que ya alcanzaron su perfección. (Hebreos 12, 23)
Por lo tanto, los santos no están mu***os en las tumbas como creen los protestantes; lo que está en las tumbas son sus cuerpos, pero su espíritu goza con Dios en el Cielo. Entonces, lo que intercede por nosotros no es el cuerpo del santo que está en la tumba, sino su alma o espíritu que está en el Cielo.
LOS SANTOS SON INTERCESORES.
Los santos contemplan a Dios cara a cara, por esa razón pueden anteceder por nosotros. La intercesión de los santos no es adoración a los santos, pues no creemos que sean dioses. Lo que sí creemos es que los santos pueden abogar por nosotros delante de Dios; pero solo Dios tiene el poder de atender a nuestras oraciones y concedernos lo que pedimos si así es su voluntad.
Pero los protestantes objetan: “Si los cristianos podemos hablar directamente con Dios, ¿para qué usar la vía indirecta de hablarle a un santo para que se lo diga a Dios?
Es verdad que podemos orar directamente a Dios sin la necesidad de un intercesor, pero también es verdad que Dios escucha y atiende con mayor agrado la oración de los justos. Veamos lo que nos enseña la biblia.
Yahvé se mantiene alejado de los malos, pero atiende a la oración de los justos. (Proverbios 15, 29)
Es sabido que Dios no escucha a los pecadores, pero al que honra a Dios y cumple su voluntad, Dios lo escucha. (Juan 9, 31)
Es evidente que Dios se complace en la santidad, y por eso escucha y atiende con mayor generosidad a los santos del Cielo que a los pecadores de la tierra. Ahora, veamos algunos ejemplos donde Dios perdonó a Israel gracias a la intercesión de un hombre santo.
Un día Moisés intercede por Israel.
“Perdona pues el pecado de este pueblo con esa gran misericordia y esa paciencia que has tenido con él, desde su salida de Egipto hasta el día de hoy”. Yahvé respondió: “Ya que tú me lo pides, lo voy a perdonar”. (Números 14, 19–20)
Job intercede por su pueblo.
Por lo tanto, consíganse siete becerros y siete carneros y vaya a ver a mi servidor Job. Ofrecerán un sacrificio de holocaustos, mientras que mi servidor Job rogará por ustedes. Ustedes no han hablado bien de mí, como hizo mi servidor Job, pero los perdonaré en consideración a él. (Job 42, 8)
Moisés y Job intercedieron por el pueblo para que Dios no lo castigara, y Dios perdonó al pueblo gracias a la intercesión de sus amigos.
Pero los protestantes dicen: “Moisés y Job pudieron interceder porque estaban vivos, pero mu***os ya no pueden hacer nada”.
Si en la vida terrenal Moisés pudo interceder, con mayor razón puede hacerlo después de la muerte, pues ya está al lado de Dios. En la vida terrena, el espíritu vive sujeto al cuerpo (Sab. 9, 15), en la vida eterna será el cuerpo el que se sujete al espíritu. Entonces el espíritu será libre verdaderamente, pues ya no estará sujeto a las leyes del tiempo y el espacio, como sí lo estuvo en su vida terrena cuando vivía sujeto al cuerpo.
Además, si Moisés está mu**to y no sabe nada de lo que está pasando, ¿Cómo es que se le apareció a Jesucristo en la transfiguración?
En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con él. (Mateo 17, 3)
Además. los protestantes olvidan que Dios no es Dios de mu***os, sino de vivos.
“Él no es un Dios de mu***os, sino de vivos”. (Mateo 22, 32)
La muerte no impide a los amigos de Dios seguir intercediendo. Veamos lo que se dice sobre el profeta Eliseo.
Cuando Elías fue llevado en un torbellino, Eliseo quedó lleno de su espíritu. Ningún príncipe pudo intimidarlo todo el tiempo que vivió, ni nadie pudo dominarlo. Nada fue imposible para él y hasta en el sueño de la muerte hizo obra de profeta. En vida hizo prodigios, y después de mu**to, todavía obró milagros. (Eclesiástico 48, 12-14; Cfr. 2 Reyes 13, 20)
LOS ÁNGELES TAMBIÉN INTERCEDEN.
Los ángeles también pueden interceder por nosotros y elevar nuestras oraciones a Dios. Desde el antiguo testamento encontramos la intercesión de los ángeles en favor de los seres humanos.
Si hay junto a él en ese momento un ángel de Dios, un intercesor que le indique su deber, que tenga piedad de él y diga: “Líbralo ¡oh Dios!, de bajar al sepulcro, aquí tengo lo que él debía pagar”. Entonces su carne rejuvenece como en los días de su adolescencia. (Job 33, 23-25)
Es evidente que los ángeles pueden interceder por los hombres en sus necesidades; ahora veamos algunos casos donde un ángel intercede por alguien de manera especial.
El Arcángel Rafael intercede por Tobías y Sara.
Pues bien, Tobit, mientras tú y Sara oraban, yo presentaba sus oraciones ante la presencia gloriosa del Señor, para que él las tuviera en cuenta. (Tobit 12, 12) (Biblia Dios Habla Hoy)
Un ángel intercede ante Dios por Jerusalén.
Entonces el ángel del Señor dijo: «Señor de los ejércitos, ¿hasta cuándo esperarás para compadecerte de Jerusalén y de las ciudades de Judá, contra las cuales estás irritado desde hace setenta años? (Zacarías 1, 12)
Jesús hace referencia a la intercesión de los ángeles.
Cuídense, no desprecien a ninguno de estos pequeños. Pues yo se lo digo: sus ángeles en el Cielo contemplan sin cesar la cara de mi Padre del Cielo. (Mateo 18, 10)
San Juan dice que los ángeles interceden en el cielo.
Otro ángel vino y se paró delante del altar de los perfumes con un incensario de oro. Se le dieron muchos perfumes: las oraciones de todos los santos que iba a ofrecer en el altar de oro colocado delante del trono. Y la nube de perfumes, con las oraciones de los santos, se elevó de la mano del ángel hasta la presencia de Dios. (Apocalipsis 8, 3-4)
Cuando lo tomó, los cuatro Seres Vivientes se postraron ante el Cordero. Lo mismo hicieron los veinticuatro ancianos que tenían en sus manos arpas y copas de oro llenas de perfume, que son las oraciones de los santos. (Apocalipsis 5, 8)
Los ángeles pueden interceder por nosotros, porque no están sujetos al tiempo y al espacio pueden saber lo que ocurren en la tierra, pues Jesús dijo que claramente que ellos pueden saber cuándo un niño es despreciado. Si pueden saber lo que ocurre en la tierra, entonces pueden escuchar nuestras oraciones y presentarlas a Dios; porque también pueden saber cuándo un pecador se arrepiente (Lc. 15, 10).
Si los ángeles pueden interceder por los hombres ante Dios en el Cielo, entonces lo santos también pueden hacerlo, porque Jesús dijo que la vida de los hombres en el Cielo es semejante a la de los ángeles (Lc. 20,36).
TODOS LOS CRISTIANOS PUEDEN INTERCEDER.
Todos los cristianos podemos anteceder por algún hermano, de esto hay suficiente evidencia en la biblia. La primera comunidad cristiana intercedió a Dios por la liberación de Pedro, pues estaba preso en la cárcel.
Así pues, Pedro estaba custodiado en la cárcel, mientras la Iglesia oraba insistentemente por él a Dios. (Hechos 12, 5)
San Pablos nos invita a permanecer intercediendo en favor de nuestros hermanos.
Vivan orando y suplicando. Oren en todo tiempo según les inspire el Espíritu. Velen en común y perseveren en sus oraciones sin desanimarse nunca, intercediendo en favor de los santos, sus hermanos. (Efesios 6, 18)
Es evidente que todos los cristianos podemos interceder, pero tenemos que recordar que la intercesión de las personas santas es más efectiva.
MARÍA ES LA OMNIPOTENTE INTERCESORA.
La Santísima virgen María es la omnipotente intercesora, porque es la madre de Nuestro Señor Jesucristo, todo lo que le pide a su hijo lo consigue.
Tres días más tarde se celebraba una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. También fue invitado Jesús a la boda con sus discípulos. Sucedió que se terminó el vino preparado para la boda, y se quedaron sin vino. Entonces la madre de Jesús le dijo: Jesús le respondió:
Pero su madre dijo a los sirvientes: Había allí seis recipientes de piedra, de los que usan los judíos para sus purificaciones, de unos cien litros de capacidad cada uno. Jesús dijo: Y los llenaron hasta el borde. Y ellos se lo llevaron. (Juan 2, 1-8)
Cuando la virgen María se acerca a Jesús, él le dice que no ha llegado su hora, es decir, no puede hacer ningún milagro, no es el tiempo ni el lugar indicado. Pero cuando la virgen María les dice a los sirvientes: , Jesucristo terminó por convertir el agua en vino; gracias a la intercesión de la virgen María.
Sin la intercesión de la virgen María, no habría milagros de Caná. Ella le señala a Jesucristo el momento indicado para que él realice su primer milagro.
Hemos demostrado con la biblia en la mano, que la virgen María, los santos y los ángeles pueden interceder por nosotros ante Dios. El autor de los milagros es Dios, los santos solo interceden. No hay santo milagroso, ni autor de las cosas imposibles; lo que hay es un Dios Todopoderoso que escucha las súplicas que los santos hacen en nombre de los creyentes.
JESUCRISTO EL ÚNICO MEDIADOR.
“Dios es único, y único también es el mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús…” (1Timoteo 2, 5)
Dicen los protestantes: “Si Jesucristo es el único mediador, entonces, los santos no pueden interceder por nosotros”.
San Pablo dice que Jesucristo es el único mediador, porque él es el único medio de salvación (Hch. 4, 12), el único camino que nos lleva al Padre (Jn. 14, 6), él es también la única puerta que conduce a la salvación (Jn. 10, 9). Entonces cuando san Pablo dice que Jesucristo es el único mediador, está diciendo que él es el único que entregó su vida por nuestra salvación, basta leer el versículo siguiente para entender de qué se trata.
Los santos no nos salvan, únicamente interceden o ruegan ante Jesucristo por nosotros. Así que, estas palabras de san Pablo no contradicen de ninguna manera la intercesión de los santos; pues en los versículos anteriores él mismo pide que roguemos (intercedamos) por la humanidad (1 Tim 2, 1-4).
Los protestantes dicen que los santos no pueden interceder o rogar por nosotros ante Jesucristo, sin embargo, los pastores protestantes interceden y ruegan por muchas personas, pues ellos oran por los enfermos o los necesitados de sus grupos. Entonces, ¿los santos no pueden interceder por nosotros, pero sus pastores si pueden interceder por ellos? ¿Quién los entiende? Sencillamente se contradicen.
Por: Yader Leonel herrera solis